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Sant Jordi 2021: risas y humillaciones de los autores ante los lectores

Cola para conseguir una firma del poeta urbano César Brandon en el Sant Jordi de 2018.

Cola para conseguir una firma del poeta urbano César Brandon en el Sant Jordi de 2018. / Albert Bertran

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

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Elena Hevia
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El autor literario se enfrenta a Sant Jordi con una mezcla de ilusión, vértigo y aprensión. La expectativa de un encuentro feliz con los lectores se solapa con el pánico al ninguneo y la soledad, una experiencia que puede resultar aún más dolorosa si al lado se sienta uno de esos insufribles superventas que empiezan la jornada con un cargamento de bolígrafos y encadenan una rúbrica tras otra con actitud de plusmarquista olímpico. 

A las puertas de esta diada atípìca, colofón de un Sant Jordi extralargo de tres días con zonas perimetradas, controles de acceso y distancia de seguridad, 17 autores, en representación de los más de dos centenares que hoy saldrán a las calles a dedicar sus libros, comentan cuáles han sido las experiencias más gratificantes y las más frustrantes que han vivido en anteriores citas con unos lectores que no siempre han comparecido. Sant Jordi es un día para la alegría, sí, pero también para la humillación.    

JAVIER CERCAS

'Independencia'

No soy capaz de pensar en ninguna mala experiencia de Sant Jordi, que es un día extraordinario y somos muy poco conscientes de ello. La prueba es que muchos han querido copiar la fiesta y no han sido capaces de reproducirla. Es un milagro.

La mejor fue muy bonita. Un Sant Jordi en el que yo no firmaba porque estaba escribiendo ‘Anatomía de un instante’. Era un mal día para mí, uno de esos en los que no te sale nada y te desesperas pensando que te has equivocado de oficio. Hecho polvo, fui a comer al sitio de siempre y cuando iba a pagar me dijeron que estaba invitado. Que un cliente había pagado y dejado el siguiente mensaje: “A ver si el año que viene puedo leer un libro suyo”. Lo primero que hice fue ponerme a escribir. 

JUANJO SÁEZ

‘Para los míos’


El momento más gratificante fue estar firmando ejemplares de mi primer libro, ‘Viviendo del cuento’, al lado de Javier Mariscal y que apareciera mi madre y Javier le dijera auténticas maravillas de mi libro. Eso fue increíble. Realmente bonito.

La más frustrante ha sido en dos ocasiones en que me tocó firmar libros al lado de Risto Mejide y se creó tal avalancha a su alrededor que no pude firmar ni un libro y me tuve que marchar.

Lo más gratificante firmando es cuando encuentras a alguien que ha leído un libro tuyo y que su sensibilidad ha coincidido con la tuya, que se da cuenta de que aquello que has explicado está muy cerca de él o ella o es muy suyo. Y una experiencia nada gratificante es ver a alguien joven o de mediana edad que te dice que compra el libro para su madre.


La experiencia más frustrante para mí ha sido estar al lado de Ken Follett. Había unos asistentes que le iban rellenando una copa de vino del Priorat mientras él firmaba sin parar y yo no vendía ni un libro.

La más gratificante es la de los lectores de otros años que vuelven y te comentan los libros que han leído. 

BORJA BAGUNYÀ

‘Els angles morts

La experiencia menos gratificante firmando libros fue la de una mujer en un club de lectura de ‘Plantes d’interior’, que asistió dos buenas a horas de debate, hizo la pequeña cola de lectores que querían firma y me dijo que, si aquello era el futuro de la literatura, prefería morir pronto.

La más gratificante, todas las demás. 

Aunque va a ser la primera vez que firme en Sant Jordi he venido muchas veces a Barcelona en estas fechas. Cuando un autor se presta a dedicar libros nunca sabe qué se va a encontrar. Recuerdo que firmaba ‘El silbido del arquero’, que es un libro en el que dialogo con la ‘Eneida’ de Virgilio y me pidieron que lo dedicara a una persona que se llamaba Eneida. Fue divertido. A eso hay que añadir las cosas raras que te trae la gente. Una vez fue una pluma de ave con tintero para que firmara. O curiosos rituales, como esos lectores que compran el mismo libro de tres en tres y te piden que lo dediques sin nombre, que los van a regalar. 

DESIRÉE DE FEZ

‘Reina del grito’

Lo más gratificante de todos los actos de promoción de ‘Reina del grito’ están siendo los mensajes que recibo de lectores y, sobre todo de lectoras, compartiéndome sus miedos y contándome que se identifican con lo que explico en el libro. No esperaba recibir un 'feedback' tan sincero y está siendo muy emocionante. 

Lo más frustrante, claro, ha sido no poder hacer muchos eventos presenciales por sacar un libro en plena pandemia.

Dos recuerdos gratificantes: un chico que llegó tarde a una firma y me siguió a la otra punta de Barcelona, donde yo tenía la siguiente sesión. Y una chica que apareció con una maleta y mis cinco libros (todos los que había publicado hasta entonces).

Frustrante… aquellas veces en que firmas muy poco y que encima te toca al lado de alguien que no para de firmar. Pero más que frustrantes, yo las encuentro educativas, haha: te recolocan en el mundo.

MARÍA DUEÑAS

'Sira'

En uno de mis primeros días de Sant Jordi una señora me pidió una dedicatoria para su marido. Hasta ahí todo bien. Pero luego me contó que este había muerto cuatro años atrás, que para él era una festividad que vivía intensamente y que por eso ella no había podido abandonar la costumbre de comprarle libros y, naturalmente, seguir pidiendo firmas para él. 

Respecto a experiencias negativas, no hay nada peor que sentarte junto a un 'instagramer' al que no conoces de nada. 

MIQUI OTERO

‘Simón’

¿El momento más humillante? Esta me la sé, es fácil. Fue en mi primera firma. Yo llevaba una semana practicando firmas en albaranes e imaginando un gran momento. El destino quiso que me tocara estrenarme flanqueado por los dos ‘best-sellers’ del año. Me ahorro detalles de la batallita, pero había camisetas al vuelo, confesiones de largas filas lectores y tendinitis severas en mis compañeros mientras yo seguía con mi casillero en rosco. Hasta que al chaval que firmaba a mi derecha se le acabó la tinta del bolígrafo de tanta rúbrica. Me miró, me sonrió y luego miró a mi boli virgen. Supe lo que tenía que hacer. Le dejé el mío. Cuando al final de todo vino una amiga de mi madre por caridad cristiana no tenía con qué firmarle. Por suerte cuando empiezas así, ‘the only way is up’, que cantaba Otis Clay. Solo puedes mejorar.

La más gratificante fue en el Sant Jordi de 2019 en Barcelona firmando ‘Entre el cel i la terra’. Una mujer se acercó y vi que no solo quería que se lo firmase. Me habló de la portada, que es una foto de Eugeni Forcano donde se ve una pareja besándose y tras ella un fotógrafo tomando una foto. La mujer me dijo que aquel fotógrafo era su padre, Joan Colom, y me dijo si quería ver la contra-fotografía, es decir, la foto que estaba haciendo él. Fue como ver mi libro desde otro punto de vista.

De desagradable, un día en que me dijeron: ‘Compro el libro y me lo firmas, pero seguro que no escribes tan bien como cantas’. Se lo firmé pero no entendí porqué compraba el libro.  

OLGA MERINO

‘La forastera’

El más gratificante fue mi primer Sant Jordi como autora, en 1999. Aluciné con la vorágine. Tal era el gentío por las calles que resultaba imposible llegar puntual a la siguiente cita de firmas ni aun desplazándote en moto. Se acercaron a saludarme compañeros del BUP a quienes no había visto desde entonces.

El más extraño: Un año, me sentaron en una caseta al lado de Frank de la Jungla. Su cola era más kilométrica que una boa constrictor. Exagerada. Yo, creo recordar, ni me estrené.

MIGUEL NOGUERA

‘¡Pam!’

Paradójicamente, a la hora de las firmas, la desazón aumenta en proporción directa con el éxito de la convocatoria. A más público, más frustrante y gratuito se vuelve el ritual. Firmar a una cola de lectores disponiendo de tiempo insuficiente es de lo más nihilista y empalagoso que se me ocurre. El momento más gratificante fue dedicarle mi libro a un niño que había venido caminando bajo la lluvia desde la otra punta de la ciudad y... Lo siento, estaba bromeando, je, la verdad es que ahora no recuerdo un momento concreto. Lo siento.

VÍCTOR GARCÍA TUR

‘L’aigua que vols’

La mas gratificante es cuando aparece alguien que conoces y hacía tiempo que no veías y aprovecha para venir a saludarte y que le firmes, y hablas un rato aunque no es el menor momento para charlar. La más frustrante y que me ha pasado es cuando escribes mal un nombre porque no lo has entendido bien o se te cruzan los cables y ya has firmado y tienes que corregirlo. Es fatal, terrible. 

KIKO AMAT

‘Revancha’

En el día de Sant Jordi de 2016 fui a Sant Boi, a mi viejo instituto, a hablarles a los alumnos de 2º de Bachillerato. Era algo que me hacía ilusión. Me colocaron en un rincón lúgubre del gimnasio -el teatro donde se escenificaron la mayoría de mis traumas juveniles- mientras fuera se jugaba un ruidoso partido de baloncesto que tapó mis frases más inspiradas de un modo admirable. A mitad del discurso, la profesora de literatura me regañó delante de toda la clase porque mi texto hablaba de hacerme pajas y no de los “angry young men” (sus palabras). Digo “de toda la clase” pero, naturalmente, solo habían acudido siete empollones. Y obligados.

ALBERT MONTEYS

Adaptación al cómic de ‘Matadero cinco’, de Vonnegut


Mi experiencia firmando cambió cuando empecé a pedir que pusiesen una silla para el lector para poder hablar mientras li hacía el dibujito (la idea se la robé a Emile Ferris). Más allá de la firma, lo más gratificante es ese momento en que lector y autor se conocen un poco. Con algunos lectores, de sesión en sesión, de libro a libro, acabas teniendo una relación casi personal. Me emociona especialmente cuando me doy cuenta de que a unos cuantos colegas, dibujantes de cómic, los he conocido de jóvenes cuando vinieron a alguna sesión de firmas mía. 

La menos gratificante pasa casi cada año por Sant Jordi, cuando te toca algún autor mediático al lado y tú te quedas mirando el móvil, viendo cómo alguien que espera coge tu libro, lo ojea y lo vuelve a dejar donde estaba. Te hace sentir un poco ‘relleno’ para la mesa. 

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RAQUEL RIBA ROSSY

‘Lola vendetta. Una habitación propia con wifi'

Mi experiencia más gratificante es ver a la gente y que me cuenten qué les ha hecho sentir mi libro y cómo nos ha unido la historia que cuento. Romper la soledad de la escritora, de la ilustradora.

Lo más frustrante es este Sant Jordi, donde no puede haber tanta gente como siempre. Pero creo que vamos a saber hacer un Sant Jordi muy digno y muy descentralizado y poniendo todas las ganas. Como autora me siento muy agradecida de poder ver a los lectores después de un año entero sin firmas.  

Para mí, firmar libros es la manera de acercarme a los lectores de manera directa, poder conversar distendidamente, sin prisa, pero sobre todo sin prejuicios ni retóricas, con el texto y desde el texto.