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'Boom' de la industria antiedad

Manuel J. Castillo, experto en longevidad: "No existe una píldora mágica que evite el envejecimiento y solucione todos los problemas"

Presidente científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento, advierte de los riesgos asociados a suplementos como los basados en testosterona para aumentar la energía

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La testosterona es la principal hormona sexual masculina.

La testosterona es la principal hormona sexual masculina. / Europa Press

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Nieves Salinas

Nieves Salinas

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"No existe una píldora mágica que evite el envejecimiento y solucione todos los problemas". Lo afirma el doctor Manuel J. Castillo, catedrático emérito de Fisiología Médica en la Universidad de Granada y presidente científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL), cuando se le pregunta sobre el aluvión de productos que copan el mercado para frenar el paso de los años, como los péptidos, que ya se venden como 'moléculas mágicas' y cada día están más presentes en los productos de cosmética antiedad.

"Hay sustancias que ayudan, pero no existe un elixir de la juventud", concluye el experto con contundencia. Habla, por ejemplo, de otra tendencia reciente: el uso de la testosterona, para contrarrestar el envejecimiento o para aumentar el deseo sexual de las mujeres.

En países como Estados Unidos, en redes sociales, se ha extendido la moda de productos que incorporan esta hormona y prometen una revolución sexual similar a la que se produjo con la Viagra para los hombres. "Es una simplificación. No es ninguna revolución sexual. Y conlleva riesgos que hay que conocer y asumir", señala el doctor.

Manuel J. Castillo

Manuel J. Castillo. / El Periódico

Terapia supervisada

Estudios científicos, señalan los expertos, respaldan la relación entre niveles óptimos de testosterona y una mejor calidad de vida durante el envejecimiento: preservación de masa muscular (frente a la sarcopenia), mantenimiento de la densidad ósea y mejora de la energía, el estado de ánimo y la función sexual.

La terapia con testosterona, bien supervisada, puede contrarrestar algunos efectos y contribuir a una longevidad saludable. Pero tampoco es una panacea, advierte el especialista. Ni un elixir. "Evidentemente no. Nuestro cuerpo envejece y, dentro de cada célula, cada uno de sus orgánulos envejecen de una manera diferente, y no tenemos nada, todavía, que afecte a todo", explica.

Riesgos

"Tomar productos con testosterona es una moda y conlleva riesgos importantes", señala el doctor Castillo cuando habla de la hormona sexual masculina, responsable del desarrollo de los caracteres sexuales primarios (genitales, en el feto) y su crecimiento en el púber. "También está detrás de la aparición y mantenimiento de los caracteres secundarios masculinos, entre los que está un mayor desarrollo de la masa muscular, determinantes de cambios en la estructura de pensamiento, la líbido, la determinación, la adopción de conductas de riesgo, la agresividad, etcétera", enumera.

Con la edad, explica el médico, los niveles de testosterona disminuyen de manera paulatina en el hombre, en contraposición a la disminución brusca de los estrógenos que ocurre con la mujer en la menopausia. Conseguir evitar o revertir esa disminución, determinará "un efecto antienvejecimiento, pero solo sobre ese aspecto concreto, no sobre el envejecimiento en su conjunto", añade.

El tratamiento con la hormona masculina, insiste, lo debe poner un médico valorando con el paciente los riesgos. Lo que hace que no sea tan fácil que se use la testosterona de forma indiscriminada. "Entre otras cosas porque requiere prescripción médica cuando hay indicación", indica el experto.

'Boom' de suplementos

Otra cosa es cuando se habla de suplementos y reguladores hormonales que se venden libremente, a precios muy económicos, como potenciadores de la energía, la vitalidad y el rendimiento físico. 'Influencers' o entrenadores publicitan con frecuencia su uso como una solución rápida para mejorar la energía, la musculatura, el físico, el deseo sexual o el estado de ánimo.

"Los riesgos son importantes", repite el doctor Castillo. Cita el desarrollo del cáncer de próstata (si el paciente ya tenía células cancerosas), problemas cardiovasculares -si la persona tiene ya altos niveles de cortisol-, o aumento de agresividad. Matiza, eso sí, que no se pueden demonizar a todos los suplementos: "Si son nutricionales, el riesgo es bajo. Y, para algunos, nulo. Es más, bien indicados, son convenientes".

Estar mejor

El experto enmarca la tendencia de tomar este tipo de productos en el deseo de frenar la vejez, cada vez más extendido. "Se ha puesto de moda porque sabemos más, porque podemos diagnosticar, porque tenemos tratamientos. Y también porque la gente no solo quiere estar sana, sino también estar y funcionar mejor. Cuidándose más, se vive más", apunta.

Entre sus consejos para conseguir ser más longevo cita: comer menos, hacer más ejercicio, tomar Omega 3... "Hay mucho más: no bebas, y si lo haces, hazlo con moderación; no fumes; no corras con el coche o la moto; evita los excesos, hazte reconocimientos médicos y pásalo bien", zanja.

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