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una vecina DE SARRIÀ-SANT GERVASI... Maria Molins, actriz

«Me gusta el núcleo antiguo de Sarrià, tan amigable y próximo»

CARME ESCALES / Barcelona

Finalizado el rodaje en Cantabria de su último trabajo cinematográfico, Seve, la película que retrata los primeros años de la vida del golfista Severiano Ballesteros, la actriz Maria Molins (Barcelona, 1973) recupera su vida cotidiana en Sarrià. Ha aparcado su papel de Carmen, la madre del reputado deportista en el filme que se estrenará en abril, para retomar su rol como mamá de Dora, la niña que subió -aún en el vientre- el pasado mes de febrero al escenario en el que los actores Santi Millán y Clara Segura y el humorista Andreu Buenafuente amenizaron la ceremonia de entrega de los premios Gaudí de cine.

Molins recogió esa noche la estatuilla que le acredita como mejor protagonista femenina del año por su interpretación de Dora, en la película El bosc, de Óscar Aibar. Dora es, además, el nombre de la hija de Molins, una niña que pasea ahora en su cochecito por Sarrià.

Ludoteca

La maternidad guía a Maria Molins en una nueva experiencia en el barrio en el que vive desde hace poco más de tres años. La actriz de series como El cor de la ciutat, Kubala, Moreno i Manchón (TV-3), Cuéntame cómo pasó (TVE), ha descubierto como madre la gran oferta que hay en Sarrià para niños y niñas. La intérprete ha sabido tejer en su vecindario vínculos de amistad en sus comercios predilectos, en el jogging en la carretera de las Aigües, en las charlas con una joven estadounidense con la que perfecciona su inglés o en el trueque en la solidaria fórmula del Banc del Temps de la Casa Orlandai (Joan Piquet, 23).

«Entre los árboles de los jardines de la Vil·la Cecília, tenemos una fabulosa ludoteca municipal con bicicletas, juegos y cuentos para los más pequeños», explica la actriz. El pulmón verde que supone ese parque próximo a su casa, y los jardines contiguos de Vil·la Amèlia son un bien preciadísimo para esta acérrima defensora del medioambiente, los carriles para bicis - medio de transporte que ella utiliza desde hace más de 10 años-, y todo lo que contribuya a mejorar la atmósfera urbana. «Barcelona sería la ciudad ideal sin su terrible polución», argumenta Molins, que también ha vivido en el Eixample y ocho años en el Born. «Deberíamos replantearnos la vía pública para concebir espacios más aptos para la convivencia entre ciclistas, peatones y coches pero, por encima de todo, para conseguir reducir la contaminación», indica la actriz.

La intérprete de sor Sagrario en Historias robadas (Antena 3), sobre bebés vendidos en hospitales, aprecia de Sarrià «la estructura de su núcleo antiguo, tan amigable y próxima». Molins no acaba de comprender que cueste tanto apostar por medidas como «establecer paradas de taxi en todos los barrios y evitar así que deban circular continuamente en busca de pasaje», apunta. La actriz añade que «además de un gran ahorro para ellos, bajarían las emisiones de CO2».

La contaminación

Molins se declara ferviente defensora «del coche híbrido o eléctrico, y subvencionado por la Generalitat». «O si no que hagan como en México, que los coches circulen en días alternos, según tengan matrícula par o impar», propone preocupada. «La contaminación es el primer motivo por el que me iría a vivir fuera de la ciudad, y eso teniendo en cuenta que me siento privilegiada de vivir en un barrio como Sarrià, cerca de la montaña», expresa.

Para esta actriz, considerada uno de los 12 rostros del cine español en la edición del Relevo 2013 de la revista Fotogramas, hay algo que hace de Sarrià un barrio entrañable y confortable. «Además de ofrecer actividades para todas las edades -señala- tiene tiendas chulísimas. A algunas las llamo tiendas de ensueño porque entras allí y es como si estuvieras en otra época. Unas venden antigüedades con las que me gusta hacer regalos; otras, ropa de bebé tejida por mujeres mayores a las que ves trabajar y de las que puedes aprender...».

Molins, que prepara nuevos proyectos de teatro y audiovisuales, admira también «el gran asociacionismo de Sarrià. Los comerciantes se ayudan entre ellos y alucino con las fiestas que organizan», dice la actriz de Olor de colònia (TV-3).