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Investigación en longevidad

En busca del fármaco que ralentice la vejez: "No se trata de ser inmortal, sino de actuar antes de que aparezca la enfermedad"

Manel Esteller busca las claves de la longevidad en Alexandra Peraut, una niña catalana con vejez prematura

El secreto de la supercentenaria Maria Branyas: "Tenía la microbiota de una adolescente y su reloj biológico marcaba 23 años menos"

El investigador Manel Esteller junto a la niña Alexandra Peraut y su madre, Esther Martínez.

El investigador Manel Esteller junto a la niña Alexandra Peraut y su madre, Esther Martínez. / EPC

Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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La catalana Maria Branyas falleció en 2024 a los 117 años y se convirtió en la mujer más longeva del mundo. El investigador Manel Esteller hizo un análisis genético y molecular de esta 'superanciana' y descubrió que "tenía la microbiota de una adolescente y su reloj biológico marcaba 23 años menos". El científico, que trabaja en el Institut de Recerca de Sant Pau, sigue queriendo encontrar las claves del envejecimiento y por eso va a iniciar otro estudio "en el lado opuesto": en Alexandra Peraut, una niña de 10 años que tiene una enfermedad ultrarrara llamada progeria —o síndrome de Hutchinson-Gilford— y que presenta signos de un "envejecimiento prematuro".

El de Maria Branyas fue el estudio más mediático de Esteller. Halló que la catalana tenía, además, genes protectores frente a enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, una baja inflamación sistémica y un buen estado cognitivo y ausencia de grandes enfermedades durante gran parte de su vida. Por supuesto, fue una mujer que nunca fumó ni bebió; es decir, llevó un estilo de vida saludable. La conclusión de esta investigación es que se puede llegar a edades extremas con relativa salud y la longevidad parece surgir de muchos pequeños factores sumados, no de un gen milagroso.

Esteller defiende que, comprendiendo cómo y por qué se envejece, se podrán encontrar fármacos para "ralentizar los procesos moleculares" y celulares asociados al envejecimiento y sus enfermedades, como arterioesclerosis, alzhéimer y diabetes.

Comprender la epigenética

La epigénetica es el principal campo de estudio de Esteller. Si la genética habla de los genes que heredamos, la epigenética explica cómo el ambiente interacciona con esos genes. Es, en palabras de este investigador, "el conjunto de marcas químicas que controlan la actividad del ADN". Por ejemplo: dos hermanos gemelos, que comparten el mismo ADN, pueden no ser completamente iguales. Uno quizá es más alto que el otro. Según Esteller, esa diferencia no está en el ADN, sino en "la regulación química del ADN".

La epigénetica, así, permite "comprender las enfermedades", por ejemplo el cáncer. Y al conocer la naturaleza epigenética de los tumores, Esteller sostiene que se pueden predecir "comportamientos" más o menos agresivos y anticipar la eficacia de las terapias. La investigación de este científico no promete la "inmortalidad", sino impulsar una medicina que mida la edad biológica, el riesgo de fragilidad, la inflamación y el deterioro celular precoz para así actuar "antes" de que aparezcan determinadas patologías.

Así, en longevidad, su aportación principal no son recetas para vivir más, sino entender por qué se envejece biológicamente y por qué algunas personas envejecen mejor que otras. El enfoque de Esteller plantea que envejecer y enfermar no son exactamente lo mismo, y que podría retrasarse el envejecimiento saludable actuando sobre algunos mecanismos, como por ejemplo la inflamación.

Más calidad de vida

Una vez se ha logrado alargar la vida de las personas, el próximo objetivo para este investigador es mejorar la calidad de vida de los años finales. "La idea de la investigación antienvejecimiento es añadir más vida a los años y no más años a la vida. Estamos consiguiendo cifras récord de superviviencia: nunca se había vivido tanto. Pero a veces la calidad de vida no es buena", defiende. Una línea de investigación es "tener más calidad de vida en los últimos años", en concreto, de los 70 a los 85.

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