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Tratamientos altamente especializados

Las unidades de grandes quemados logran recuperar a pacientes con el 85% del cuerpo dañado: "Hasta hace poco era un milagro"

La atención a los grandes quemados combina el autoinjerto de piel con avances en bioingeniería médica

Los accidentes laborales y domésticos, así como los incidentes de personas con problemas psiquiátricos, se erigen en las principales causas de las quemaduras graves

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UCI de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

HUVR / vídeo: Redacción

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Nieves Salinas

Nieves Salinas

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España tiene 11 unidades de quemados, seis de ellas acreditadas como Centros, Servicios y Unidades de Referencia (CSUR) para pacientes críticos. Desde dos de los hospitales que albergan este tipo de unidades, el Virgen del Rocío (Sevilla) y La Fe (Valencia), los doctores Horacio García-Delgado Rosado, coordinador de la unidad funcional de Politrauma y Grandes Quemados de la UCI, y la doctora Lola Pérez del Caz, jefa de Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, respectivamente, explican a EL PERIÓDICO cómo se trata a pacientes muy complejos y cuya supervivencia ha mejorado notablemente. "Están saliendo adelante pacientes muy jóvenes, con quemaduras del 75%, 80%, hasta el 85% de superficie corporal. Cuando yo hice la residencia, era un milagro que sobrevivieran", señala la especialista de La Fe.

Los intensivistas y los cirujanos plásticos forman parte de un equipo sincronizado en el que reman juntos, con precisión, enfermeras, nutricionistas, anestesiólogos, psicólogos, auxiliares, internistas, fisioterapeutas, hematólogos, rehabilitadores, celadores, personal de limpieza... "En conjunto forman un equipo multidisciplinar que trata al paciente desde el momento en que llega e ingresa en la unidad hasta mucho tiempo después del alta, mediante seguimiento ambulatorio", describe la doctora Pérez del Caz, que también es presidenta electa de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

Causas

Primera consideración: la causa de esos ingresos. "Vemos accidentes laborales y también un aumento de accidentes domésticos y un incremento del perfil de pacientes con problemas psiquiátricos, haciéndonos plantear que probablemente estos trastornos de base pueden favorecer una mayor incidencia de quemaduras, incluidos desgraciadamente los intentos de autólisis", señala la doctora Pérez del Caz.

En accidentes domésticos, apunta García-Delgado, a veces el peligro no reside tanto en la quemadura como en la inhalación del humo o la intoxicación. "El que ha inhalado humo también sufre una agresión tremenda. Los gases tóxicos son dañinos para el cerebro y suelen requerir manejo en la UCI", describe.

En las UCI

Un gran quemado es un paciente con más de un 20% de su superficie corporal lesionada. "Han vivido experiencias muy traumáticas. Necesitarán muchas cirugías y estarán semanas o meses en la UCI. Los que sobreviven se ven abocados muchas veces a defectos estéticos y funcionales importantes", resume García-Delgado sobre quienes ingresan en su unidad, una treintena de personas al año.

En intensivos, se les atienden en función de la extensión, la gravedad, la afectación de órganos y la necesidad de soportes vitales. Intervienen factores como el mecanismo de la quemadura. No es lo mismo una lesión por llama con inhalación que una escaldadura (líquido hirviendo).

Los pacientes pueden ingresar en unidades de grandes quemados ubicadas en áreas específicas del hospital –como la situada en la quinta planta del centro de Sevilla, donde trabajan cirujanos plásticos e intensivistas– o en las UCI destinadas a pacientes politraumatizados.

"Una persona que sufre un accidente de tráfico o una caída desde un andamio presenta un traumatismo contuso. Si se trata de una agresión con arma blanca o de fuego, el traumatismo es penetrante; en el caso de un gran quemado, hablamos de un traumatismo térmico", explica el coordinador de la línea de grandes quemados del Grupo de Neurointensivismo y Trauma de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

Desde el minuto uno

La atención a ese paciente se realiza con los equipos de atención extrahospitalaria, los primeros en acudir al siniestro que aplican las medidas de soporte vital más inmediatas. Una vez en el hospital, se revaloran las prioridades: las vías respiratorias, la oxigenación, la ventilación, el estado cardiocirculatorio y, además, se hace una primera valoración de las quemaduras.

Cuando las quemaduras son extensas y profundas, y sobre todo, cuando afectan a las extremidades, la piel pierde su elasticidad: si no se hacen cirugías de urgencia, corren el riesgo de perderse

Cuando son extensas y profundas, y sobre todo, cuando afectan a las extremidades, la piel pierde su elasticidad. "Se vuelve rígida, como si fuera cuero, y dificulta el riego sanguíneo. Si no se hacen cirugías de urgencia, estas extremidades, por el edema que se produce, corren el riesgo de perderse", describe el intensivista.

Alta especialización

García-Delgado se refiere a enfermos que requieren de una altísima especialización. En las UCI, el objetivo es, en las primeras 24-48 horas, salvarles la vida y, por supuesto, las extremidades. Pasadas esas horas críticas, con el enfermo estabilizado, los intensivistas siguen batallando. "Por el trauma térmico y, a veces, por la inhalación de humo y las intoxicaciones, entran en una fase de respuesta inflamatoria muy importante. Contempla riesgos a todos los niveles", describe.

En las UCI se han desarrollado protocolos para realizar la mejor reanimación posible. Son muy importantes aspectos como la nutrición y la rehabilitación temprana. Es frecuente que los pacientes necesiten simultáneamente tratamientos como el control del aporte de fluidos y de la medicación para mantener una tensión arterial adecuada, ventilación mecánica, técnicas de diálisis, sedoanalgesia y el tratamiento de las infecciones, otra gran batalla.

Desde el ingreso, se prioriza la recuperación motora con medidas posturales y terapias pasivas que engloban tanto movilidad como elasticidad de la piel "para evitar las atrofias musculares, también las deformidades que las quemaduras puedan ir produciendo", señala el intensivista. Además, se acompaña de fisioterapia respiratoria para recuperar una capacidad pulmonar adecuada.

Injertos de piel

"Por otra parte, también hay que ir priorizando, en la medida de lo posible, intervenciones para retirar la escara quemada y, en esa zona, hacer injertos de piel", añade. El 'gold estándar' en el tratamiento del quemado sigue siendo el autoinjerto", explica la doctora Lola Pérez del Caz: "Eso no ha cambiado".

"La bioingeniería médica está avanzando mucho. Vienen con fuerza la impresión 3D, los cultivos y la piel procedente de bancos de tejidos. Son herramientas terapéuticas que ayudan a mejorar el tratamiento, pero, hoy por hoy, el autoinjerto sigue siendo el tratamiento de referencia y el más utilizado. Los cultivos de piel son muy importantes en pacientes con grandes quemaduras que no disponen de suficiente zona donante, pero cuando sí existe piel disponible no sustituyen al autoinjerto", añade la especialista.

En el cultivo de piel, detalla, "lo que realmente se reproduce es la capa epidérmica junto con parte de la dermis", apunta la doctora. Gracias a los avances de la bioingeniería, estos cultivos ofrecen una mejor textura y una calidad muy superior de la que se disponía en los años 90. "Creo que ese es el camino de futuro: conseguir una expansión de la piel del propio paciente lo más parecida posible a la piel obtenida mediante un autoinjerto. Hay ensayos clínicos muy esperanzadores actualmente", explica la doctora.

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