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Barriles con solera y sabor

Bodegas de toda la vida. A granel o embotellado, el vino que sirven las bodegas de barrio tiene un gusto especial. Son establecimientos con todo el sabor pero con un toque de experiencia, tradición y cercanía. Este es un paseo por seis bodegas del distrito de Sant Martí. En algunas, incluso, se puede acompañar la copa de vino con ricas tapas caseras.

Barriles con solera y sabor

joan puig

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LUIS BENAVIDES

CA LA PAQUI SANT JOAN DE MALTA, 53 Famoso en Noruega

Las tapas de Paqui Molina son tan famosas que han llegado incluso a Noruega gracias al corresponsal de un diario de ese país enamorado de sus anchoas, su bonito en escabeche y los boquerones en vinagre que prepara. Esta cordobesa, que muestra orgullosa éste y otros recortes de prensa en los que aparece su negocio, cogió la bodega en 1985 con la intención de mantener el vino a granel pero introduciendo almuerzos y raciones. Molina disfruta atendiendo y preparando platos el fin de semana:«Solamente tenemos tres mesitas, y cuando un cliente acaba, se levanta para que puedan sentarse otros. Es un ambiente muy familiar».

LA PUBILLA DEL TAULAT AMISTAT, 10 De neveras de hielo a tapas

La Pubilla del Taulat la fundó como taberna la familia Serradell en 1866. En sus inicios distribuían bebidas al por mayor y hielo cuando todavía no existían las neveras eléctricas.«Mi padre cogió el negocio en 1968, y dividió el establecimiento en una tasca con tapas caseras que dirije mi hermano Miguel Ángel y una bodega en la que vendemos gran variedad de vinos a granel y embotellados», explica Jesús López. Él todavía recuerda lo mucho que ha mejorado la zona desde entonces.«Ha cambiado a mejor desde los Juegos del 92. El barrio se llamaba Taulat y estábamos rodeados de fábricas. Era el Manchester catalán», afirma el propietario.

LA LICORERA TAULAT, 91 Cubas con medalla de oro

La Licorera es una institución viva del Poblenou. Sin ir más lejos, durante la fiesta mayor el local sirve como punto de encuentro. Y es que, desde políticos destacados a miembros de lascollas de diables, todos toman un refrigerio en La Licorera. Abierta en 1932, la bodega la regenta hoy la tercera generación con la misma ilusión que en sus orígenes.«Ahora está en manos de mis hijos, Domènec y Júlia Cahuer, pero me gusta estar con ellos y mantener el contacto con los clientes de siempre», cuenta Teresa Ferreres, pregonera en 1998 y medalla de oro de la ciudad de Barcelona dos años después gracias al cariño que el vecindario le profesa.

CELLER DE J&E RAMBLA DE PRIM, 254 500 litros en un día

Haciendo esquina con la calle de Santander, el Celler de J&E ofrece vinos a granel, huevos, aceite y olivas.«Llevo unos 30 años en el sector y tengo otras dos bodegas, pero en otros distritos», cuenta Emilio Heras, quien abrió en la Rambla de Prim porque se crió en el barrio de La Verneda y tiene mucho cariño a la zona. Su clientela tiene una media de edad elevada.«Cada día pueden pedir sus dos litros, como el que compra el pan o la fruta», indica el propietario. Emilio Heras suele despachar unos 200 litros diarios, pero un«buen sábado»puede servir más de 500 fácilmente.

ANTIGA CASA NASI ROGENT, 50 Variedades más baratas

Abierta en 1890, la bodega Antiga Casa Nasi es un negocio familiar regentado por la cuarta generación.«Lo abrió mi bisabuelo. Cuando era pequeño yo corría por detrás del mostrador», recuerda Pere Casal, actual dueño.«Tenemos clientes de todo tipo, porque la calle de Rogent es una vía de paso», explica Casal. El propietario ha detectado en los últimos años un cambio en los hábitos de consumo. Ahora, debido a la crisis, la gente compra menos cantidad o variedades más baratas.«Gandesa, Priorat y Penedès son los que más vendemos a diario a nuestros clientes», añade.

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SOPENA CLOT, 55 Negocio de casi dos siglos

Pilar Murillo lleva 30 años al frente de la bodega Sopena. Sin embargo, este establecimiento lleva funcionando de manera ininterrumpida desde su fundación en 1845 por los propietarios de Can Guixer, una popular tienda de licores.«Cuando entré en el negocio no tenía ni idea de vinos, pero he ido aprendiendo, con el día a día y algunos cursos», explica Murillo, quien hoy conoce al dedillo el producto que vende: vinos y licores a granel y embotellados. La propietaria cree que la sana costumbre de«la copita de vino»en las comidas, lejos de desaparecer, se extiende«entre los jóvenes».