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COMPETICIÓN EN RUMANÍA

De Santa Coloma al mundo: la aventura del 'equipo A' español de pulsos

El combinado español de lucha de brazos, mayoritariamente colomense, se enfrenta estos días al mundial de este deporte tras haberse entrenado a la orilla del Besòs

"A mis padres no les gustaba el armwrestling porque puede ser un deporte muy lesivo pero ahora están súper motivados", explica Marcos Caramés, competidor de 15 años

Anna Rocasalva

De izquierda a derecha, Arnau Hellín, Sonia Miras, Juan Antonio Miras, Desiré Aliaga y Marcos Caramés, los deportistas que participarán en el próximo mundial de lucha de brazos en Rumanía.

De izquierda a derecha, Arnau Hellín, Sonia Miras, Juan Antonio Miras, Desiré Aliaga y Marcos Caramés, los deportistas que participarán en el próximo mundial de lucha de brazos en Rumanía. / robert ramos

En un antiguo trastero del gimnasio low cost Fit Plus de Santa Coloma de Gramenet, donde apenas caben tres mesas oficiales y con una estantería que todavía sigue guardando cacharros del local, se encuentra la sede de la Asociación Catalana de Lucha de Brazos (ACLB).

Allí es donde entrenan la subcampeona del mundo Sonia Miras y su padre Juan Antonio, Iván Portela, Marcos Caramés, Arnau Hellín y Samuel Mesdaghi, los grandes laureados colomenses de la lucha de brazos a nivel nacional e internacional, que participan en el próximo mundial de este deporte, del 26 de octubre al 4 de noviembre en Constanza (Rumania). Ellos, junto con la joven promesa femenina de L’Hospitalet, Desiré Aliaga, son ‘el Equipo A’ de los pulsos, el brazo fuerte del armwrestling catalán.

Sonia Miras y Desiré Aliaga en primer plano, y Arnau Hellín, Juan Antonio Miras y Marcos Caramés al fondo / robert ramos

Catalunya es la comunidad autónoma donde la lucha de brazos está más fuerte: no hay una sola categoría en la que no haya un catalán en el pódium de torneos nacionales. En ese esquema, además, Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès) tiene una importancia capital: de los seis deportistas que competirán en el mundial de Rumanía, cinco entrenan en Santa Coloma - excepto Desiré Aliaga, que se prepara en un club de Sant Boi-. Sin embargo, como resume Sonia Miras, presidenta de la ACLB, "éste es un deporte muy minoritario y desconocido. Por ejemplo, nuestro entrenador, Iván Portela, ha sido nueve veces campeón del mundo y ocho de Europa, y aquí no lo conoce ni el tato".

La deportista recuerda el primer campeonato de Catalunya que ganó -un 12 de diciembre de 2004- porque fue “la primera vez que pudieron competir mujeres”. Desde entonces comenta que ha dejado de llevar la cuenta de sus oros catalanes. 

Campeonatos de España ha ganado 16, pero también ha obtenido dos sextos puestos en un mundial. Ha sido subcampeona en la copa del mundo con la mano derecha y quinta con la izquierda -primera deportista española en conseguirlo en su categoría-, y tantos muchos otros podios en campeonatos internacionales. Por ejemplo, en el último de Italia, Miras quedó primera con la derecha y segunda con la izquierda, y el próximo 2 de noviembre participará en su séptimo mundial. Casi nada.

Un deporte duro

La lucha de brazos consiste en el enfrentamiento físico de dos jugadores que, a ambos lados de una mesa reglamentaria, apoyan un brazo sobre ella (se puede competir con cualquiera de los dos), se agarran firmemente de la mano de ese brazo y, desde el momento en que se da la orden de comenzar, empujan cada uno hacia su lado sin mover el codo. 

Catalunya es la comunidad autónoma donde la lucha de brazos se ha ha hecho más fuerte

Gana quien consigue que la mano de su adversario toque la mesa. Es decir, el armwrestling es un pulso de toda la vida, pero con una dimensión mucho más amplia de la que tiene el imaginario colectivo, y nada que ver con el melodrama de Sylvester Stallone en la película ‘Yo, Halcón’. 

“La gente se piensa que la lucha de brazos es para hombres fornidos de gimnasio, camioneros o borrachos de bar, pero es un deporte muy técnico y duro, en el que te lo juegas todo en un segundo”, describe Miras. “Además se producen microrroturas constantes en los músculos, tendones y articulaciones. Lo llamamos el dolor de la mutilación porque parece que te vayas del gimnasio así, ‘mutilado’”, admite.
 
Sólo para poner un ejemplo, en el 2015, Hafthór Björnsson, el actor que interpretaba a ‘La Montaña’ en la serie Juego de Tronos y que ostenta el título del Hombre más fuerte de Europa, perdió un pulso contra contra el campeón mundial de esta especialidad, Devon 'No Limits' Larratt. Más vale maña que fuerza, dicen.

Una gran familia 

Decir que los socios de la ACLB que entrenan en el Club Santa Coloma son como una gran familia es quedarse corto. De hecho, el propio padre de Sonia Miras, Juan Antonio, también es miembro de la asociación, campeón de España y cuarto del mundo en su categoría con los dos brazos.

La campeona Sonia Miras y su padre, Juan Antonio, alias 'El abuelo' / robert ramos

A sus 63 años, Juan Antonio también es el deportista español de lucha de brazos más longevo, por eso todos le llaman ‘el abuelo’. Él es el ‘maestro jedi’ de las pirulas, el que adiestra a los nuevos para que saquen la picardía que llevan dentro. “Yo enseño truquillos a los chavales. Por ejemplo, a la hora de tirar, puedes agarrar y doblar el pulgar de tu contrincante y, o se rinde, o le partes el dedo”, ilustra. “Para mí es un orgullo entrenar a los nuevos. Estoy deseando terminar de trabajar para venir aquí. Y luego tengo una enorme satisfacción al ver que los chicos ganan competiciones. Me tengo que esconder para que no me vean llorar”, confiesa. 

De los seis deportistas que participan en el mundial, cinco entrenan en Santa Coloma

Pero cuidado, porque los 'chicos’ a los que tiernamente se refiere ‘el abuelo’ no son moco de pavo. Entre ellos están Desiré Aliaga, Marcos Caramés, Arnau Hellín y Samuel Mesdaghi, cada uno campeón nacional en su categoría.

La nueva generación

A los 13 años, Desiré Aliaga empezó a tomarse los pulsos en serio. Le viene de familia porque su padre ya llevaba 20 años en el mundillo. Ha sido campeona de España en la categoría infantil mixta y dos veces en categoría senior femenina, y tercera en el último internacional de Italia. “Cuando me cambié de instituto mis nuevos compañeros se enteraron de que practicaba este deporte y ninguno se lo creyó, así que tuve que demostrarlo ganándoles a todos en un pulso. Ahora estoy un poco nerviosa por el mundial pero tengo muchas ganas”, comenta.

Otro deportista que es puro nervio es Marcos Caramés, de 15 años. “Soy muy nervioso y cuando estoy compitiendo contra alguien, aunque sea mi mejor amigo, lo doy todo. Pienso: '¡voy a romperte el brazo!’, metafóricamente, claro”, bromea. “Al principio, a mis padres no les gustaba el armwrestling porque puede ser un deporte muy lesivo pero ahora están súper motivados. Además, ahora, mi hermano pequeño, Xavi, ha quedado campeón de España con 8 años”, agrega, orgulloso.

Una de las jóvenes promesas del Club Santa Coloma, Arnau Hellín, haciendo un pulso en la sede de la ACLB / robert ramos

Y hablando de hermanos, hasta hace poco más de un año, el otro paladín del club, Arnau Hellín, sólo practicaba la lucha de brazos con su hermano mayor quien era el que más “le retaba”; pero ahora, con 18 años, Hellín es el campeón de España de menos de 85 kg. “Siempre me habían gustado los pulsos y pensé: ¿aquí en España no hay nada? Me metí en Internet y descubrí el club de Santa Coloma y cuando vi las mesas oficiales ya me di cuenta que estaba en el lugar correcto. ‘El abuelo’, la Sonia y el entrenador Iván me enseñaron y ahora no me mueven de aquí”, afirma. 

Ahora estos juniors se enfrentarán a sus rivales en el mundial de Rumanía los próximos días 29 y 30 de octubre. Por su parte, Juan Antonio Miras lo hará el 31 de octubre y el 1 de noviembre, y su hija Sonia, el 2 y el 3 de noviembre.

En la ciudad de Constanza, la élite catalana se encontrará cara a cara con los pesos pesados de este deporte a nivel mundial, la mayoría rusos o de países del este, con mucha más tradición ‘pulsera’. Sin embargo, los colomenses no se dejan amedrentar por nada y, como sentencia Sonia Miras, “seguiremos compitiendo hasta que los brazos aguanten”.

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