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Congreso médico en Barcelona

Más allá de la beta-amiloide: la investigación en alzhéimer busca también fármacos contra la inflamación crónica y la proteína tau

Entidades como Ace Alzheimer Center trabaja en ensayos clínicos dirigidos a las otras dos grandes vías de esta demencia

Pacientes con alzhéimer notan "menos niebla mental" y "más concentración" tras ser tratados con el lecanemab y el donanemab

La revolución de los 'tests del alzhéimer' acelera la búsqueda de pruebas similares para el párkinson y otras demencias

Imagen de archivo de un ensayo clínico.

Imagen de archivo de un ensayo clínico. / Humberto Bilbao

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Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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Los revolucionarios fármacos contra el alzhéimer aprobados ya tanto en Europa como en Estados Unidos —el lecanemab y el donanemab— actúan contra la beta-amiloide y son efectivos en casos iniciales de esta demencia. Estos tratamientos logran reducir mucho el nivel de esta proteína en el cerebro, como la neuróloga Alma Ghirelli ha explicado este jueves en la 14ª Conferencia Bienal Barcelona–Pittsburgh, organizada por Ace Alzheimer Center Barcelona. ¿Cuál es el problema? Que la beta-amiloide es solo una de las tres grandes vías que están relacionadas con el alzhéimer. Los investigadores trabajan contra reloj en diferentes ensayos clínicos dirigidas a las otras dos grandes vías: la proteína tau y la inflamación crónica.

"Actualmente en el mercado hay dos moléculas: lecanemab y donanemab, que recientemente han sido aprobadas en Europa pero todavía no están disponibles en España, por ejemplo. Estos fármacos eliminan el amiloide en 18 meses", explica a EL PERIÓDICO el doctor Xavier Morató, subdirector de la Unidad de Ensayos Clínicos de la fundación Ace. "Nosotros ahora en ensayos clínicos tenemos moléculas [dirigidas también a la beta-amiloide] que penetran mejor en el cerebro de forma activa y son capaces de eliminar el amiloide en mucho menos tiempo, como el trontinemab". Según Morató, se cree que el trontinemab "eliminará el amiloide más rápido" y, por tanto, "tendrá una mayor eficacia". "Y además tienen menos efectos adversos, es decir, menos efectos secundarios".

El "recambio plasmático"

Pero más allá de la beta-amiloide, entidades como Ace participan también en ensayos clínicos dirigidos a la "inflamación crónica". "Para tratar la inflamación, Ace lleva a cabo ensayos en que se hace un recambio plasmático, por ejemplo: se elimina plasma y eso diluye las proteínas proinflamatorias. Se cree que eso tener un efecto beneficioso", cuenta Morató. "Además, tenemos otras proteínas dirigidas al TNF [el "factor de necrosis tumoral", una proteína inflamatoria del sistema inmunitario], a la progranulina u otras proteínas proinflamatorias. Y también tenemos otros estudios dirigidos a reducir la acumulación de tau en el cerebro", añade.

Según este investigador, de la misma manera que los anticuerpos anti-amiloide —el lecanemab y el donanemab— evitan la acumulación de esta proteína, también hay ya anticuerpos monoclonales anti-tau en ensayos clínicos dirigidos a evitar que la proteína tau tóxica se expanda por el cerebro. "Lecanemab y donanemab, que ya están en el mercado, han demostrado una eficacia de alrededor el 30%. En inflamación, el recambio plasmático sí ha demostrado mejoras, pero en población más avanzada, con enfermedad menos leve o moderada. Y con los anti-tau ya hay fármacos que han demostrado reducir la acumulación de tau, pero todavía no han demostrado eficacia clínica", señala Morató.

El futuro: fármacos orales

Morató cree que en el futuro habrá terapias dirigidas no a reducir la acumulación de beta-amiloide en el cerebro, sino a "evitar que se acumule". "Sería un paso anterior al lecanemab y donanemab", ilustra. "También tenemos estudios de fármacos dirigidos a que, si se acumula amiloide, la célula sea capaz de eliminarlo. O que, si se acumula tau o cualquier proteína mal plegada, la célula tenga más recursos para plegarla correctamente". Además, la ciencia también avanza hacia "fármacos orales" y hacia "etapas más tempranas de la enfermedad".

Todos estos estudios están en fase dos y luego todavía queda la fase tres, que dura un mínimo de 18 meses. "Así que hablamos de al menos tres años entre el reclutamiento de pacientes y los resultados, y todavía tenemos que empezar muchos de ellos", apunta Morató, que aun así es optimista. "A día de hoy, en el mercado veremos pronto el lecanemab y donanemab. Lo demás solo se puede acceder a ello participando en ensayos clínicos, es decir, formando parte de estudios como los nuestros, donde ya tenemos evidencias de fase dos. Evidencias de que estamos actuando sobre la diana terapéutica y de que son fármacos seguros. Hay una gran necesidad de pacientes que quieran participar en estos estudios", concluye.

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