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CANTANTES POLIFACÉTICOS

Rozalén, Gerard Quintana y Santi Balmes: el supergrupo de Sant Jordi

Los tres músicos y escritores han saboreado su encuentro con los fans lejos del escenario

Marta Cervera

El músico Gerard Quintana firmando libros a sus fans.

El músico Gerard Quintana firmando libros a sus fans. / ÁLVARO MONGE

Gerard Quintana, del grupo Sopa de Cabra; Santi Balmes, de Love of Lesbian, y Rozalén, cantante que debutó en Sant Jordi con 'Cerrando puntos suspensivos' son algunos de los artistas musicales que han llevado al papel su creatividad. Las letras de las canciones se han quedado cortas para expresar todo lo que quieren decir. Relatos más elaborados, como ‘El hambre invisible’, novela que muestra el complejo mundo interior de Balmes, editado en catalán y en castellano, o como ‘Entre el cel y la terra’, obra de ficción de Gerard Quintana, sirven para adentrarse en otra faceta más reflexiva y menos visceral de quienes acostumbrado a animar al público desde el escenario. "Me gusta más ir a tus conciertos que leerte", reconocía una fan al cantante de Love of Lesbian, que siempre tenía la sonrisa preparada para hacerse la foto de rigor con las y los fans. Algunos, más allá de su último libro, le traían un CD o un vinilo para que le estampara una dedicatoria. El cantante, predispuesto y relajado ante el cariño de sus seguidores, firmaba solícito con su mano izquierda y se prestaba igual de solícito a las fotos de rigor.  

Vivencias y aprendizajes 

También Rozalén disfrutaba de su debut en el Día del Libro. Amable, sin prisa y tan predispuesta a escuchar a sus fans como a contarles detalles de su vida, la artista de Albacete triunfó en Sant Jordi con un libro honesto, muy personal, con capítulos breves. "Son relatos pequeños pero te dan para reflexionar. Tal vez demasiado directo pero lleno de vivencias, aprendizajes y cosas buenas", explica la cantante, que atendió a los fans incluso en medio de la calle, caminando en plena rambla de Catalunya, entre un puesto y otro. Su simpatía y entrega cautivaron al personal. Rozalén, encantada con su nueva faceta de escritora, disfrutaba de cada encuentro con sus seguidores, la mayoría mujeres. Les intentaba dedicar a cada uno toda su atención, hablando sin prisa y posando para la foto como si no hubiera una cola enorme esperando detrás.  Ese contacto sin filtro es algo que los artistas y el público valoran cada día más. 

Como explicaba Gerard Quintana, es una experiencia muy diferente a la que se vive encima del escenario. "Me siento muy bien recibido. A nivel humano estás interactuando todo el rato con los lectores", reconoce el líder de Sopa de Cabra. La literatura le permite otro tipo de conexión con el público. "Es un mundo muy distinto al de la música. El proceso creativo es distinto. Escribir es muy solitario. El lenguaje también es otro. Pero en Sant Jordi te encuentras con este baño de masas que está en el otro extremo", admite.

Una canción más larga 

El mundo editorial y el de la música tienen poco en común. "El libro tiene librerías, la música ya no tiene tiendas de discos. El libro tiene bibliotecas, la música no cuenta con fonotecas. Hay clubs de lectura pero no clubs de oyentes", se lamenta Quintana. "El tejido del mundo del libro es bestial; la música ha sufrido una gran transformación y tiene otros vínculos con el streaming". En general sus lectores llegan a sus textos gracias a sus canciones. Su personalidad y su historia con Sopa de Cabra, un grupo de rock catalán con 33 años de historia, pesan. "Hay mucha gente que tiene un vínculo con alguna canción y viene a buscar más vivencias. Yo les digo que esta canción es más larga", dice en referencia a ‘Entre el cel i la terra’. Su obra acabó en un nada despreciable cuarto lugar entre los libros más vendidos en catalán.