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ESTUDIO

Huevos, carne magra, cereales, marisco... un estudio asocia dos nutrientes con una mejor función cognitiva durante el envejecimiento

Un trabajo liderado por la URV relaciona un mayor consumo de alimentos ricos en colina y betaína con mejor atención en personas mayores

Un estudio de la URV alerta de contaminantes químicos en platos preparados de pescado y marisco

Asocian nutrientes específicos con una mejor función cognitiva

Asocian nutrientes específicos con una mejor función cognitiva / ShutterStock

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Nieves Salinas

Nieves Salinas

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Un nuevo estudio ha observado que una mayor ingesta de dos nutrientes presentes de forma natural en diversos alimentos, la colina -en los huevos, el pescado, las carnes magras y los productos lácteos- y la betaína - en los cereales integrales, las espinacas, la remolacha y algunos mariscos-, se asocia con una evolución más favorable de algunas funciones cognitivas en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico.

El estudio -liderado por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica CatSud (IRBCatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) y publicado en The American Journal of Clinical Nutrition- se ha llevado a cabo con datos de 6.610 participantes del proyecto PREDIMED-Plus, uno de los ensayos clínicos más grandes de Europa sobre alimentación y estilo de vida.

Hábitos alimentarios

El equipo investigador evaluó los hábitos alimentarios y la función cognitiva de hombres y mujeres de entre 55 y 75 años durante un periodo de dos años. La investigación se centró en dos nutrientes presentes de forma natural en diversos alimentos: la colina y la betaína.

La betaína, que deriva de la colina, participa en diferentes procesos metabólicos y de protección celular

El primero es un nutriente esencial implicado en la formación de las membranas celulares y en la producción de acetilcolina, un neurotransmisor fundamental para procesos como la memoria y el aprendizaje. La betaína, que deriva de la colina, participa en diferentes procesos metabólicos y de protección celular.

Los resultados muestran que las personas con una mayor ingesta de colina presentaron una evolución más favorable de la atención y del lenguaje a lo largo de los dos años de seguimiento. Paralelamente, una mayor ingesta de betaína se asoció con una mejor evolución de la función ejecutiva -el conjunto de capacidades que permite planificar, resolver problemas o tomar decisiones- y también del lenguaje. Las asociaciones fueron especialmente evidentes entre los participantes con los consumos más elevados de estos nutrientes.

Consumo habitual

"Nuestros resultados sugieren que nutrientes presentes en alimentos de consumo habitual pueden contribuir a preservar determinadas funciones cognitivas durante el envejecimiento", explican Héctor Vázquez-Lorente y José María Manzanares-Errazu, primeros autores del estudio e investigadores del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV.

"Cada vez disponemos de más evidencia de que la alimentación también influye en la salud cerebral", dicen los expertos

Para Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del proyecto PREDIMED-Plus y catedrático de Nutrición de la URV, este trabajo refuerza la importancia de la dieta más allá de la salud cardiovascular: "Cada vez disponemos de más evidencia de que la alimentación también influye en la salud cerebral. Nuestros resultados indican que nutrientes como la colina y la betaína podrían contribuir al mantenimiento de algunas funciones cognitivas durante el envejecimiento".

Estrategias de nutrición

Los investigadores consideran que promover patrones alimentarios ricos en productos que aporten colina y betaína podría formar parte de futuras estrategias nutricionales orientadas a preservar la salud cognitiva durante el envejecimiento.

Sin embargo, subrayan que serán necesarios estudios con un seguimiento más prolongado para confirmar estos beneficios y determinar hasta qué punto pueden contribuir a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia a largo plazo.

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