Se muda a Barcelona
Elena Bianca Ciobanu, de 41 años y la nota más alta del MIR, elige Dermatología en el Hospital Clínic: "Hay mujeres que rompemos moldes"
La futura residente comenzó a estudiar Medicina en 2018, se graduó en la Universitat Rovira i Virgili (Reus) y ahora estudia un máster de gestión sanitaria
Ciobanu acudirá a Madrid para recibir la adjudicación de la plaza: "Tengo mucha ilusión, no podía faltar"
Elena Bianca Ciobanu, la nota más alta del MIR en España: "Tengo 41 años y he llegado hasta aquí con mucho esfuerzo"

Elena Bianca Ciobanu Selaru. / CEDIDA

Resuena con fuerza y alegría la voz de Elena Bianca Ciobanu Selaru, la número 1 del MIR 2026 en España, cuando EL PERIÓDICO contacta con ella. También mucho más tranquila que en una anterior conversación, en marzo, cuando se supo que había alcanzado una puntuación de 119 puntos en el examen y se vio envuelta en una enorme polémica precisamente por esos resultados. "Me estoy tomando las cosas de otra forma", confiesa la futura residente, de origen rumano y de 41 años, quien, además, desvela que, finalmente, ha elegido la especialidad de Dermatología y se formará en el Hospital Clínic de Barcelona. Acudirá, junto a su familia, al Ministerio de Sanidad, en Madrid, para la adjudicación de su plaza el 4 de mayo y en estos días prepara el viaje con ilusión.
La historia de Elena Bianca Ciobanu la narró este diario el mes pasado. Comenzó a estudiar Medicina en 2018 y se graduó en la Universitat Rovira i Virgili (Reus), muy cerca de donde vive. A España llegó en el año 2000 y, en Rumanía –procede de un pueblo cercano a Bucarest– viven todavía su padre y su abuela, ya mayores. Elena hizo el examen MIR, que comenzó a estudiar en tercero de carrera, en Barcelona, el 24 de enero. En marzo, con los resultados provisionales, su nombre saltó a la palestra como la mejor del MIR 2026.
Su primera posición causó no poco revuelo, como ella misma admite. Porque obtuvo la mejor nota histórica con un expediente académico con una nota media de 6,7. Muchas voces cuestionaron ese resultado. La Asociación MIR pidió una auditoría del examen y el propio Ministerio de Sanidad se vio obligado a salir al paso señalando que "no constaba ninguna incidencia" en el acta del aula de la aspirante que había obtenido el número 1.
"Lo pasé fatal"
Elena prefiere pasar página, aunque aún le queda el escozor de aquellos días. "Lo pasé fatal, muy mal, porque fue muy injusto". "Me he formado en Catalunya, donde he estudiado en catalán, un proceso que al inicio supuso una dificultad añadida. Con el tiempo, esa dificultad se transformó en una competencia sólida. Mi expediente académico, con una nota de 6,7, es para mí un motivo de orgullo en ese contexto: refleja no solo conocimiento, sino capacidad de adaptación y superación. Actualmente, dispongo del certificado oficial de nivel B2 de catalán por los servicios lingüísticos de la facultad y mi objetivo es alcanzar el C1 al inicio de la residencia en el Hospital Clínic de Barcelona".
En paralelo, inició en octubre el Máster Oficial en Gestión Sanitaria en la Universitat Internacional de Catalunya, que finalizará en junio, justo antes de comenzar la residencia. "Este paso responde a una intención clara: entender el sistema sanitario desde dentro, no solo desde la práctica clínica, sino también desde su organización, para poder contribuir de forma real a su mejora", explica.
"Quiero disfrutar ese momento porque es mío. La primera plaza es un gran regalo que me ha hecho la vida", dice sobre el 4 de mayo, cuando acudirá a Madrid a la adjudicación de su plaza
Ahora solo piensa en el futuro inmediato. El 4 de mayo acudirá de forma presencial al Ministerio de Sanidad, en el madrileño Paseo del Prado, con el número uno de orden para la elección de plazas. Como es la primera, le toca madrugar. No le importa nada. Y se muestra emocionada. Lo tiene ya todo organizado. Viaje y alojamiento. En familia y con un poquito de tiempo para visitar alguna exposición o acudir a su restaurante favorito de Madrid. "Tengo mucha ilusión, no podía faltar. Quiero disfrutar este momento porque es mío. La primera plaza es un gran regalo que me ha hecho la vida".
Ser dermatóloga
Cuando supo de su primera posición, Elena Bianca empezó a pensar en la especialidad que elegiría. Se debatió entre Endocrinología –le tiraba mucho–, Medicina de Familia y Dermatología. Ha optado por esta última. "Por varios motivos, pero creo que encaja más con mi forma de vivir, de ver la vida y creo que es una especialidad muy completa. Combina cosas distintas: puedes hacer consultas, seguimiento de pacientes, pero también procedimientos, como en cáncer de piel. Además, puedes conciliar porque no tienes que hacer guardias", explica. "En ese equilibrio entre precisión clínica y visión global es donde encuentro el verdadero sentido de la medicina. No quiero ser recordada por un número, sino por el impacto que tenga en la vida de mis pacientes", sostiene.
Apostó por formarse durante los próximos cuatro años en el Hospital Clínic. Casi de inmediato: "Fue el único hospital al que acudí para ver cómo 'venden' ellos la especialidad y es el único con el que me voy a quedar. Es decir, que no he ido a visitar otros hospitales. Y también me gusta que allí puedo realizar o iniciarme en la investigación".
Explica que ella hizo un programa de preinvestigación sobre probióticos y endometriosis mientras estaba en la carrera y lo presentó como trabajo de final de grado. "A mí me gusta mucho la inmunología dermatológica. Por ejemplo, en enfermedades raras, si te sale alguna enfermedad en la piel, investigarla, el porqué, la genética. También tiene mucho que ver con la alimentación, que es mi punto fuerte".
Piso en Barcelona
La futura residente está doblemente contenta: ha conseguido, no sin dificultades, relata, un piso en Barcelona (ella vive en Reus, Tarragona), muy cerca del hospital. "He tenido muchísima suerte, la verdad. Casi me dan más la enhorabuena por eso que por la nota MIR. Ha sido, literalmente, una odisea", bromea. Aprovecha para lanzar una reflexión. "Es un pequeño ejemplo de las barreras que encontramos muchos profesionales sanitarios al incorporarnos a grandes ciudades, y que merece una reflexión a nivel de sistema. Lo que quiero transmitir a la gente que está haciendo el MIR ahora o está estudiando Medicina es que realmente necesitamos un cambio de paradigma entre todos, porque esto es una comunidad muy grande", apunta.
Finalmente, lanza un mensaje de empoderamiento: "El mensaje es que una mujer de nacionalidad española, pero de origen rumano, ha conseguido esto y que la gente se puede inspirar en mí para hacer realidad sus sueños, que no se los dejen en un cajón. Eso es lo que yo quiero con esto. Que no sea solamente que he conseguido el número uno del MIR".
"Hay mujeres que rompemos el molde y que queremos que otras personas se inspiren en nosotras, en nuestro esfuerzo, y no hay truco para esto. La vida te pone muchas trabas. Tengo 41 años, acabaré la residencia con 46. Ser la número 1 del MIR es sobre todo una responsabilidad: la de estar a la altura, adaptándome a la nueva era de la IA y contribuir a la mejora de una sociedad, en conjunto con todos los sanitarios, que luchamos para conseguir una sanidad equitativa para todos. Mi sueño ha sido ser médica, ya soy médica y he abierto una puerta, pero aún me queda para ser especialista en Dermatología y ejercer como tal", zanja.
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