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Enfermedades cognitivas

La revolución de los 'tests del alzhéimer' acelera la búsqueda de pruebas similares para el párkinson y otras demencias

Los diagnósticos tempranos y el futuro de los tratamientos personalizados para esta enfermedad marcan la Conferencia Bienal Barcelona–Pittsburgh, de la fundación Ace

El deterioro cognitivo leve, reto pendiente para frenar las demencias: solo se diagnostican la mitad de los casos

El retraso del lecanemab empuja a enfermos de alzhéimer a buscar el fármaco en el extranjero

Biomarcadores de alzhéimer en una muestra de sangre.

Biomarcadores de alzhéimer en una muestra de sangre. / Manu Mitru

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Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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No solo los nuevos fármacos contra el alzhéimer–el lecanemab y el donanemab, los cuales todavía no están desplegados en España por trabas burocráticas– están marcando una nueva era los tratamientos de la enfermedad, sino que también lo están haciendo los biomarcadores en análisis de sangre que se empezaron a desarrollar hace seis años y que permiten detectar precoz y fácilmente una demencia que afecta a unos 40 millones de personas en el mundo. Pero, además, los investigadores creen que estos test para detectar el alzhéimer han abierto un nuevo camino y se empezarán a desarrollar también para otras demencias como el párkinson o la demencia frontotemporal. Así lo han avanzado este miércoles en la 14ª Conferencia Bienal Barcelona–Pittsburgh, organizada por Ace Alzheimer Center Barcelona, que se celebra desde este miércoles y hasta el viernes en la capital catalana.

La revolución de estos análisis para detectar el alzhéimer es tal que el congreso ha dedicado su sesión inaugural a esta realidad. "Todo empezó en 2020, cuando se desarrollaron los primeros biomarcadores en sangre. Uno de ellos es la proteína tau fosforilada en la posición 181 [el p-tau181]. Pero en los últimos años se ha desarrollado también otro biomarcador, el p-tau217, que ha demostrado ser muy bueno y capaz de predecir la enfermedad con una precisión muy alta", explica a EL PERIÓDICO la investigadora en Bioquímica y Biología Molecular Laia Montoliu-Gaya.

Se trata de biomarcadores a partir de análisis en sangre que ayudan a detectar la enfermedad aunque los pacientes no tengan aún síntomas. Esto, como explica, por su parte, el jefe de Neurología del Hospital Vall d'Hebron, Xavier Montalban, puede servir para administrar antes los tratamientos como el lecanemab o el donanemab, ya aprobados por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y, por tanto, frenar antes la enfermedad.

"Son técnicas mucho más rápidas que se podrán hacer en la primaria y podrán detectar la enfermedad de forma más temprana, lo que facilitará mucho la implementación de tratamientos"

— Laia Montoliu-Gaya. Investigadora en Bioquímica y Biología Molecular

En Catalunya, hospitales como el del Mar, Sant Pau o el Clínic ya utilizan algunos de estos biomarcadores en análisis de sangre. Como destaca la doctora Montoliu-Gaya, esta técnica supone, además, una democratización del acceso a la detección gracias a su rapidez. "Hay personas que presentan deterioro cognitivo, van al médico y pueden pasar años hasta descubrir qué tienen, ya que el líquido cefalorraquídeo [al que se accede mediante una punción lumbar] no es tan accesible. Por tanto, estos diagnósticos por sangre harán que mucha más gente sepa que tiene alzhéimer", señala Montoliu-Gaya.

Técnicas rápidas y accesibles

Son técnicas "mucho más rápidas" que se podrán hacer en centros de atención primaria, sin necesidad de ir al especialista y que podrán detectar la enfermedad "más tempranamente". "La gente tendrá antes el diagnóstico, lo que facilitará mucho la implementación de tratamientos", apunta la especialista, quien considera, además, que en los próximos cinco años estos tratamientos se administrarán por "vía subcutánea" y no "intravenosa". "Serán más fáciles y más accesibles, pero todo dependerá de las regulaciones de los Estados y de cómo se financie".

Los biomarcadores también tendrán aplicación en las terapias, tanto para administrarlas como para monitorizarlas

La especialista también apunta a que los biomarcadores para detectar el alzhéimer abrirán camino y acabarán desarrollándose para otras demencias como el párkinson o la demencia frontotemporal. "El campo se ha centrado mucho en el alzhéimer porque es una enfermedad muy común y conocemos mucho mejor su patología, pero todavía hay muchas demencias para las que no tenemos marcadores". Asimismo, la doctora Montoliu-Gaya considera que los biomarcadores también tendrán aplicación en el ámbito de las terapias tanto para administrarlas como para monitorizarlas. "Un biomarcador podrá decirte: 'Esta persona necesita esta terapia'. Como ocurre con el cáncer", avanza Montoliu-Gaya, quien no obstante reconoce que, para este último aspecto, "aún se tardará un poco".

Comparación con la esclerosis múltiple

Para el neurólogo Xavier Montalban, el alzhéimer, en cuanto a los tratamientos, está entrando en una "nueva era", similar a la que ha vivido el campo de la esclerosis múltiple en los últimos 20 años. "Pero en lo referente a los biomarcadores, el alzhéimer está más avanzado que la esclerosis múltiple. En la esclerosis múltiple se necesita sí o sí una resonancia magnética", señala a este diario el jefe de Neurología de Vall d'Hebron, que defiende los nuevos fármacos aún no desplegados en España. "Modifican la progresión de la enfermedad en un 30%. No es poca cosa. En la esclerosis múltiple pasó lo mismo con los primeros fármacos, que fueron la ventana que abrió el resto de la investigación y nos ha llevado a donde estamos ahora", señala.

"Con el alzhéimer estamos viviendo un momento muy esperanzador"

— Xavier Montalban. Jefe de Neurología del Hospital Vall d'Hebron

"Con el alzhéimer estamos llegando a un punto en que un análisis de sangre nos da el diagnóstico biológico de la enfermedad. Eso no lo tenemos en la esclerosis múltiple", apunta el neurólogo. En el alzhéimer, el diagnóstico de "seguridad" lo proporciona una tomografía por emisión de positrones (PET) o una punción lumbar, pero un análisis de sangre puede servir para hacer el cribado. "Basta una gota de sangre capilar. Es bastante espectacular", asegura Montalban, quien defiende también los nuevos tratamientos para el alzhéimer. "Logran una disminución de la progresión de la enfermedad. Hay ensayos que demuestran que la rapidez y la intensidad con que eliminan el amiloide [proteínas asociadas al alzhéimer] es brutal. Y creo que los próximos resultados que tendremos serán mucho más positivos, no solo desde el punto de vista de la imagen y de la limpieza del amiloide, sino también con repercusión clínica", augura este neurólogo.

"Momento esperanzador"

El especialista señala que, sin duda, el alzhéimer vive un "momento muy esperanzador" gracias también a esos biomarcadores que han aportado, sobre todo, "conocimiento". "Con ellos nos hemos dado cuenta de que existe una dinámica de depósito de proteínas amiloide y tau, como una especie de progresión por estadios. Y de que no es una enfermedad que vaya hacia delante y hacia atrás, como por ejemplo la esclerosis múltiple [que cursa en forma de brotes], sino una enfermedad que progresa de una forma más o menos constante", añade Montalban.

¿Debería haber cribados poblacionales para el alzhéimer? Es algo que los especialistas aún están discutiendo. "Es otro debate", apunta Montalban. ¿A quiénes se les haría este tipo de pruebas? "Seguramente a personas con antecedentes familiares porque, si sabes que hay una predisposición a desarrollar síntomas en el futuro, puedes hacer cambios en tu estilo de vida, como perder peso, dejar de fumar y hacer ejercicio", concluye.

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