Una historia de Sants-Montjuïc

La plaza de Osca de Sants albergó un gran mercado

La zona, que antes se llamó Isabel II, llegó a sumar 500 puestos de venta a finales del XIX

La plaza de Osca, con sus bares y terrazas, en una imagen de archivo.

La plaza de Osca, con sus bares y terrazas, en una imagen de archivo. / ELISENDA PONS

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PATRICIA BARAJAS / BARCELONA

Muchas fábricas y sobre todo industrias textiles se instalaron en el pueblo de Sants a mediados del siglo XIX. Los obreros que llegaron se vieron obligados a organizarse y la plaza de Osca fue uno de los primeros lugares donde se construyeron casas para estos trabajadores.

La población de Sants iba multiplicándose y los vecinos necesitaban equipamientos adaptados a sus necesidades. Es por eso que en 1864 se decidió trasladar el antiguo mercado, situado en la calle de Sant Crist, a la plaza, un lugar con más espacio. En 1893 la plaza estaba totalmente colapsada. "El nuevo mercado creció muy rápido y llegó a tener 500 paradas", comenta Agus Giralt, historiador del barrio.

Una de las primeras propuestas fue poner un tejado y construir un edificio decente, pero en 1897 la ciudad de Barcelona anexionó Sants y se paró el proyecto.  Los vecinos no querían perder la autonomía como pueblo y el ayuntamiento, para satisfacerles, les propuso construir un mercado nuevo en el actual emplazamiento de la calle de Sant Jordi, lo que se hizo en 1913.

MÚLTIPLES NOMBRES

"Hasta la revolución de 1869 la plaza se llamaba Isabel II. Luego pasó a conocerse oficialmente como plaza del Mercado y a partir de 1913 el Ayuntamiento decidió ponerle el nombre de Osca", añade Giralt.

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Con el tiempo la plaza quedó un poco olvidada. Los coches que literalmente cruzaban la plaza no ayudaban a crear un ambiente de barrio. Esto cambió hace 10 años, cuando las calles se cerraron al tráfico y nuevos comercios abrieron en la plaza. "Osca se ha puesto de moda estos últimos años. Cantidad de bares nuevos han abierto y mucha gente del barrio viene a tomar algo", explica Adrián Flores, dueño de una lampistería ubicada en la plaza.

La plaza tiene ahora mucho más uso. Por las mañanas el ambiente es tranquilo, como de pueblo. Por la tarde y gracias a los bares nuevos se transforma. Osca se convierte en un punto de encuentro para los vecinos del barrio y sus terrazas se llenan. "Pero la carretera de Sants hace de barrera, como si siguiéramos en un pueblo, con calles mucho más tranquilas", añade Giralt.