29 sep 2020

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La legión extranjera descubre con asombro la fiesta del libro

Una alta concentración de autores internacionales copa la jornada

MARTA CERVERA / BARCELONA

James Ellroy bromea mostrando un ejemplar de su última novela.

James Ellroy bromea mostrando un ejemplar de su última novela. / JOAN PUIG

Por mucho que a uno le hayan explicado qué representa Sant Jordi en Catalunya es imposible llegar a imaginarlo. Esa sensación de asombro apabullante es la que tenían los tres escritores que ayer debutaron en las calles de Barcelona en el Día del Llibre. El irlandés John Banville, el norteamericanos (de Los Ángeles) James Ellroy y el noruego Jo Nesbo. «Estoy disfrutando. Esto es la bomba. Tan bueno como un conejo para un pitbull», decía en su mejor estilo Ellroy, gran maestro de novela negra histórica. La excitación o las ganas de no perderse un detalle de lo que ocurría le mantuvieron de pie a lo largo de toda la jornada. «Me lo estoy pasando en grande y quiero volver en otra ocasión, seguro», adelantó el autor que firmó muchos ejemplares de Perfidia, su trabajo más reciente. «Sant Jordi es realmente sorprendente», declaró Jo Nesbo, autor noruego que ha triunfado con el inspector Harry Hole. Él, a diferencia del expansivo Ellroy, se mostraba mucho más reservado. «La gente aquí es muy cálida, yo soy más bien frio», se excusaba. «Quienes me leen se han hecho una idea sobre mí a través de mis libros. Temo que si hablo puedo decepcionarles», añadió.

«Esto es extraordinario, único. No hay nada igual en ningún otro lugar», dijo el veterano Petros Márkaris. «Es una fiesta para los escritores, los ciudadanos y la civilización», prosiguió frente al río de gente que desfilaba por el paseo de Gràcia. El escritor griego se rió de lo lindo cuando un fan le contó que había recomendado sus libros a un amigo economista que iba a Grecia para que entendiera cómo era Atenas.

Un bronceado y elegante Philip Kerr (Mariano Rajoy, por cierto, recomendó su último libro, Mercado de invierno, en un tuit) comentaba que la valla colocada entre el stand y la gente que circulaba por la acera le hacía sentir «como un mono en una jaula». Pese a que en aquel momento firmaba más bien poco, Kerr aseguró que Sant Jordi es ideal para fomentar la autoestima. «El contacto con la gente te hace sentir especial en una época en la que parece que los autores no son importantes», destacó. «Siempe es mejor para la civilización comprar y leer libros que quemarlos», apostilló.

Banville firmó sus primeros ejemplares en Negra y Criminal, la pequeña y gran dinamizadora librería de la Barceloneta, impulsora de la semana BCNegra. «Es un placer estar aquí en una librería de las auténticas», aseguró el autor. Y aunque alguna vez ha dicho que al ser ambidextro es capaz de firmar sus novelas con ambas manos (la derecha se la reserva para los libros de John Banville y la izquierda para los policiacos en los que utiliza el seudónimo de Benjamin Black), ayer solo se le vio utilizar la diestra.