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NUEVOS BIOMARCADORES

El análisis de la microbiota, clave para predecir con precisión las reacciones alérgicas a alimentos de origen vegetal

La doctora María José Goikoetxea, de la Clínica Universidad de Navarra, lidera un artículo de revisión sobre nuevos biomarcadores que podrían transformar el abordaje de las alergias a los alimentos vegetales

El cacahuete es el alérgeno que más se ha analizado a nivel mundial, seguido por el trigo y los frutos secos

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La alergia a frutos secos, de las más estudiadas

La alergia a frutos secos, de las más estudiadas / Shutterstock

Nieves Salinas

Nieves Salinas

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Los biomarcadores relacionados con la microbiota están mostrando un papel emergente en la alergia a alimentos. Lo señala la doctora María José Goikoetxea, especialista en Alergología e Inmunología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra, que ha liderado una revisión publicada en la revista Clinical Reviews in Allergy & Immunology. El trabajo ha identificado nuevos biomarcadores que podrían transformar el abordaje clínico de las alergias a los alimentos de origen vegetal, mejorando su prevención y tratamiento. "La alergología de precisión ya es una realidad en nuestras consultas", señala la especialista a EL PERIÓDICO.

La revisión que ha comandado la médico, elaborada con apoyo de la Red de Enfermedades Inflamatorias (RICORS-REI) y titulado 'Medicina de precisión en la alergia a alimentos vegetales: una revisión sistemática de biomarcadores bajo un enfoque clínico', ha contado también con el respalndo de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica (SEAIC). Sus coautores principales son los doctores Maria Luisa Somoza y Emilio Núñez Borque y se centra en el papel fundamental de los biomarcadores -señales y sustancias medibles en el organismo- para guiar el diagnóstico, estratificar el riesgo de los pacientes y orientar el tratamiento.

La microbiota

Los relacionados con la microbiota se están revelando como claves en la alergia a alimentos, según explica Goikoetxea. El estudio confirma la utilidad de la secuenciación de la microbiota oral u intestinal para detectar la sensibilización y, además, apunta a que también podría ser útil para medir el umbral a partir del cual una sustancia provoca una reacción -es decir, a tener alergia con baja cantidad de alimento o con mucha cantidad de alimento, especifica la especialista de la Clínica Universidad de Navarra-, aunque en este último ámbito en concreto, advierte, la evidencia todavía no es abundante.

El trabajo destaca también la importancia del test de activación de basófilos (BAT). Los basófilos son un tipo de glóbulos blancos y su recuento puede indicar alteraciones del sistema inmunológico. El estudio apunta a que el BAT no solo puede anticipar si un paciente tolerará un alimento, sino también estimar el umbral exacto de reacción y la gravedad del episodio alérgico.

Estudios clínicos

Para llevar a cabo la revisión, el equipo analizó 71 estudios clínicos publicados entre 2019 y 2024. Según explican los expertos, la mayoría de los biomarcadores analizados siguen siendo los "clásicos". Es decir, los que constituyen la base de la práctica clínica actual en alergia, como la inmunoglobulina E específica (IgE específica) o las pruebas cutáneas. Sin embargo, apuntan, hay un 22,5% de estudios que se centran en nuevos biomarcadores, aún en fase de validación, lo que refleja que el campo está empezando a explorar enfoques más innovadores.

"Lo que queremos es utilizar biomarcadores con evidencia muy sólida para seguir trabajando en esa medicina personalizada que ya hacemos, porque eso es una realidad en las consultas de alergología, pero se necesita mucha más investigación. Desde el momento en el que nosotros podemos predecir el riesgo de sufrir una reacción grave o tener la capacidad para identificar la dieta más adecuada para el paciente, ya no solo hablamos de evitación de un alimento, sino de que igual hay que pelar el alimento, o hay que cocinarlo o que se puede consumir el alimento pero no se puede combinar con antiinflamatorios", señala la especialista.

Si se habla de alimentos con más peso, la doctora Goikoetxea apunta a que el cacahuete es el alérgeno alimentario más estudiado a nivel mundial, seguido por el trigo y los frutos secos. En menor media, se habrían analizado la soja, el melocotón y las semillas. "Nosotros hemos hecho una revisión a nivel global de lo publicado pero, en realidad, en España, lo que predomina es la alergia al melocotón. Eso es el pan nuestro de cada día, sobre todo en adultos. Si nos vamos a niños, predomina la alergia a frutos secos", describe.

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