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ADVERTENCIA DE LOS MÉDICOS

El humo de los incendios puede disparar un 41% las consultas urgentes: "Es un problema de salud pública"

Las partículas finas de los incendios son más tóxicas que las del tráfico, alcanzan las zonas más profundas del pulmón e incrementan la mortalidad, advierten los internistas

Hasta el 30% de personas que sufren una intoxicación por monóxido de carbono pueden desarrollar un síndrome neurológico tardío

Trabajos de extinción del incendio forestal en Fermoselle (Zamora)

Trabajos de extinción del incendio forestal en Fermoselle (Zamora) / Mariam A. Montesinos / EFE

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Nieves Salinas

Nieves Salinas

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La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) alerta de que el humo de los incendios ya constituye "un problema de salud pública". Los internistas se remiten a la evidencia más reciente y citan, por ejemplo, los incendios de Los Ángeles (Estados Unidos) de 2025, cuando las consultas respiratorias urgentes aumentaron un 41% en las zonas más expuestas. Piden "consolidar" un plan nacional coordinado frente a incendios y humo, que dé continuidad a la primera guía específica del Ministerio de Sanidad, con el compromiso de todas las administraciones.

La SEMI considera "prioritario" reforzar la capacidad asistencial durante estos episodios, especialmente de la teleconsulta, las urgencias y las unidades de cuidados intensivos (UCIs), para responder al aumento de las complicaciones respiratorias, mejorar los sistemas de alerta sobre la calidad del aire y garantizar la protección de los pacientes más vulnerables mediante estrategias preventivas y una adecuada planificación asistencial".

Partículas finas

El humo de los incendios contiene una mezcla de partículas finas (PM2,5), partículas gruesas (PM10), ozono y compuestos orgánicos volátiles. Mientras las PM10 quedan retenidas en las vías respiratorias superiores, las PM2,5 alcanzan las zonas más profundas del pulmón, atraviesan el epitelio respiratorio y pueden llegar a la circulación sanguínea, explican los expertos.

Según la guía 'Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026', primera elaborada por el Ministerio de Sanidad de España, las partículas finas pueden ser más tóxicas que las del tráfico rodado por su potencial oxidativo y se asocian a un aumento de la mortalidad, especialmente por enfermedades respiratorias.

En personas sanas

"En personas sanas, la exposición al humo suele provocar irritación de ojos, nariz y garganta, tos, sensación de opresión torácica y una disminución transitoria de la función pulmonar. Sin embargo, el impacto es mucho mayor en quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas, ya que parten de unos pulmones con menor reserva funcional", explica la doctora Belén Alonso Ortiz, especialista en Medicina Interna y miembro del Observatorio del Cambio Climático de la SEMI.

En estos pacientes, el humo actúa como desencadenante de exacerbaciones, aumenta la obstrucción de las vías aéreas, la disnea y ellos episodios de broncoespasmo; asimismo, eleva el riesgo de agudizaciones graves cardiorrespiratorias y de ingreso en las UCI.

Dificultad respiratoria

Las señales de alarma por exposición al humo de incendios que requieren valoración médica urgente, detalla la SEMI, son la dificultad respiratoria que aparece en reposo o no mejora con la medicación habitual, el dolor torácico, la coloración azulada de labios o dedos, la tos con sangre o el empeoramiento importante de los síntomas en pacientes respiratorios.

La sociedad científica recomienda consultar a diario el Índice de Calidad del Aire (ICA) antes de salir al exterior, permanecer en espacios interiores con puertas y ventanas cerradas, utilizar mascarillas homologadas (o certificadas) FFP2 o N95 si resulta imprescindible salir, evitar realizar actividades físicas al aire libre, disponer de purificadores de aire con filtro HEPA, evitar acciones que deterioren el aire interior, como fumar o encender velas, y acudir a los refugios climáticos habilitados si el domicilio no garantiza una adecuada calidad del aire.

Finalmente, la SEMI recuerda que los pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis pulmonar u otras enfermedades cardiorrespiratorias deberían elaborar, junto con su equipo médico, un plan de actuación antes de la temporada de incendios, mantener siempre su tratamiento de base, disponer de la medicación de rescate y asegurar el suministro de fármacos ante una posible evacuación.

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