Remedio ancestral

El método japonés que ayuda a reducir la hipertensión

Científicos de la Universidad de Kyushu han analizado los hábitos de 11.000 personas y han descubierto que un método va bien para reducir la presión alta

El método japonés que ayuda a reducir la hipertensión
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Alexandra Costa

La tensión arterial trae de cabeza a muchas personas y la hipertensión ya es un problema de salud a nivel global que afecta a 1.280 millones de adultos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). España está en la cola de Europa en cuanto a pacientes con esta dolencia silenciosa, principal factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares: la sufren 14 millones de adultos. Es decir, el 42,6% de la población mayor de 18 años es hipertensa, precisa el estudio 'Di@bet.es' de la Fundación Española del Corazón (FEC). No hay una causa concreta para esta enfermedad, pero sí diferentes pautas para tenerla bajo control, como la medicación y una alimentación baja en sodio. Ahora, unos científicos japoneses afirman que hay un método totalmente natural para combatir la prevalencia de esta afección: los baños termales.

Los investigadores del Hospital Beppu de la Universidad de Kyushu han relacionado el hecho de bañarse en aguas termales a más de 40 grados de temperatura, lo que en Japón se denomina 'onsen', con una disminución de la tensión arterial. En concreto, han encontrado evidencias que este tipo de baños, sobre todo realizados por la noche, absorben los casos más bajos de hipertensión en personas mayores de 65 años.

Remedio ancestral

La historia de la humanidad con las aguas termales se remonta al antiguo Egipto, hace más de 5000 años. Incluso se hace referencia a los 'onsen' en los libros más antiguos de Japón y en los mitos de la creación, recuerdan estos científicos. Además, la gente ha promocionado los beneficios para la salud de sumergirse en este tipo de aguas hasta bien entrada la era moderna.

"Quería averiguar si los baños 'onsen' a largo plazo tenían algún efecto preventivo sobre la hipertensión. Investigaciones anteriores han demostrado que la terapia termal tradicional y los baños termales son efectivos contra diversas enfermedades, incluida la hipertensión", explica Satoshi Yamasaki, profesor de medicina interna en el Hospital Beppu y primer autor del estudio. Además, precisa que la presión alta supone "la principal causa de visitas al hospital en Japón y del uso de medicamentos a largo plazo".

Estudio realizado con datos de 11.000 personas

La investigación recopila información desde 2011 sobre el historial médico, los hábitos de baños termales e incluso qué tipo de 'onsen' frecuentan más de 11 000 personas, casi un tercio de los residentes de Beppu mayores de 65 años. Cabe destacar que en el país nipón hay más de 27.000 fuentes de salud, de las cuales 3.085 son lugares de aguas termales.

En el conjunto de datos, el equipo de Yamasaki pudo concluir que 4.001 personas actualmente tienen hipertensión o antecedentes de la enfermedad. También corroboró que tener la presión alta también aumenta la probabilidad de que el individuo tenga otras patologías, como gota, arritmias, una enfermedad renal y diabetes.

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"Fue observando los hábitos de 'onsen' de un individuo cuando encontramos algo interesante. Luego descubrimos que las personas que se bañaban en aguas termales después de las 19 horas tienen aproximadamente un 15% menos de probabilidades de tener hipertensión", detalla Yamasaki en el estudio publicado en la revista 'Scientific Reports', editada por 'Nature', el pasado 14 de noviembre.

Menor estrés y mejor conciliación del sueño

El equipo plantea la hipótesis de dos razones principales para estos hallazgos: menor estrés y una conciliación del sueño más rápida. En esta línea, el científico recuerda que investigaciones anteriores han demostrado que un inicio más rápido del sueño puede mejorar la calidad del mismo y mejorar el control de la hipertensión. Además, se ha demostrado que las terapias termales, como los baños de sauna, liberan la tensión y ayudan a relajarse, disminuyendo así los niveles de macadores de estrés en la sangre, lo que también conduce a una mejor mitigación de la tensión arterial.