Previa del día del libro y la rosa

Paula Bonet, en el disparo de salida de las firmas de Sant Jordi

La ilustradora y ahora novelista gracias a 'La anguila' reconoce una recepción 'abrumadora' de su novela

La escritora Paula Bonet en el Espai Abacus, el pasado 21 de abril.

La escritora Paula Bonet en el Espai Abacus, el pasado 21 de abril. / ÁLVARO MONGE

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Paula Bonet se ve obligada a detenerse. Y esto no es fácil porque bulle en mil acciones y proyectos. Acaba de entregar como ilustradora las portadillas de interior de ‘La amortajada’, la especialísima novela de la chilena María Luisa Bombal “llena de barro, nieblas y culebras” –nadie mejor que Bonet para comprenderla- y está ansiosa por ponerse en unos días al frente de un taller de aguafuerte en el Museo del Prado. Lo cuenta con pasión. Pero a las siete de la tarde de este miércoles, con el disparo de salida de las firmas de este Sant Jordi raro y expandido, ha prometido firmar en el Espai Abacus su último trabajo con el que ha dado el salto a la literatura, la novela, ‘La anguila’ / ‘L’anguila’ (Anagrama / Univers). A esa misma hora y en otros espacios barceloneses otros autores como Kiko Amat o Pol Guasch también empiezan a estampar tímidamente sus dedicatorias. Queda inaugurado el ritual extendido de la firma, modelo Sant Jordi pandémico.

En el caso de Bonet, la cola de lectoras entregadas no es larga. Nada que ver con los baños de multitudes a los que se ha enfrentado otras veces. La afluencia es reposada, formada especialmente por veinteañeras que todavía no han leído su novela y permite algo que hace ya muchos años no se ve en ningún Sant Jordi: la conversación tranquila, el tú a tú con las lectoras. “Para mí Paula es un referente feminista y artístico”, dice Meritxell de 24 años. Mariona, de 28, dice haberla seguido a través de todas sus facetas, incluso en los conciertos. Ambas aprecian que la autora haya sacado a la luz aspectos dolorosos como los abusos sexuales y la violencia machista desde una perspectiva visceral que las interpela directamente. Una mujer madura cuenta a Bonet la experiencia de alguien próximo a quien quiere mucho que ha sido víctima continuada de esa violencia destructiva y la conversación tiene algo de confesión laica.

Abrumadora recepción

Hace un mes que la novela está en la calle y la recepción ha sido “abrumadora y sobrecogedora” para la escritora que firma en estos días previos y tiene un programa muy completo para el 23 de abril.  “Es un texto duro lleno de amor y belleza. Mucha gente me ha confesado que se quedó con mal cuerpo, que la primera lectura fue muy agresiva tanto para ellas como para ellos. Por lo que entiendo que es un libro que requiere más de una lectura” .

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Entre los encargos de firmas, pocos hombres, pero los hay. En una proporción de uno a cuatro. “Los hombres que lo han leído se han quedado aterrorizados, les parece escandalosa la situación de la que habla la novela y se sienten heridos como si fuera una realidad que no conocieran. Por eso me parece que es más perentorio que nunca sacar estos asuntos a la luz”.  

Poco a poco la cola se va adelgazando. Paula, entre pausas, habla con emoción de las pinturas del Prado ahora que la pinacoteca dedica una gran exposición 'Pasiones mitológicas'. “¿Sabes que ‘Las hilanderas’ de Velázquez es una de las pocas pinturas mitológicas que expone las figuras femeninas vestidas?” No, no lo sabíamos, o sí, pero hacía falta una mirada especial para darse cuenta. De pronto, una mujer interrumpe y pregunta –estamos en medio de Abacus rodeados de pinturas acrílicas escolares y los libros de la autora- dónde puede encontrar pegamento. A Juan Marsé, un Sant Jordi, le ocurrió algo parecido, una señora le preguntó cuánto costaba la mesa en la que firmaba sus libros dentro de unos grandes almacenes.