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Investigación en 'Nature Aging'

Científicos de Barcelona identifican dos proteínas que con la edad activan genes relacionados con la inflamación de la piel

Un estudio del IRB Barcelona realizado principalmente en ratones describe el mecanismo que explica el proceso

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Imagen de las interacciones de las proteínas.

Imagen de las interacciones de las proteínas. / IRB Barcelona / ACN

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Durante el envejecimiento, las proteínas BMAL1 y YAP cambian su manera de trabajar conjuntamente y aumentan la actividad de los genes inflamatorios en la epidermis, la capa más externa de la piel. Así lo indica un estudio del IRB Barcelona publicado en 'Nature Aging', que apunta a distintos comportamientos con el paso del tiempo.

La interacción de ambas proteínas contribuye a preservar la identidad de las células cutáneas y a garantizar su correcto funcionamiento en la piel adulta, pero esto cambia con la edad. Con el envejecimiento, los cambios en la rigidez de la piel y el aumento de las señales inflamatorias hacen que las dos proteínas se concentren en regiones del ADN que regulan genes relacionados con la inflamación, lo que incrementa su actividad.

"Nuestros resultados muestran que, durante el envejecimiento, los mecanismos que normalmente mantienen el equilibrio de la epidermis cambian de función y pasan a amplificar la inflamación", explica el doctor Salvador Aznar Benitah, investigador ICREA y jefe del laboratorio de Células Madre y Cáncer del IRB Barcelona.

BMAL1 es conocida principalmente por su papel en el reloj circadiano, que coordina numerosos procesos del organismo a lo largo del día. YAP, en cambio, ayuda a las células a adaptarse a los cambios físicos de su entorno. Ahora, el estudio revela también el papel que desempeñan durante el envejecimiento.

El descubrimiento da continuidad a un estudio del mismo laboratorio publicado en 2023. En aquel trabajo, el equipo identificó IL-17 como una señal inflamatoria clave en el envejecimiento cutáneo. En ratones, el bloqueo temporal de esta proteína redujo la inflamación persistente y retrasó algunos rasgos asociados al envejecimiento de la piel.

"En 2023 identificamos IL-17 como una señal clave en el envejecimiento de la piel. Ahora hemos descubierto cómo las células de la epidermis responden a esta señal y amplifican la inflamación", explica Júlia Bonjoch, primera autora del trabajo.

Según el IRB Barcelona, el descubrimiento aclara cómo se conectan el envejecimiento y la inflamación en la piel. Así, indican que el siguiente paso será explorar si este mecanismo puede regularse de manera segura sin comprometer las funciones esenciales de la epidermis.

El estudio ahora publicado, dirigido por la doctora Guiomar Solanas, actualmente en el Institut de Recerca Sant Joan de Déu - Pediatric Cancer Center Barcelona, y el doctor Salvador Aznar Benitah, se ha realizado principalmente con ratones y se ha complementado con el análisis de datos de piel humana.