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Presunta violencia infantil

Cuatro hospitales y un CAP en 15 días (y una serie de indicios sin detectar): cronología del caso del bebé maltratado en Barcelona

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Hospital Infantil y de la Mujer de Vall d'Hebron, donde hay una unidad especializada en violencia infantil.

Hospital Infantil y de la Mujer de Vall d'Hebron, donde hay una unidad especializada en violencia infantil. / Zowy Voeten

Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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Durante 15 días, el bebé presuntamente maltratado por sus padres recorrió un centro de atención primaria y tres hospitales antes de que en Vall d'Hebron se activara el protocolo de violencia infantil. Esta es la cronología del caso.

El bebé nació el pasado 3 de febrero en el Hospital Vall d'Hebron, donde su madre trabaja como enfermera en la Unidad de Traumatología.

Los padres llevan el bebé al Hospital del Mar con un cuadro de tos y vómitos. En el centro descartan una obstrucción intestinal y le colocan una sonda de orina para tomar muestras y practicarle un estudio bacteriológico. La sonda queda sujetada a la pierna del lactante con esparadrapos. Este detalle es clave: a lo largo del recorrido asistencial, los padres aducirán que los hematomas que presenta el niño en la pierna y la zona genital se deben a esta sonda. Los médicos y las enfermeras darán por buena esta explicación en las visitas posteriores.

El bebé llega al Hospital Sant Joan de Déu con febrícula, taquicardia, hematomas genitales y posiblemente costillas rotas que aquel día —estas últimas— pasan desapercibidas. Esa fractura en las costillas se detecta, casi 10 días más tarde, en Vall d'Hebron, cuando las radiografías evidencian que se trata de lesiones antiguas. En Sant Joan de Déu le dan un biberón y le bajan la fiebre. Una vez que el lactante deja de llorar, lo envían a casa.

El 10 de marzo, solo tres días después de haber estado en Sant Joan de Déu, los padres llevan al bebé al CAP Roger de Flor, su centro de primaria de referencia. Cuando los sanitarios examinan los hematomas, presentes en la pierna y los genitales, derivan al bebé a Sant Pau porque sospechan que puede haber algún tipo de problema con la coagulación de la sangre. En ningún momento el CAP considera la posibilidad de estar ante un posible caso de violencia infantil. Ese mismo día en Sant Pau, los médicos ordenan una analítica que sale normal y envían al bebé de nuevo a casa.

Casi una semana más tarde, los padres regresan a Sant Pau. Es el 16 de marzo. Ese día los sanitarios detectan una fractura de fémur, hematomas genitales y una fisura anal. En ese momento es cuando se activan las alertas y el menor es derivado automáticamente a Vall d'Hebron, centro de referencia en violencia infantil, donde le hacen más pruebas y ven también otras lesiones de larga duración que habían pasado inadvertidas, como fracturs en las costillas y una fuerte contusión en la frente.

De hecho, los médicos aún desconocen las secuelas neurológicas y fisiológicas que podrían derivar de ese traumatismo y de las fisuras anales que la pediatra y la forense que vieron al niño en Vall d'Hebron estimaron que eran compatibles con una agresión sexual. El 18 de marzo, el hospital activa el protocolo de violencia infantil. Ese día los Mossos detienen a los padres en el mismo centro médico. El 20 de marzo, el juez ordena el ingreso en prisión preventiva de los progenitores.

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