'Fact check': Los jóvenes leen más que los mayores, aunque sus padres dicen lo contrario

Parada de libros de Sant Jordi, este miércoles 21 de abril, frente a la libreria Jaimes de Passeig de Gràcia, en Barcelona.

Parada de libros de Sant Jordi, este miércoles 21 de abril, frente a la libreria Jaimes de Passeig de Gràcia, en Barcelona. / Ferran Nadeu

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El libro vive un momento álgido tras alcanzar máximos históricos durante el confinamiento. Así lo apunta el estudio Hábitos de lectura y compra de libros en España 2020, que destaca que durante esos meses, cuando un 57% de los españoles aseguró leer de manera semanal durante una media de 8 horas y 25 minutos. Las mujeres leyeron más que los hombres (66%-48%) y los menores de 35 años se refugiaron más en los libros que los mayores. En concreto, las franjas de 18-24 años y 25-34 años empataron con 65% de lectores seguidas del tramo de 14-17 años con 59%, mientras que los mayores de 65 años se quedaron en 43%. En términos generales, Catalunya fue en 2020 la cuarta autonomía que más leyó (65,9%), casi dos puestos por delante de la media española (64%).

1.Los jóvenes sí leen

Estos patrones llevan repitiéndose a lo largo de los años y vienen a desmitificar algunas creencias. La leyenda de que los jóvenes no leen, por ejemplo, es falsa. El grupo de edad comprendido entre los 14 y los 24 años es, de lejos, el que más lee en Catalunya, de acuerdo con los informes Hábitos de lectura y compra de libros encargados por la Generalitat. A pesar de ser una tendencia algo irregular, con algunas subidas y bajadas, esta franja ha liderado todos los índices globales de lectura entre 2003 y 2019, incluidas las de tiempo libre y estudio (es decir, que los jóvenes no solo leen más que los adultos porque sea parte de su trabajo). La única excepción ocurrió en 2006 (64,9%), cuando fue superada por el tramo 35-44 años (57,9%). Entre 2013 y 2019 se registraron los cuatro mejores resultados de las últimas dos décadas, al rebasar la marca del 90%: en 2013 llegó al 90,2%, en 2016 subió a 93,1%, en 2018 alcanzó el mejor dato hasta la fecha con 96% de lectura en este colectivo y al año siguiente, aunque marcado por un fuerte descenso, quedó en 90,9%. La peor cifra fue registrada en 2005, cuando solo el 58,1% de los jóvenes de entre 14 y 24 años declaró leer libros frecuentemente. 

Dentro de la franja joven, los adolescentes frenan su ritmo de lectura. Desde 2017, las cifras de lectores de 15 a 18 años a nivel estatal se mueven entre el 44,7% y el 54,8%. El departamento de prensa de la Federación de Gremios de Editores de España apunta a que la causa puede ser el interés por otros temas a esa edad, aunque la lectura repunta a partir de la mayoría de edad y coincide con la entrada de muchos de ellos a la universidad.

2.La jubilación no suple la “falta de tiempo” para leer

El principal argumento que ponen los españoles que no leen ni un libro al año (uno de cada tres) aseguran que la principal razón es la “falta de tiempo”. Sin embargo, la franja de edad de más de 65 años es la que menos lee, pese a que la jubilación los libera de sus obligaciones laborales. Año tras año, esta categoría acumula los peores datos de lectura. La cifra más baja se registró en 2006, cuando un 24% de mayores de 65 años declaró leer, y en 2019 la mejor con un 47,1%. 

Un dato a resaltar es que esta franja no ha superado nunca el 50%, mientras que también son la generación con menos estudios. El analfabetismo está desapareciendo en esta franja de edad: pasó del 18,5% en 1970 al 5,8% en 2011 y al 5,8% en 2011, según los últimos datos publicados por el CSIC y el INE, pero en Catalunya, un 27,8% de los mayores de 65 manifiestan no tener estudios, según cifras del IDESCAT de ese mismo año.

3.Las mujeres leen más

Las mujeres, por otro lado, han demostrado una motivación superior por la lectura que los hombres. Sin embargo, cabe destacar una progresión en ambos grupos a lo largo de las últimas dos décadas. En 2003, un 57,4% de mujeres afirmó leer libros, frente a un 50,5% de hombres. En 2019, las cifras habían crecido hasta 72,7% por 66,4%. En el caso de los hombres se trató del mejor registro hasta entonces. Las mujeres, en cambio, alcanzaron su mayor nota en 2016 con 73,4% de lectoras.

El creciente interés por la lectura se ha ido reflejando en los hábitos de compra de los catalanes. En 2004 casi la mitad de la población (46,8%) reconoció no haber comprado ningún libro en todo el año, el peor dato de los registrados en las dos últimas décadas. La tendencia ha ido progresivamente a la baja hasta alcanzar en 2018 el mejor dato, cuando solo un tercio de la población (36,1%) dijo no haber adquirido ningún libro.  

El idioma habitual de los lectores es el castellano, aunque ha ido perdiendo fuerza con el paso de los años en favor del catalán. En 2004 un 95,2% escogió esta lengua como hilo vehicular de sus lecturas, pero la cifra fue cayendo hasta alcanzar su mínimo en 2019 con un 61,7%. El catalán, en cambio, avanza desde 2015. La cifra ha pasado de 26,4% a 34,4%, su máximo, en cinco años.  

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4.El libro digital no mata el papel

La irrupción del libro digital y el consecuente daño que le está haciendo al libro en papel es otro mito que los datos desmontan. Es cierto que la lectura en este nuevo formato ha crecido exponencialmente en los últimos diez años, pero leer a la manera tradicional sigue siendo la opción preferida. Así, en 2010 sólo un 5,8% escogía el soporte digital para leer, mientras que en 2019 sus simpatizantes habían crecido hasta el 32,2%. Los adeptos de los libros en papel también han aumentado en este periodo, pero de una forma mucho más discreta: de 61,9% a 69,6%. El reciente fenómeno del audiolibro tiene por ahora un perfil bajo entre los amantes de la lectura. En 2018 el 1,3% de los catalanes apostaron por este formato y en 2019 crecieron hasta 3,8%.  

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