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'EL HILO DEL CASAL'

Taller de costura para zurcir la integración social de mujeres en Santa Coloma

Un grupo de inmigrantes marroquíes, indias o paquistaníes se reúnen cada semana para aprender a coser

La experiencia, que complementan con clases de castellano, les ayuda a socializar y empoderarse

Alba Tarragó / EFE

Iniciativa integradora en Santa Coloma.

Iniciativa integradora en Santa Coloma. / Casal d'Infants de Santa Coloma de Gramenet

Un grupo de mujeres inmigrantes marroquíes, indias, paquistaníes y bangladesíes se reúnen una vez por semana en Santa Coloma de Gramenet para aprender costura e hilar y zurcir juntas el descosido social que padecen para ayudarse en su integración.

Bajo la denominación "El hilo del Casal" y el amparo del Casal dels Infants, se trata de un proyecto social que pone la costura como pretexto para crear un espacio donde las mujeres con pocos recursos para la socialización puedan salir de sus tareas cotidianas, sentirse empoderadas y compartir tiempo en algo que realmente les interesa.

El taller, formado por ocho mujeres, participó el pasado diciembre en la Fira de Nadal del barrio de Fondo, en Santa Coloma de Gramenet, donde pudieron vender sus creaciones textiles artesanas. Una donación aportada por la alcaldesa Núria Parlón durante la participación del grupo en el festival Ravaleando les permitió sufragar los costes de la inscripción en la Fira de Nadal.

"Pasar el rato juntas"

El proyecto se inició en el Casal dels Infants de Santa Coloma de Gramenet a través a la iniciativa de la educadora y voluntaria Bea Hernán, que pensó en organizar alguna actividad con las madres que acudían al centro. Tras sopesar varias opciones y valorando sus intereses, consideró que la costura era algo que todas podían enseñar o aprender y que sería una buena excusa "para pasar un rato juntas".

Aunque su organizadora prefiera mantenerlo como un espacio abierto, "con tal de que se puedan ir sumando las participantes que estén interesadas", no descarta que el año que viene deje de serlo, ya que "hay cosas que se pierden cuando está abierto, como la confidencialidad o la confianza", advierte.

Según Hernán, el taller proporciona a las mujeres un espacio de encuentro sin el que estas mujeres no serían capaces de compartir sus experiencias y expresarlas en castellano, "idioma que no acostumbran a utilizar en su entorno familiar".

Inserción en el barrio

A pesar de ser un grupo muy heterogéneo, sus asistentes comparten un mismo perfil: provienen de países con otras culturas, como Marruecos, India, Bangladesh o Pakistán; son amas de casa, con una media de entre 2 y 4 hijos, tienen un nivel adquisitivo bajo "y han cursado estudios en sus países de origen, por lo que no son analfabetas", destaca Hernán.

"Tanto ellas como sus familias, necesitan una inserción en el barrio ya que no se relacionan con personas autóctonas y les cuesta un poco romper sus núcleos, porque, como es natural, se sienten más cómodas con sus paisanos", subraya la educadora social.

La mayoría de ellas, además de participar en el taller de costura, van a clases de castellano, lo que mejora el funcionamiento del taller, que se imparte en este idioma, ha explicado su impulsora. Pero lo realmente enriquecedor de esta actividad es, según Hernán, "que les aporta un espacio para ellas, dónde se crean unas energías femeninas muy potentes y les permite volcarse en algo que ellas saben hacer".

Tardes de confesiones, experiencias y cafés

Después de haber conseguido participar en la Fira de Nadal, su único objetivo es seguir mejorando en la costura mientras se enseñan la unas a las otras, y comparten tardes de confesiones, experiencias y el café que acompaña sus costuras y bordados.

En el taller, las mujeres tejen bolsos, elaboran coleteros y diademas y cosen delantales o decoran cojines, que luego venden en paradas.

Shahanaz llegó a Catalunya procedente de Bangladesh en 2004 y vio morir a su marido tres años más tarde, cuida ella sola de sus dos hijos y manifiesta los beneficios de participar en este proyecto: "he aprendido muchas cosas, antes casi no sabía expresarme y ahora puedo hablar con Bea o con mis compañeras cuando tengo un problema".

Más noticias de Santa Coloma de Gramenet en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

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