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"Hito médico internacional"

Vall d'Hebron realiza el primer trasplante de cara del mundo con una donante fallecida por eutanasia: "Ya puedo tragar y hablar"

El hospital realiza su tercera intervención de este tipo con la novedad de que la donante era en este caso una mujer que había solicitado su derecho a morir

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Vall d'Hebron realiza el primer trasplante de cara del mundo con una donante fallecida por eutanasia: "Ya puedo tragar y hablar"

JORDI OTIX | SARA FERNÁNDEZ GARCÍA

Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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A finales de 2024, una mujer de mediana edad en algún lugar de Catalunya solicitó la eutanasia. Mientras, otra mujer, Carme, de 60 años, acudió al Hospital Vall d'Hebron de Barcelona totalmente desesperada. En julio de aquel mismo año, estando de vacaciones en Canarias, un insecto le picó en la cara con tan mala suerte, que sufrió una sepsis. Carme pasó cuatro meses en coma "luchando por su vida". Todo podría haber quedado en una anécdota si no fuera porque una bacteria, el Streptococcus pyogenes, le provocó una necrosis facial que acabó impidiéndole tragar y hablar y que además le causó una pérdida de visión. Necesitaba un trasplante facial.

La operación duró 24 horas y en ella intervinieron un centenar de especialistas, que tuvieron el reto de dar funcionalidad al rostro

Los médicos de Vall d'Hebron acudieron entonces a aquella otra paciente que hacía poco había solicitado la eutanasia, y a quien, además, la Administración se la había concedido. Aquella mujer anónima dijo que sí, que quería ser donante. "Y preguntó si su cara era válida y si se podía donar. Esa mujer, con las limitaciones que le generaba su enfermedad, manifestó la felicidad de ayudar a otra persona y de donar todos sus órganos. Fue la máxima expresión de amor y generosidad", asegura Joan Pere Barret, jefe de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d'Hebron. Carme no lo sabía aún, pero una lucecita en su vida se acababa de encender.

"Voy viendo que cada vez me parezco más a mí y que ahora la vida empieza a ser algo mejor"

Carme

Este hito médico ha sido presentado este lunes. Vall d'Hebron, el hospital más grande de Catalunya, emblema de la sanidad pública, ha realizado el primer trasplante de cara del mundo con una donante que falleció por eutanasia. "Es un hito médico de alcance internacional", ha resaltado la directora asistencial del centro, María José Abadías, en una rueda de prensa multitudinaria.

Este es el tercer trasplante de cara que realiza Vall d'Hebron (el primero fue en 2010) y uno de los 54 que se han hecho en todo el mundo a lo largo de toda la historia médica. En España se han realizado seis. Los tres de Catalunya han tenido lugar en Vall d'Hebron. Pero el de Carme es el primero del mundo que se realiza con una donante fallecida por eutanasia.

La donante salvó la vida de cuatro personas y mejoró la calidad de vida de muchas más

"Esa mujer —señala la doctora Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes de Vall d'Hebron— donó también sus pulmones, hígado, riñones, tejidos y córneas. En total, salvó la vida de cuatro personas, pero mejoró la calidad de vida de muchas más".

La ley española establece que la donación es anónima, por tanto se desconoce la identidad de la donante. Además, donante y receptora — Carme— , nunca se conocieron. Carme nunca sabrá quién es esa mujer que le ha dado la oportunidad de seguir viviendo.

Carme, la paciente trasplantada, junto a una sanitaria, este lunes en Vall d'Hebron.

Carme, la paciente trasplantada, junto a una sanitaria, este lunes en Vall d'Hebron. / Jordi Otix

Desfiguración facial

La desfiguración facial de Carme era devastadora, no solo por el impacto psicológico y social ("no salía a la calle ni a tomar un café", ha relatado Carme), sino también porque repercutía en actividades tan primordiales como hablar, comer y ver. También respiraba con dificultad.

El trasplante de cara es una cirugía altamente compleja: solo una veintena de centros en el mundo tienen capacidad para ser trasplantadores faciales. En esta intervención han participado un centenar de especialistas y el objetivo, como ha explicado el doctor Barret, no era solo "colocar tejidos blandos", sino además "dar función y sensibilidad" al rostro. He ahí la complejidad.

El doctor Joan Pere Barret lideró en 2010 el primer trasplante de cara del mundo, también en Vall d'Hebron: "En aquel entonces no existía la impresión 3D que utilizamos ahora", ha explicado

Este mismo doctor es quien lideró en 2010 el primer trasplante del mundo, que tuvo lugar en este hospital. Muchas cosas han cambiado en estos 16 años. "En aquel entonces no existía la impresión 3D que utilizamos ahora", ha señalado este cirujano.

Donante y receptor deben compartir sexo, grupo sanguíneo y medidas antropométricas de la cabeza

Para que una intervención como esta se lleve a cabo con éxito, donante y receptor deben compartir sexo y grupo sanguíneo, así como presentar unas medidas antropométricas de la cabeza semejantes. Una vez los médicos confirmaron este 'match', realizaron un TAC tanto en la donante como en la receptora. La información digital fue validada por radiología y por ingenieras de la Unidad de Impresión 3D de Vall d'Hebron. Esta unidad fue la que elaboró un modelo tridimensional digital a partir de esta prueba, un modelo que ayuda a los profesionales a entender cómo llevar a cabo la cirugía.

Ingenieros de la empresa IXOM participaron en las guías de corte óseo para lograr un encaje milimétrico

También se diseñó y fabricó una máscara de silicona semirrígida para aplicar en la zona facial de la donante y reconstruir la zona intervenida. Con los ingenieros de la empresa IXOM, se prepararon las guías de corte óseo adaptadas a la donante y a la receptora para lograr un encaje milimétrico.

Trasplante de tejidos compuestos

El trasplante de cara debe ser considerado como un trasplante de tejidos compuestos. Se trata de un campo que ha experimentado una gran evolución en los últimos años dentro de la cirugía plástica, en particular en el desarrollo de técnicas de trasplante de tejidos compuestos. Su base son las técnicas de microcirugía vasculonerviosa, tanto para realizar la extracción e implantación como para garantizar la máxima funcionalidad en el receptor, expresividad y sensibilidad facial, así como las técnicas de cirugía plástica, la única especialidad capacitada y acreditada para realizar tratamientos de cirugía plástica facial.

Se trasplantan piel, tejido adiposo, nervios periféricos, musculatura facial y hueso de la cara: la cirugía es de máxima complejidad, ya que las estructuras que deben anastomosarse y reconstruirse son pequeñas y con una disposición tridimensional compleja. La operación puede durar entre 15 y 24 horas en total. El objetivo es reconectar todas las estructuras en el receptor, creando un nuevo rostro que cobre vida de nuevo, sea funcional y pueda desarrollar con normalidad las funciones vitales.

Un mes ingresada

Después de la intervención, que en el caso de Carme duró 24 horas, la paciente estuvo un mes ingresada, primero en la uci de la Unidad de Quemados y posteriormente en planta. Los tiempos de ingreso hospitalario se han ido acortando en los tres trasplantes de cara que ha realizado Vall d'Hebron: de tres meses de ingreso en el primer paciente de 2010, a dos meses en el segundo trasplante de cara en 2015 y un mes en este último.

Inicialmente la cara de Carme se encontraba en una "fase hipotónica", sin movimiento porque las conexiones nerviosas aún no se habían establecido. Los médicos trabajaron con ella para estimular la inervación, utilizando herramientas como un espejo, diferentes texturas e imágenes de la paciente para recordar esos movimientos y la percepción visual del rostro.

Este proceso continúa Carme realizándolo en su domicilio. "Hago rehabilitación facial. Ya gesticulo y me río algo, aunque de manera rara. Hago muecas. Voy viendo que cada vez me parezco más a mí y que ahora la vida empieza a ser algo mejor", concluye Carme. "A veces piensas que ya no hay nadie que te pueda ayudar y encuentras una luz. Para mí han sido el doctor Barret y la donante". Y ha querido también dar las gracias a la familia de la donante.

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