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Violencia contra los niños

Solo el 13% de notificaciones de maltrato infantil proceden del ámbito sanitario: "Nuestro radar tiene que activarse siempre con lo que no encaja"

La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias subraya la importancia de que los profesionales sanitarios tengan formación específica para detectar indicadores de sospecha de violencia infantil

Lesiones en zonas protegidas o hematomas o fracturas inexplicables son "banderas rojas inmediatas" en el caso de bebés

El maltrato hacia bebés y niños menores de tres años se dispara un 33% desde 2020 en España

Una enfermera del servicio de Urgencias de un hospital canario.

Una enfermera del servicio de Urgencias de un hospital canario. / Satse.

Nieves Salinas

Nieves Salinas

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El terrible caso del bebé de seis semanas que ha sido víctima de abusos por parte de sus padres y sigue ingresado en la uci neonatal de Hospital Vall d'Hebron (Barcelona) evidencia el papel clave de médicos y enfermeras en la detección de cualquier tipo de abuso. Sin embargo, solo en torno el 13% de las notificaciones de maltrato infantil proceden del ámbito sanitario, con datos del REMI (Registro Estatal de Maltrato Infantil) recogidos por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). El resto proceden de policía, entorno familiar, escolar o trabajadores sociales.

El porcentaje, relativamente bajo, de notificaciones, no implica que el sistema sanitario no vea casos, sino que muchos no llegan a notificarse oficialmente desde este ámbito por la dificultad para identificar el maltrato (especialmente el psicológico o negligencia) o la falta de formación específica en algunos profesionales.

"Para poder detectar es muy importante que tengamos formación específica en maltrato y abusos infantiles"

Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias

"Nuestro radar tiene que activarse siempre cuando lo que vemos no acaba de encajar", explica la enfermera Carmen Casal, vicepresidenta de Enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

El maltrato a menores puede presentarse en forma de negligencia, violencia psicológica, física o sexual. Los sanitarios reivindican su papel clave, tanto en atención primaria como en urgencias de los hospitales. En 2024 hubo 2.015 notificaciones de casos sospechosos de malos tratos graves hacia menores de tres años en España, frente a 1.826 leves o moderados.

Protocolo común

En España, existe un protocolo común de actuación sanitaria frente a la violencia en la infancia y la adolescencia del Ministerio de Sanidad (2023) que busca unificar la respuesta del ámbito y que cada comunidad autónoma lo ha adaptado a su realidad, explica la enfermera Rosa Pérez, también de SEMES. "Los servicios sanitarios son un ámbito privilegiado para la detección precoz de las situaciones de violencia durante la infancia y la adolescencia debido al contacto frecuente y cercano que tienen niños, adolescentes y sus familias", indica este documento.

Sin embargo, para que esto sea posible, se añade, los profesionales sanitarios deben estar formados en la detección de indicadores de sospecha de cada tipo de violencia. En el protocolo se detallan los principales indicadores de sospecha para los casos de negligencia, violencia emocional o psicológica, violencia física, violencia sexual, así como trata y explotación infantil.

Formación

"Para poder detectar es muy importante que tengamos formación específica en maltrato y abusos infantiles y, en nuestro caso, pasar por una especialidad de Enfermería de Urgencias y Emergencias", indica Casal. "Hay que tener en cuenta que el maltrato no siempre es un golpe. El descuido, la desnutrición, la falta de vacunas... también es otra forma de abuso que podemos detectar en el triaje", abunda.

En el caso de los lactantes y niños muy pequeños, dice Carmen Casal, "hay lesiones que son banderas rojas inmediatas porque no coinciden con el desarrollo motor del menor. Por ejemplo, si visualizamos lesiones en zonas protegidas -un bebé de seis meses no gatea, ni correo, explica-; si nos encontramos con hematomas en las orejas, en el cuello, en las mejillas o incluso en las nalgas".

Habla también de "fracturas inexplicables en diferentes estadios de curación, viejas o nuevas. O en huesos largos o costillas en bebés que aún no caminan, también tenemos que sospechar por si hubiese maltrato". Añade que "nunca se debe olvidar el síndrome del 'bebé sacudido'. Se suelen ver en Urgencias y se manifiesta con letargia, irritabilidad extrema, convulsiones o las fontanelas (huesos de la cabeza) totalmente abolladas. Esto puede considerarse un abuso y lo podemos ver sin marcas externas de golpe".

La incongruencia

Cualquier hematoma, en cualquier ubicación y sobre todo en bebés, es sospechoso, señala, por su lado, Rosa Pérez. Además, habla de un "patrón específico como (golpes) con forma de mano, de agarre, marcas en bucle o en partes como torso, orejas o genitales, si es violencia sexual". En este último caso, existen indicadores que "por sí solos nos pueden hacer pensar que ha ocurrido". Esta detección añade, puede ser llevada a cabo por cualquier sanitario que, repite, dispone de ese protocolo común del Ministerio de Sanidad adaptado en cada comunidad autónoma. Su obligación, siempre, notificar cualquier sospecha a las autoridades "inmediatamente".

"Nuestra actitud tiene que ser de neutralidad terapéutica. Si nos mostramos hostiles, los padres pueden huir con el niño antes de que intervengan las autoridades", señala la enfermera Carmen Casal

Su compañera Carmen Casal concluye que, más allá de lo que se evidencia físicamente, hay otro aspecto destacado que es la "incongruencia" del relato de quienes acompañan al menor y es importante que los enfermeros lo detecten en el triaje. "Es el relato frente a la clínica. Si nos damos cuenta de que hay un relato cambiante entre los padres; o un mecanismo imposible como que se cayó del sofá y no explica, a lo mejor, una fractura del fémur o una hemorragia dentro del cráneo en un bebé. También, el retraso a la hora de pedir ayuda ante un estado general deteriorado". Aspectos que se desgranan en el protocolo común antes mencionado.

Apunta a otro aspecto que considera muy importante: "Que nuestra actitud sea de neutralidad terapéutica, porque si nos mostramos hostiles, los padres pueden huir con el niño antes de que intervengan las autoridades. Tenemos que tener mucho cuidado de no hacer juicios de valor, de atender correctamente a ese pequeño y, ante la menor duda, que puedan intervenir las autoridades judiciales, sociales...".

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