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GENTE DE SANTS-MONTJUÏC

Carles Descalzi: «Empezamos atendiendo a los chabolistas»

ÓSCAR HERNÁNDEZ
BARCELONA

Cuando Carles Descalzi (Barcelona, 1970) habla de la Fundació Sanitària Sant Pere Claver, de la que es gerente, lo hace con pasión e ilusión, aún en una época difícil como la actual, en la que aumenta la demanda de los servicios de salud mental, a los que se dedica, pero disminuyen los recursos públicos. Sin embargo, Descalzi, economista por la UAB, MBA en Esade en temas de gestión y coach ejecutivo, está convencido de que toda crisis es también una oportunidad. Y en ello está, ampliando servicios, como un nuevo centro para discapacitados mentales en la montaña de Montjuïc. Más salud mental para un mismo distrito, el de Sants-Montjuïc.

—¿Por qué siempre trabajan en el distrito de Sants-Montjuïc?

—Todo empezó hace 65 años cuando los jesuitas decidieron abrir un dispensario médico para hacer beneficencia. También impulsaron una escuela y una parroquia. Entonces empezamos atendiendo a las personas que vivían en las chabolas de Montjuïc. Y ahora somos la institución sanitaria con una mayor trayectoria y también con más equipamientos en el distrito, seis en total.

—El último, la residencia Tres Pins.

—La hemos inaugurado este año. Nosotros nos encargamos de la gestión porque el centro pertenece al Consorci de Serveis Socials de Barcelona. Disponemos de 27 plazas residenciales y 12 de centro de día para aquellas personas que, además de tener una discapacidad intelectual, padecen un trastorno de conducta. Sufren altibajos en su estado y son uno de los colectivos más complejos porque pueden combinar trastornos de conducta, psicosis, alucinaciones y fobias. La convivencia con ellos en un entorno familiar es muy difícil, ya que además pueden tener episodios de agresividad.

—¿Y qué les ofrecen?

— A los pacientes, un seguimiento médico y psicológico. Pero también que adquieran hábitos y que mejore su convivencia. Participan en talleres y actividades, orientados a su inclusión social. Algunos internos han pasado varios años en lista de espera, porque no hay suficientes centros de estas características. También ayudamos a sus familias. Cuando el enfermo ingresa, muchos necesitan apoyo psicológico porque se han pasado media vida haciendo de cuidadores y se han olvidado de ellos mismos. Un psicólogo y un educador social les explican que la residencia es el recurso ideal para estos pacientes.

—¿Qué otros recursos tienen?

—También disponemos de viviendas tuteladas para acoger a enfermos mentales, entre otros muchos recursos. Ofrecemos asistencia médica y psicológica. También atendemos a colectivos, como los enfermos mentales sin techo, que son más difíciles de asistir. La mitad de nuestro negocio, aunque somos una entidad sin ánimo de lucro, es la salud mental de niños, adolescentes y adultos. En total tenemos 220 profesionales, la mayoría médicos, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales y educadores sociales.

—Y la crisis...

—Precisamente es ahora cuando hay una necesidad creciente de los servicios de salud mental, pero tenemos que hacer un equilibrio. Hemos hecho un esfuerzo colectivo. Nuestros trabajadores han aceptado bajarse los sueldos. Intentamos dar más servicio e igual o mejor calidad con menos recursos. Todos hacemos piña, conscientes de que no tenemos afán de lucro. Nos hemos obligado a buscar alianzas y sinergias con otros operadores. Por ejemplo, el Hospital Sant Joan de Dèu ofrece en nuestra sede del Poble Sec (Vila i Vilà, 16) su servicio de alergología. Y hemos conseguido que Pastillas Juanola nos regale excedentes para vender las cajitas por un euro y conseguir dinero. El dinero está, pero hay que ver cómo llegar hasta él y hacer que el que lo gestiona se implique en nuestra causa.

—Usted es coach de empresas. ¿Cómo motiva a los trabajadores?

—La motivación es como una puerta que se abre por dentro, es decir depende de cada uno. Las instituciones y las empresas podemos y debemos facilitar la motivación intentado ser más participativos, con espacios de proximidad. Se trata de generar confianza y compromiso. ¿Cómo? Analizando las cosas conjuntamente, con una cultura de puertas abiertas y compartiendo valores y principios como sinceridad, transparencia y humildad .

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