FRACTURAS
Un 40% de los pacientes con cáncer de próstata reciben tratamientos que pueden favorecer la osteoporosis
Los internistas diseñan un nuevo protocolo para tratar la osteoporosis en cáncer de mama y próstata
En las mujeres con cáncer de mama hormonosensible la pérdida de masa ósea puede multiplicarse entre dos y cuatro veces frente a la de las posmenopáusicas sanas
España suspende en osteoporosis: el 72% de mujeres de más 50 años no reciben tratamiento tras una fractura por fragilidad

Un médico y su paciente (archivo) / EPC

La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha presentado un novedoso protocolo para mejorar la prevención y el tratamiento de la osteoporosis en pacientes con cáncer de mama y próstata tratados con terapias hormonales, que aumentan de forma significativa el riesgo de pérdida de masa ósea y las fracturas por fragilidad. Con datos de la SEMI, un 40% de los pacientes con cáncer de próstata reciben tratamientos de deprivación androgénica (una forma de terapia hormonal que reduce los niveles de testosterona) que pueden favorecer la osteoporosis y, alrededor del 20%, desarrollan fracturas por fragilidad.
Así se ha expuesto en la presentación del consenso de SEMI dado a conocer por las doctoras Raquel Lana, especialista en Medicina Interna de la Unidad de Metabolismo Óseo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y Nerea Hernández-de Sosa, coordinadora de la Unidad de Metabolismo Mineral y Óseo del Hospital Universitario de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.
Pérdida de masa ósea
Elaborado conjuntamente por el Grupo de Trabajo de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (GTOMM) y el Grupo de Trabajo de Asistencia Compartida y Medicina Consultiva (GT ACYMC), el documento supone un avance hacia una atención más coordinada y multidisciplinar y subraya la necesidad de evaluar la salud ósea desde el inicio del tratamiento para prevenir complicaciones.
"En las mujeres con cáncer de mama hormonosensible, la pérdida de masa ósea puede multiplicarse entre dos y cuatro veces respecto a la observada en mujeres posmenopáusicas sanas, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Dentro de ellas, las más frecuentes son las vertebrales y las radiales, aunque también figuran las de fémur y húmero", explica la doctora Hernández-de Sosa.
"En el caso del cáncer de próstata, los tratamientos también favorecen la aparición de osteoporosis. Además, la pérdida de densidad mineral ósea es especialmente intensa durante el primer año de tratamiento", señala la doctora Lana.
Disminuir complicaciones
"Se puede y se debe prevenir la osteoporosis en estos pacientes, ya que vamos a mejorar su calidad de vida y disminuir las complicaciones asociadas a su tratamiento oncológico. El primer paso es reconocerlos como un colectivo de alto riesgo, estudiar en qué situación se encuentran sus huesos y una vez sabemos si padecen osteopenia, u osteoporosis y en qué grado, administrarles el tratamiento que les corresponde asociado a su riesgo de fractura", abunda la doctora Lana.
Hasta la fecha, no hay evidencias concluyentes de una afectación directa de la inmunoterapia sobre el hueso
Además de la terapia hormonal, existen otros tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia y los corticoides, que también pueden contribuir al deterioro de la salud ósea. Sin embargo, hasta la fecha, no hay evidencias concluyentes de una afectación directa de la inmunoterapia sobre el hueso, indica la doctora Hernández.
Historia clínica
El nuevo protocolo de SEMI destaca la necesidad de evaluar la salud ósea desde el inicio del tratamiento hormonal y el riesgo de fractura, de forma individualizada, mediante la historia clínica, la valoración de los factores de riesgo del paciente y la densitometría ósea (DMO), con reevaluaciones periódicas cada uno o dos años.
En los pacientes que ya cumplen los criterios de osteoporosis, el consenso recomienda iniciar tratamientos osteodirigidos
Insiste en la importancia de instaurar medidas preventivas desde el inicio del tratamiento, como una alimentación rica en calcio, una adecuada suplementación con vitamina D cuando sea necesaria y la práctica regular de ejercicio físico de fuerza, resistencia, equilibrio y aeróbico. El seguimiento clínico incluye repetir la DMO al año o, como máximo, cada dos años, además de la evaluación de la respuesta al tratamiento. En los pacientes que ya cumplen los criterios de osteoporosis, el consenso recomienda iniciar tratamientos osteodirigidos, con el objetivo de prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida de los pacientes.
"Los bifosfonatos orales constituyen la primera opción terapéutica, salvo contraindicación digestiva, en cuyo caso pueden emplearse bifosfonatos intravenosos como segunda opción terapéutica. La tercera opción terapéutica, en la actualidad, es denosumab, que representa otra alternativa eficaz en pacientes seleccionados. La elección del tratamiento debe individualizarse en función de la situación clínica y del riesgo de fractura", concluye la doctora Hernández.
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