08 ago 2020

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Sant Jordi antirreumático

Puestos de entidades de artritis, cardiopatías y dolencias cutáneas comparten zona con Ciudadanos

Lucía Lijtmaer

Una librera se protege de la lluvia caída a primera hora en Barcelona.

Una librera se protege de la lluvia caída a primera hora en Barcelona. / ALBERT BERTRAN

La cosa empieza artrítica para Ciudadanos. No lo digo yo, lo dice el 'stand' junto al que se encuentra el de la formación política que se presenta a las elecciones: la Osteoartritis Foundation. Esto es Sant Jordi, son las doce del mediodía, y las nubes y las condiciones médicas pueblan la Upper West Diagonal. Están los 'stands' de la osteoartritis, los 'stands' de la cardiopatía, y los 'stands' de algunas que otras dolencias cutáneas. Justo cuando me acerco a contemplar las rosas a tres euros y medio, oigo el significativo fru frú que dan los forros de las buenas gabardinas de alto standing. Son Boris Izaguirre y Javier Sardá, en modo sport, que se deslizan, resolutivos, rumbo a algún sitio, probablemente bueno.

Una diminuta Arrimadas vestida de color berenjena intenta comprar rosas pero "que no sean amarillas", bromea

De repente, un revuelo, y no es la metereología, ni Manuel Vilas, cuyo 'Ordesa' es una de las claras vencedoras de este Sant Jordi. Hay muchísimas cámaras. Junto a la CardioDreams Foundation."¿Quién es?", preguntan algunas señoras curiosas. "Inés Arrimadas, claramente", respondo yo. Una Foundation es una Foundation. Y así es: entre el tumulto de fotógrafos, una diminuta Arrimadas vestida de color berenjena intenta comprar rosas en un puesto. "No me des ninguna amarilla, eh", bromea. Y justo en ese momento, una chica que pasa se arranca con un "Visca Independència" en su cara. Barcelona por la mañana en Sant Jordi, esa mezcla de ludoteca y buenos propósitos de hábitos de lectura se convierte, una vez más, en un simbólico tablero electoral.

La a veces humillante tarea de firmar

Ya en el paseo de Gràcia, rozando la hora de comer, la familia Broggi Amat reparte cervezas a los amigos y comentan Helter Skelter, recién publicado por Contra. Ellos sí que saben. Me fijo en un par de escritores solitarios, esperando con cara de mono enjaulado, que algún desaprensivo lector se acerque a verles. Firmar a veces puede ser una tarea algo humillante, injusta como un concurso de belleza. "Ya sabes, todo hay que hacerlo una vez, menos el incesto y el baile folk", aconseja Kiko Amat antes de darle un trago a su cerveza.

Decidimos ir a hacer una 'fake' cola –fingir que queremos que alguien nos firme un libro para generar expectación ante los transeúntes– ante Carlos Zanón, que hoy es omnipresente y firma en todas partes. A la vez. Así que nos adentramos en la plaza de Catalunya y allí está. Claro, realmente está en todas partes. Lamentablemente, Zanón no necesita 'fake' cola, firma por sí solo. Buuuuuu.

Lo mismo Luna Miguel, Fernando Aramburu y Rosa Montero, que están muy cerca. Buuuuuuu. Aguafiestas.

Confesiones

A la hora de comer en el Espai Mallorca solo hay poetas y mucho sol. Uno recita y advierte: "No dejéis que me extienda que esto parecerá una misa". Algo de razón tiene. Le sigue una chica joven que dice que ella no es de poliamor pero que siempre acaba "en triángulos y pentágonos". A topísimo. Es hora de irse, antes de que alguien le de por confesar algo más.

A la tarde la cosa se anima donde se tiene que animar, es decir: en el Antic Teatre. Alternan los editores Toni Munné con Marcel Ventura. La escritora Lucía Baskaran viene con una copa de cava y advierte que está a punto de sacar libro, "una cosa oscura, violenta", dice sin más. Le creemos. Juan Pablo Villalobos se va rumbo al ocaso mientras su paisano Efraín Foglia nos detalla las realidades materiales de la gentrificación en el Raval y el caso Macba. Se pone el sol mientras esperamos que llegue Paul B Preciado a firmar 'Un apartamento en Urano'. Firmará mucho, y sin dolencias, seguro. La artritis la dejamos para otros.

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