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UNA ENTIDAD DE SANT MARTÍ

El altavoz calé

La Federación de Asociaciones Gitanas de Catalunya reivindica su libertad y su cultura desde la sede de La Pau La Fagic, creada hace 26 años, representa a casi 100 entidades

ANNA ROCASALVA / BARCELONA

Comprometidos: Simón Montero, Manel Carbonell y Miquel Torres.

Comprometidos: Simón Montero, Manel Carbonell y Miquel Torres. / MIREIA REYNAL

El Hotel d'Entitats de La Pau se está quedando pequeño para la Federación de Asociaciones Gitanas de Catalunya (Fagic), cuyas dependencias ya ocupan casi tres cuartas partes de la novena planta. Porque mucho ha crecido desde su fundación, en 1991, cuando la Fagic tan sólo aglutinaba unas pocas asociaciones. En la actualidad, y tras 26 años de duro trabajo, la federación agrupa 96 entidades gitanas de toda Catalunya y "su peso territorial, social y político es muy importante", afirma el gerente, Miquel Torres.

"Nuestra razón de ser es la lucha por los derechos y la defensa de la libertad y la cultura del pueblo gitano", explica el presidente, Simón Montero. "También somos la voz de nuestra comunidad para la interlocución política", añade. Para ello, la Fagic desarrolla distintos programas y actividades destinados a solventar las necesidades del pueblo gitano a nivel local, autonómico e internacional.

La Fagic asesora y apoya a sus asociaciones miembros pero, también, atiende las demandas de personas concretas, a través de sesiones informativas, talleres y actividades sobre educación, vivienda, sanidad, trabajo y discriminación. Asimismo, la federación trabaja con administraciones públicas para gestionar las políticas referentes a la comunidad gitana.

"Pero el enfoque de todos nuestros proyectos es la reivindicación de los derechos humanos y la perspectiva de género", comenta Torres. Se trata de defender el papel de la mujer como figura motriz del pueblo gitano. "Desde la Fagic estamos haciendo pedagogía interna porque entendemos que nuestra evolución tiene que ser en clave femenina sino, no será posible", agrega..

"Sobretodo apoyamos y asesoramos a las familias para que las niñas sigan estudiando -explica la vicepresidenta del Área Mujer de la FAGIC, Paquita Domingo-. Abrirles las puertas y romper estereotipos para que estén en igualdad de condiciones y tengan las mismas oportunidades que el resto de la sociedad". De momento, afirman que han conseguido reducir el absentismo escolar a pesar de que la crisis fuerza a los alumnos a abandonar las clases para ir a trabajar.

CONTRA LA XENOFOBIA

La Fagic interviene ante cualquier actitud xenófoba hacia la comunidad gitana pero aún hay mucho trabajo por hacer. "Sin ir más lejos, hace poco no dejaron matricular a una niña gitana en un colegio -lamenta Domingo-, pero pudimos mediar y solucionar la situación". "Por eso siempre animamos a denunciar este tipo de actitudes", añade el presidente.

"Queremos proponer un modelo de comunidad totalmente contrario al que la sociedad mayoritaria nos ha querido encasillar y demostrar que somos abiertos y que compartimos sueños, esperanzas y valores", agrega Torres.

El pueblo gitano es un pueblo antiguo que quiere defender sus derechos, demasiadas veces ignorados. Quizá por eso Gelem, Gelem, su himno romaní, no olvida la tragedia de los gitanos prisioneros de los campos de concentración nazis y su lucha como pueblo nómada cuyo destino ha sido siempre "andar y andar" hacia delante (gelem, gelem).

Temas: Gitanos

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