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UNA HISTORIA DE SANT ANDREU... la Nau Ivanow

El trampolín de la escena

La Nau Ivanow lleva 20 años fomentando la actividad teatral. La antigua fábrica de pinturas ofrece espacio físico a las compañías, además de asesorarlas en su promoción

Felipe Valenzuela

Interior de la Nau Ivanow, en el barrio de La Sagrera

Interior de la Nau Ivanow, en el barrio de La Sagrera / LUAY ALBASHA

Casi al final de la calle de Hondures se levanta una edificación portentosa, con decenas de ventanas que visten su lateral. Una vez dentro cuesta creer que en 1968 ejerciera de fábrica de pinturas para los Seat 600. El éxito llevó a Seat a despedirse y trasladar su actividad a la Zona Franca. La estructura pasó entonces a alojar las máquinas textiles de prestigiosas líneas de moda como Burberry's, y no fue hasta 1997, hace 20 años, que el fotógrafo Xavier Basiana dio origen al actual centro de cultura contemporáneo, la Nau Ivanow.

Escenarios y gradas definen ahora un edificio que sirve de puente entre el pasado y el presente. Si antaño representaba toda la actividad industrial del barrio de La Sagrera, ahora se levanta por los valores artísticos que definen la nueva imagen del barrio.

El objetivo de la nave es sencillo: crear y compartir."Buscamos obras que no se suelen ver en otros sitios de la ciudad, precisamente para darles la difusión que se merecen", afirma David Marín, vecino del barrio que comenzó como voluntario y ha llegado a director del centro. El escenario que ofrece la nave sirve de trampolín para los creadores. Y realmente funciona, ya que ha permitido que artistas como David Verdaguer y Pol López den sus primeros pasos en el espectáculo.

Residencias

La nave cuenta con un programa de residencias para permitir ensayar y acompañar a grupos de teatro independientes."Nosotros empezamos hace cuatro años como un proyecto para investigar", relata Marc Chornet, director de Projecte Ingenu."Quedábamos para trabajar como actores", añade. Con el paso del tiempo el grupo comenzó a representar obras y el proyecto y la nave vieron necesaria una evolución en su manera de colaborar."Hemos tenido asesoramiento, aparte del techo para ensayar, pero eso es lo de menos. Al fin y al cabo el sitio físico siempre se consigue, lo difícil es encontrar proyectos y personas que crean en ellos", afirma el director del grupo que representa Yerma, de Lorca, en el Teatro Akadèmia por segunda vez.

La nave contribuye a paliar la falta de teatro en el barrio. Una de sus herramientas es la Escola de l'espectador, taller dirigido a los vecinos para que conozcan el proceso de creación escénica y entiendan mejor la representación final.

Exportar e importar talento

Pero los servicios de la Nau Ivanow van más allá. Traen compañías internacionales para"lograr que algún programador les organice una temporada en Barcelona", explica Marín. El centro ha colaborado con compañías de Grecia y México. Aunque también exporta proyectos como el de Lali Álvarez, quien pudo trasladar su trabajo a Nueva York e impartir una charla en el estudio Herbert Berghof sobre artistas catalanes."Los creadores crecen con experiencias en el exterior. El panorama catalán es muy potente y nuestra principal idea es difundir su teatro", concluye el director de la Nau Ivanow.

Temas: Teatro

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