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Testimonio

Raquel Hinojosa, víctima de una llamarada: "Las personas quemadas están más escondidas que nunca por la presión de las redes"

Maestra de baile, se quemó el 40% de su cuerpo con la llamarada que salió de una 'queimada' en un bar de Castellón, donde pasaba las vacaciones

Son pocas las asociaciones que representan a pacientes que tienden a la invisibilidad: cuatro en España y algunas, como la de Madrid, que comanda Hinojosa, sin apenas actividad

Así trabaja la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe (Madrid): "Son pacientes muy complejos"

Raquel Hinojosa, abrasada por una llamarada en un accidente 'absurdo'

Raquel Hinojosa, abrasada por una llamarada en un accidente 'absurdo' / El Periódico

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Nieves Salinas

Nieves Salinas

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En España existen cuatro asociaciones de pacientes quemados. Una en Catalunya, vinculada al Hospital Vall d'Hebron (Barcelona); otra, llamada Segunda Piel, en Valencia, asociada a La Fe; una tercera en Zaragoza, con vínculo con el Miguel Servet (con unidad autonómica de quemados) y una cuarta en Madrid -con dos centros CSUR de quemados: La Paz y el Hospital de Getafe- que comanda (en solitario y sin apenas actividad), Raquel Hinojosa, maestra de baile y gran quemada.

Raquel se abrasó el 40% de su superficie corporal en unas vacaciones en Castellón. Fue durante una 'queimada', una bebida alcohólica tradicional gallega que se prepara prendiéndole fuego al orujo y que forma parte de un ritual místico para ahuyentar a los malos espíritus. Sucedió en 1994, en un bar al que acabó demandando: "Fue un accidente absurdo, como casi todos. La hicieron mal, el viento entró por la ventana y vino como una llamarada".

Recuerdos

Raquel habla rápido de aquello. La llevaron a La Paz. "Ya era una unidad de quemados puntera. Uno de los cirujanos había estado en Houston (Estados Unidos) aprendiendo todas las nuevas técnicas de injertos. Me trataron al más alto nivel", recuerda.

A partir de ahí, el relato habla de superación con mucha lucha. Algo inhabitual entre grandes quemados, admite. "La quemadura siempre viene de un accidente. No es un cáncer. No es como otra enfermedad. Lo llevé mas o menos bien, cosa que es absolutamente excepcional", dice.

"Una vez que pasas por el quirófano y ya te han colocado la piel, te buscas la vida", dice Raquel con tristeza

"El problema con quemarse era -y sigue siendo, ahora, matiza- la posthospitalización. Entonces, España no tenía nada que envidiar respecto a otros países porque había los mayores avances, pero una vez que pasas por el quirófano y ya te han colocado la piel, te buscas la vida. Te curan en la UCI, te operan, te salvan la vida y te vas a tu casa. Yo, en el 94, lo que descubrí es que no había nada para el después. Los traumatólogos no sabían qué hacer, los dermatólogos casi no habían visto quemaduras. Tampoco había psicólogos o fisios especializados", señala.

La asociación

Por eso, ella, que tiene una escuela de artes escénicas en Majadahonda (Madrid), decidió montar, hace más de 30 años, una asociación de pacientes. "Al principio había otros dos quemados más, con una situación terrible. Pero dejaron de pertenecer y me quedé sola. He seguido porque siempre había alguien que llamaba y necesitaba ayuda. Y siguen llamándome. Al principio, fue mucho trabajo tener una asociación. Contactos con médicos, fisios, abogados…", recuerda.

"No es lo mismo la cara que un trozo de pierna. Yo no tengo quemada la cara, pero sí el cuello y el pecho", explica Raquel

Raquel define a un quemado como "un abanico de 360 grados. Si te quemas en un incendio o un rayo te atraviesa el cuerpo, te ataca todos los órganos vitales. ¡Es un mundo tan complicado!. Cada quemado es un mundo. Por cómo te quemas o en qué zona. No es lo mismo en la cara que en una pierna. Yo no tengo quemada la cara, pero sí el cuello y el pecho. Como bailarina, perdí movilidad en el brazo izquierdo pero la recuperé completamente".

"Escondidos"

Quemarse es otra realidad, insiste Raquel: "Tú quemados no ves en la calle y, sin embargo, las UCI están llenas. Todo aquel que entra en el hospital, sale por la puerta andando".

-¿Dónde están?

-Escondidos. No hacen vida social. Imagínate ahora con las redes. Apaga y vámonos. Cero. Vivimos en el mundo absoluto de la imagen. Imagínate estar quemado.

Raquel vuelve al tema del asociacionismo. Y a reclamar recursos especializados para grandes quemados tras salir del hospital, tal como, apunta, existen en otros países europeos. "Eché de menos un recurso de transición, como el Hospital de Parapléjicos. No sales del hospital en silla de ruedas y te vas a tu casa. A día de hoy, seguimos igual". Se queja de la falta de ayudas a esas entidades y a los pacientes. "Yo tuve que dar de baja la web porque me costaba 300 euros al año. Pocas veces alguien me ha llamado diciendo que quería colaborar cuando ha visto el percal", zanja.

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