02 jun 2020

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EL PRE-SANT JORDI

Día del libro y la 'mona'

Para evitar las aglomeraciones de Sant Jordi muchos lectores han acudido este festivo lunes de Pascua a las librerías que abrían sus puertas

Anna Abella

Ambiente pre-Sant Jordi en la librería Calders, en el barrio de Sant Antoni, la mañana del lunes de Pascua.

Ambiente pre-Sant Jordi en la librería Calders, en el barrio de Sant Antoni, la mañana del lunes de Pascua. / JORDI COTRINA

Insólita jornada previa de Sant Jordi la de este lunes de Pascua. Después de que unas tímidas y matinales gotas de lluvia ensuciaran, más que mojaran, las calles de Barcelona, un buen número de letraheridos orillaban el cielo gris y el hecho de que fuera día festivo para acercarse a alguna de las librerías que habían decidido abrir sus puertas tras un sábado de Semana Santa flojo en ventas. 

Unos con la ‘mona’ en una mano y un par de libros en la otra; otros curioseando entre las mesas de novedades haciendo tiempo para recoger el tradicional postre encargado en la pastelería de turno; padres con hijos aprovechando que no había colegio..., todos lectores previsores que preferían elegir con calma el libro a regalar o a regalarse, sin los agobios habituales en el centro de la ciudad. “Vengo hoy para evitar las aglomeraciones del día de Sant Jordi, aunque también daré una vuelta para ver el ambiente. Soy lectora habitual, compro durante todo el año y no vengo buscando ‘best-sellers’”, señala Asunció Tor, esgrimiendo una lista manuscrita de títulos a la vez que otea las estanterías de ensayo tras pasar por las de novela negra, donde se ha hecho con el nuevo libro de Domingo Villar (‘El último barco’), y por las de narrativa extranjera, en la que ha caído un Dave Eggers (‘El monje de Moka’). Es una de las numerosas personas que han elegido la Casa del Llibre de paseo de Gràcia, donde, como el resto de libreros, ya lo tienen todo a punto para su ‘día grande’ desde antes de Semana Santa.

Ambiente, este lunes por la mañana, en la Central del Raval / JORDI COTRINA

“Llevamos dos meses definiendo qué títulos van a estar en las mesas y qué autores firmarán para que haya variedad entre mediáticos, literarios, políticos…”, explica su responsable, Damien Duby, que destaca entre lo más demandado estos días ‘El fill de l’italià’, de Rafel Nadal, y ‘La casa alemana’, de Annette Hess. La logística implica colocar a los que tendrán más colas en los extremos de las carpas para dar aire al resto, y cuidar los egos: vigilar quién firma al lado de quién. Esta mañana ya estaba de avanzadilla dándole al bolígrafo una ‘youtuber’ con una pequeña legión de jóvenes fans. 

Recomendaciones

En Casa del Llibre, como en La Central del Raval, como en la pequeña librería Calders, del barrio de Sant Antoni, el operativo ya está pensado al milímetro, las novedades, bien visibles, y listos los palets cargados de cajas de cartón con el arsenal libresco que desplegarán en los estands de calle el martes. “Para un librero, Sant Jordi es una fiesta popular impresionante e irrepetible, donde sientes el reconocimiento de la gente. Los días previos te piden recomendaciones, se lo miran mucho, y el día 23 ya suelen tener clarísimo qué título quieren”, apunta Nacho Borraz, responsable de la Central del Raval, que este año estrena para las firmas un acogedor patio interior recuperado. “Están pidiendo mucho ‘El fill de l’italià’, el nuevo Javier Pérez Andújar (‘La noche fenomenal’) y ensayo feminista”, revela.

Lectores en Casa del Llibre de paseo de Gràcia / MARTÍ FRADERA 

En sus ya concurridos espacios estudian las contraportadas de títulos de Vila-Matas y Eduardo Mendoza Montse Vidal y Ramón Brusés, matrimonio de Sant Gervasi que ha bajado para unos recados a los alrededores de la Rambla y al hallar abierta La Central ha entrado a “mirar las novedades con más tranquilidad”. “Compramos libros todo el año y también en librerías del barrio, como la Bernat y Casa Usher”. También ha aprovechado su día de fiesta para hacerse con un botín Joan Solé, cocinero que vive en Granollers. “Vengo a 'firarme'”, sonríe abrazando el último Don Winslow (‘La frontera’), un Hanif Kureishi y, claro, un libro de cocina.

En la Calders, librería que se nutre en gran parte de clientes habituales del barrio pero también de quienes van a Sant Antoni a tomarse un vermut o una cerveza a un paso del mercado dominical del libro, abren en domingo. Aquí no busquen un ‘best-seller’ al uso porque no lo hallarán. “Estos ya los tienes en las grandes librerías, con las que no podemos competir”, constata Isabel Sucunza, al pie del cañón para hacer honor a la profesión de librera: recomendar el libro adecuado para cada persona. “La gente vino mucho durante las dos semanas antes de Semana Santa, como para llevarse lectura para las vacaciones. Y para Sant Jordi muchos nos han reservado ejemplares”. Entre sus escogidos, los cuentos de Víctor Català, ‘El dolor’, de Marguerite Duras, el último Pérez Andújar y la recuperación de ‘Claus y Lucas’, de Agota Kristof. Las firmas las tendrán este martes en el Antic Teatre, donde además de estands de libros montarán recitales de poesía y talleres infantiles.

Este martes, la rosa sustituirá a la ‘mona’ pero el libro seguirá estando ahí.