SANT ANDREU

Mural intergeneracional

Jóvenes y abuelos realizan una pintada para celebrar el 150º aniversario de la Casa Asil

La obra 8Mural realizado por alumnos del Safa y de la Llotja.

La obra 8Mural realizado por alumnos del Safa y de la Llotja. / LA LLOTJA

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Una mujer mayor con el pelo canoso acaricia la cara de una niña pequeña, mientras una mano menuda se agarra a los dedos curtidos de un abuelo. Estas son dos de las tiernas imágenes que decoran la entrada del colegio Escola Sagrada Família (Safa), integrada en la Fundació Casa Asil de Sant Andreu de Palomar (Agustí i Milà, 78). "Con el mural damos por concluidos los actos de celebración del 150 aniversario de la fundación. La idea era hacer algo que quede para siempre, como recuerdo", explica Teresa Marfull, portavoz de una fundación que aglutina una residencia, un centro de día para personas mayores y una escuela.

El mural, inaugurado el pasado 21 de octubre, fue encargado a la Escola Superior de Disseny i d'Arts Llotja (Ciutat de Balaguer, 17), con sede en La Sagrera. "Alumnos del colegio y de la Llotja presentaron una propuesta, y finalmente se escogió de forma consensuada la de Àlex Franquesa, alumno de la Llotja", cuenta Ángel Martínez, coordinador del ciclo de artes aplicadas al muro de la escuela superior.

Franquesa, de 36 años, biólogo, estudia tercero de pintura. "A partir de un dibujo acuarelado represento a niños y abuelos interactuando. Simboliza el principio y el final de la vida en un mismo punto", explica Franquesa,

El mural refleja el espíritu intergeneracional de la fundación, cuyo programa emblema es Com a casa. "El programa promueve la participación de diferentes generaciones. Esto implica que grandes y mayores comparten espacio, conversan, hacen panellets juntos, cantan villancicos en Navidad y pasean", enumera Marfull, quien considera fundamental tratar "la vejez como un valor positivo".

Trabajo en equipo

Seis de los 150 pensionistas residentes colaboraron en el proyecto del mural. Teresa José, de 86, fue una de las encargadas de preparar la pared con pintura blanca. "Me escogieron porque saben que me encanta pintar mandalas", cuenta José, encantada con el programa Com a casa. "Este año recibo la visita de Manel, un alumno de 17 años muy agradable", añade la residente.

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Su amiga Esperança Andrés, de 94 años, perfiló con lápiz uno de los dibujos en la pared, mano a mano con Andrea Muñoz, de 15. "Con una fotocopia del dibujo escogido lo trasladamos a la pared. Fueron dos semanas de mucho trabajo", recuerda la estudiante de bachillerato.

Como profesor, Martínez considera que "nadie diría que lo han pintado chicos tan jóvenes y abuelos". "Este mural demuestra que colectivamente, si se pone interés, se pueden hacer cosas muy interesantes", concluye. 

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