Estudio del Hospital del Mar
Un 80% de los fumadores que participan en los cribados de cáncer de pulmón descartan dejar el tabaco en caso de tener un resultado negativo
"El cribado de cáncer de pulmón sin una integración sistemática de estrategias para ayudar a los fumadores a dejar el tabaco no puede lograr su máximo impacto para reducir la mortalidad por esta patología", dicen los médicos
Radiografía de los primeros cribados de cáncer de pulmón en España: un 3,2% son positivos y la edad media, 61 años
Más del 70% de los catalanes participarían en un programa de cribado de cáncer de pulmón si fueran candidatos

Una mujer fuma en una terraza. / Perales Iborra

Las personas fumadoras crónicas no son plenamente conscientes del riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, a pesar de su largo historial de tabaquismo. Quienes aceptan participar en programas de cribado de cáncer de pulmón —como el que ha puesto en marcha el Proyecto Cassandra en España— subestiman el riesgo real que comporta su hábito y necesitan un apoyo adicional para dejar de fumar. De hecho, cerca del 80% descarta abandonar el tabaco en caso de recibir un resultado negativo en las pruebas de cribado, según constata un estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital del Mar, el Instituto de Investigación en Atención Primaria de Salud Jordi Gol (IDIAPJGol), el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), y el Erasmus MC-University Medical Center de Rotterdam, en los Países Bajos. El trabajo, el primero de su tipo llevado a cabo en España, lo ha publicado como una carta al director la revista 'Archivos de Bronconeumología'.
El estudio ha seleccionado a 245 personas llamadas a participar en el proyecto multicéntrico europeo 4-IN-THE-LUNG-RUN (4ITLR) de cribado de cáncer de pulmón, en el cual colaboran el Hospital del Mar y el Hospital de Bellvitge. Su edad media era de 66 años, con un 88% de fumadores, con un consumo de tabaco de 45 paquetes de cigarrillos al año de media, con un máximo de 177 paquetes anuales. Los participantes en el proyecto son derivados desde la atención primaria para hacerse una TC —tomografía computada— de control en un centro sanitario. Las personas seleccionadas para formar parte del estudio presentaban un alto riesgo de sufrir cáncer de pulmón, con un consumo de tabaco de, como mínimo, 35 paquetes de tabaco al año, antes de someterse al cribado.
Baja percepción del riesgo
Las personas participantes respondían un cuestionario con siete ítems una vez se habían sometido a la prueba diagnóstica y antes de conocer el resultado. Los resultados de la encuesta indican que un 75% tenían intención de dejar de fumar, pero, si se les preguntaba si lo harían, en el caso que el resultado del test fuese negativo, la respuesta cambiaba drásticamente. En este caso, casi ocho de cada 10 pasaban a asegurar que, si la prueba determinaba que no tenían cáncer de pulmón, no dejarían el tabaco.
"Estos resultados reflejan que querer dejar de fumar no implica estar preparado para hacerlo, ya sea porque un resultado negativo se interpreta como un permiso para continuar fumando, o porque la larga dependencia de la nicotina dificulta dar el paso", explica Adrià Moncusí, epidemiólogo adjunto de la Unidad de Prevención y Registro del Cáncer del Servicio de Epidemiología y Evaluación e investigador del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) y de la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS),
En general, la percepción que los participantes tenían del riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón era bajo. Solo el 35% se consideraba en riesgo, mientras que el 40% no estaban de acuerdo en ser consideradas personas de riesgo. De hecho, el 62% no se preocupaban demasiado o nada con la posibilidad de sufrir esta enfermedad. Esta percepción era más acusada entre los hombres que entre las mujeres y se agudizaba en las personas con un menor nivel de estudios. Según los investigadores, esta desconexión entre el riesgo objetivo y la percepción personal en personas con un alto riesgo de desarrollar cáncer de pulmón representa una oportunidad para mejorar la comunicación del riesgo de manera clara y adaptada a cada perfil, clave para reforzar su motivación para dejar de fumar.
Según Xavier Castells, catedrático de Salud Pública de la Universitat Pompeu Fabra e investigador del Hospital del Mar, el HMRIB y la RICAPPS, una de las conclusiones del estudio es que hay que potenciar los programas para dejar de fumar para garantizar el éxito de los programas de cribado. "El cribado de cáncer de pulmón sin una integración sistemática de estrategias para ayudar a los fumadores a dejar el tabaco no puede lograr su máximo impacto para reducir la mortalidad por esta patología", asegura.
En este sentido, el doctor Roberto Chalela, médico adjunto del Servicio de Neumología del Hospital de Mar, apunta que "el cribado de cáncer de pulmón no es solo hacer una TC, es una oportunidad única para coordinar atención primaria, hospital y salud pública para reducir el tabaquismo, detectar precozmente el cáncer y abordar correctamente los múltiples hallazgos incidentales que acumulan los grandes fumadores". "Sin esta mirada integral y multidisciplinaria —asegura—, su impacto real sobre la salud de la población queda limitado".
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