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UNA ENTIDAD DE SANT ANDREU

Los reyes humanitarios

Il·lusions Solidàries restaura juguetes y libros usados para regalarlos a menores en riesgo de exclusión social

SÍLVIA ALBERICH

Josep Mir, Inés Pacho y Mercedes Gil muestran algunos lotes que han preparado.

Josep Mir, Inés Pacho y Mercedes Gil muestran algunos lotes que han preparado. / JORDI COTRINA

Un peluche, un libro y un juguete de segunda mano son las tres piezas que forman parte de los lotes de la asociación Il·lusions Solidàries (Cardenal Tedeschini, 55). Sus miembros los preparan con mucho amor y dedicación. "Son juguetes personalizados, pensando en cada niño o niña que lo va a recibir", explica Inés Pacho, presidenta de la entidad. Ellos reciben cartas de menores de hasta 12 años en las que escriben sus deseos. "Los niños suelen pedir balones de fútbol y, las niñas, barbis y cocinitas", destaca Pacho.

La asociación recibe un gran volumen de libros, juguetes, disfraces y material escolar usado. Distintas entidades, escuelas y particulares donan objetos viejos que acaban así teniendo una segunda vida. El proceso es laborioso y detallado. Primero, los miembros de Il·lusions Solidàries desechan los objetos que están en muy mal estado y aquellos de carácter sexual o bélico. "La calidad de los juguetes que recibimos suele ser buena", destaca Josep Mir, vocal de la entidad.

Tras hacer una primera selección, los voluntarios de la entidad realizan una limpieza exhaustiva de cada pieza y, en caso de rotura, se repara siempre que sea posible. "Usamos alcohol, agua, jabón, cepillos de dientes, palillos... hasta dejarlos pulidos y perfectos", puntualiza Pacho. Después, envuelven cada lote en papel de celofán.

De La Mina a Marruecos

Así llevan haciéndolo desde hace más de cinco años, cuando decidieron crear la asociación. En el 2012, Inés y tres personas más llevaron a cabo una recogida de material escolar y ropa para enviar a Senegal, el país de origen de un conocido suyo. En aquella ocasión, mandaron 100 juguetes. La experiencia fue tan positiva que los socios decidieron entonces cubrir las necesidades de muchos niños de Barcelona y otros municipios que también se encuentran en riesgo de exclusión social.

Para ello, fundaron Il·lusions Solidàries, entidad que empezó su andadura en la casa de Inés, en Caldetes (Maresme), donde se halla el taller de restauración y el almacén. Su trabajo se ha extendido al barrio de La Mina de Sant Adrià de Besós y a municipios como Mataró, L'Hospitalet y Badalona.

Los juguetes llegan a asociaciones, casals, centros cívicos y entidades como Cruz Roja y Caritas e incluso han cruzado fronteras y han hecho felices a menores de Marruecos y Burkina Faso.

Mercedes Gil, voluntaria y vocal de la entidad, había sido peluquera, por lo que ella se encarga del cabello de las muñecas y de todo lo relacionado con éstas. "Les arreglo el pelo y me encargo del vestuario", explica Gil. En L'Hospitalet dirige un taller de confección de ropa para muñecas que cuenta con 16 voluntarias. "Ha tenido una gran acogida y la gente se implica mucho", agradece.

Aunque en verano y en septiembre se entregan algunos juguetes, la mayoría se reservan para estas fechas navideñas, para las que tienen preparados 7.000 lotes. La campaña exige mucho esfuerzo y dedicación y también recursos económicos.

Concierto y donativos

Los propios socios hacen aportaciones particulares para sacar adelante el proyecto. Recientemente han recibido una donación de un concierto solidario del ciclo Músiques Sensibles en el que actuaron actuaron los grupos Gossos y Shuarma. Además han abierto una cuenta (más información en www.migranodearena.org) para recaudar fondos que ayuden a seguir provocando sonrisas en los niños menos favorecidos.