Enfermedades raras
Martina, de no poder moverse por una enfermedad rara a volver al cole gracias a Sant Joan de Deú: "Lo peor fue la incertidumbre"
Los padres de Martina, con una dermatomiositis juvenil (una patología minoritaria), son una de las 100 familias que han participado en la campaña de recaudación de fondos 'El viaje de Nica', impulsada por el gran hospital pediátrico catalán
Una campaña de Sant Joan de Déu recauda 140.000 euros para enfermedades raras tras recorrer 634 municipios de España
MULTIMEDIA | 30 hospitales se alían para acelerar el diagnóstico de enfermedades raras infantiles

Martina, de 11 años y con una enfermedad rara, posa en la escalera de su casa junto a sus padres, Anna y Adrià, mientras sostiene una muñeca Nica. / Zowy Voeten / EPC

Dermatomiositis juvenil. Martina Ruiz tenía siete años cuando le diagnosticaron esta patología rara. Fue hace cuatro años, ahora tiene 11. "Es una enfermedad minoritaria que afecta a la piel, a los músculos y a los órganos. Martina llegó a estar en silla de ruedas, sin movilidad y tenía la piel muy mal, procesos muy graves en la epidermis", explica su madre, Anna Soler. Esta familia, vecina de Mollet del Vallès, es una de las participantes de 'El viaje de Nica', una campaña del Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat) destinada a visibilizar y recaudar fondos para las enfermedades raras. A lo largo del último año, esta campaña ha recaudado un total 139.246 euros a través de 2.761 donaciones. En concreto, la familia de Martina ha recaudado 2.185 euros. En toda España hay unos 100 niños con dermatomiositis juvenil.
Las familias que recaudan fondos para las enfermedades raras agradecen a Sant Joan de Déu su labor por diagnosticar y tratar a estos niños
Martina ha tenido relativa suerte. Aunque su enfermedad es rara, existe un tratamiento para ella (aunque no hay cura) y ahora puede hacer vida normal. Pero hubo un tiempo en que estuvo tan mal, que la niña estuvo encamada y "solo podía abrir los ojos", relata la madre. "Gracias al medicamento que le están dando en Sant Joan de Déu, parece que Martina está estable y puede ir a la escuela, practicar deporte... Pero necesita inmunoglobulinas y ha recibido durante mucho tiempo corticoides intravenosos", cuenta Anna, que es la secretaria de Anadeju (Asociación de Dermatomiositis Juvenil).

Martina y su madre Anna Soler, en la habitación de la niña, hacen una fotografía a la muñeca Nica, símbolo de la campaña " El Viaje de Nica", impulsada por el Hospital Sant Joan de Déu y la Federación Española de Enfermedades Raras / Zowy Voeten / EPC
"Nosotros estuvimos un mes en un hospital privado y no nos daban ningún diagnóstico. (...) Cuando nos recibió el equipo de Reumatología de Sant Joan de Déu, vimos el cielo abierto"
Esta familia no tuvo dudas a la hora de participar en la campaña de 'El viaje de Nica'. "Siempre hemos estado muy agradecidos a este hospital y hemos querido colaborar para devolverles a ellos lo que nos dan a nosotros", apostilla esta madre. "Nos pidieron colaboración y por supuesto lo hicimos. Estoy infinitamente agradecida a los médicos, a los voluntarios y a todo el equipo que trabaja en Sant Joan de Déu", añade. Hay un nombre que Anna quiere que aparezca en este reportaje: el de la reumatóloga pediátrica Estíbaliz Iglesias. "Me gustaría que la citaras porque es una persona muy humana y entregada. Cuando nos recibió el equipo de Reumatología, vimos el cielo abierto", suspira.
Un diagnóstico "fatal"
Recibir el diagnóstico de una enfermedad rara es algo "fatal", relata Anna. Pero hay algo todavía peor: la incertidumbre, no saber qué enfermedad tiene tu hija. "Nosotros estuvimos un mes en un hospital privado y no nos daban ningún diagnóstico. Decían que la niña tenía miositis, la trataban, pero seguía con fiebres recurrentes, cada vez perdía más movilidad y se le inflamaban los ojos y los músculos", recuerda esta madre. Todo cambió cuando la familia recaló en Sant Joan de Déu.
"Recuerdo el día del diagnóstico. Me mareé y mi marido tuvo que sentarse porque no sabíamos de qué nos hablaban"
"Recuerdo el día que nos dieron el diagnóstico. Me mareé y mi marido, Adrià Ruiz, tuvo que sentarse porque no sabíamos de qué nos hablaban. Pero estábamos contentos porque, al menos, sabíamos que había una palabra que definía la enfermedad de nuestra hija", cuenta Anna, quien está contenta de que su hija, al menos, tiene un tratamiento y lo está tolerando bien. "Conocemos el caso de una niña de también 11 años que no lo tolera". Además, se trata de una enfermedad sin cura. "El tratamiento es para el día a día, pero no sabemos qué pasará en un futuro", concluye.
Suscríbete para seguir leyendo
- La nueva revolución alimentaria es volver a la comida de las abuelas: 'Ellas ya practicaban un modelo sostenible
- Los médicos de familia, sobre el aumento de las bajas laborales por salud mental: 'No es un abuso del trabajador
- Los maestros y profesores catalanes serán los terceros mejor pagados de España, según el Govern
- Un equipo de médicos describe un caso clínico 'extremadamente inusual': una complicación cardiaca asociada a una anestesia habitual
- Los expertos ven inviable elevar la R1 de Rodalies como propone Puente y defienden proteger el actual trazado
- Científicos de EEUU afirman haber copiado el cerebro de una mosca en un ordenador: 'Ahora vive en una simulación
- Hospital Vithas Barcelona: un modelo sanitario transformador
- Los embalses del Ebro vuelven a abrir compuertas en la 'operación sedimentos': 'Esta crecida será muy útil para los investigadores