La séptima ola del covid-19

Un verano de contagios pendientes de la cuarta vacuna

Colas para vacunarse con la vacuna del covid en la Fira de Barcelona, el diciembre pasado.

Colas para vacunarse con la vacuna del covid en la Fira de Barcelona, el diciembre pasado. / Ferran Nadeu

  • Catalunya pide adelantar la inmunización de los mayores de 80 y no esperar a otoño. "Volvemos a tener muchos enfermos con covid", advierte el Hospital Clínic

  • Algunos expertos abogan por dar fármacos, en vez de otro pinchazo, a los pacientes más vulnerables que no han respondido bien a las dosis anteriores

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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El covid-19 comienza, otra vez, a ser un problema en los hospitales. Ante el auge de contagios, sobre todo en mayores de 60 años, Catalunya pide al Ministerio de Sanidad poner ya las cuartas dosis en los mayores de 80. Sanidad tenía previsto administrarlas a partir de otoño. También hay expertos, como la inmunóloga del CSIC Margarita del Val, que apuestan por darles, a los pacientes vulnerables que no han obtenido una buena respuesta inmunológica tras las tres primeras dosis, fármacos como los anticuerpos monoclonales, en sustitución del cuarto pinchazo.

La pandemia aprieta. En apenas un mes, los centros sanitarios de toda España han pasado de tener unos 6.500 pacientes ingresados la primera semana de junio a los 10.249 notificados por el Ministerio de Sanidad este viernes. La incidencia acumulada en los últimos 14 días ha subido a 996 casos por 100.000 habitantes (hace un mes era de 617) y el covid-19 causa una media de 40 muertes al día en toda España. "Me preocupa que volvemos a tener muchos pacientes con coronavirus. Ya son los suficientes como para estresar al hospital", certifica el Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic (Barcelona), Àlex Soriano.

Son, eso sí, pacientes de mucha edad, que ingresan "porque se descompensa su enfermedad de base". "La parte buena es que, de momento, no tenemos pacientes en ucis por culpa del covid. Pero me preocupa que la cosa cambie en una o dos semanas. Y, también, que en un momento determinado baje la edad de ingreso y aumente la gravedad", añade el infectólogo.

En esta tesitura de expansión del virus (algo que se debe, esencialmente, a la subvariante de la ómicron, la BA.5, la más contagiosa de todas), la Conselleria de Salut instó este viernes a la Comisión de Salud Pública a que revalore la posibilidad de administrar la cuarta dosis a los mayores de 80 años antes del otoño. "No veo demasiado sentido a tener que esperar en otoño", ya había dicho la semana pasada la presidenta del Comité Científico Asesor contra el Covid-19, Magda Campins, en Catalunya Ràdio.

Del Val: "No está bajando la inmunidad"

Sin embargo, no todos los expertos coinciden en la necesidad de poner ya la cuarta dosis, ni siquiera a personas vulnerables. "No hemos visto ningún indicio de que haya caído la inmunidad. La inmunidad está durando", señaló el lunes la inmunóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Margarita del Val en la presentación de un estudio europeo sobre el impacto del covid-19 en las residencias españolas.

"Ahora mismo una cuarta dosis a personas que responden bien a la vacuna no tiene sentido", defendió del Val. Según ella, la tercera dosis de la vacuna ya incrementa mucho los anticuerpos neutralizantes contra el virus.

Del Val, además, puso el foco en que hay personas (por ejemplo, los ancianos de mucha edad o pacientes inmunodeprimidos o trasplantados) en las que las tres dosis de la vacuna no han generado una buena respuesta inmunológica. Por eso, ella aboga por administrarles a este pequeño colectivo otros fármacos, en lugar de ponerles la cuarta vacuna.

"Sabemos que hay entre un 5% y un 10% de pacientes trasplantados o inmunodeprimidos que seguirán sin responder a la cuarta dosis. Es posible que estos pacientes se beneficiarían más de otras estrategias que de una cuarta vacuna", apunta también Soriano.

En concreto él se refiere al Evusheld, que es un anticuerpo monoclonal (una proteína artificial que actúa como un anticuerpo humano en el sistema inmunitario). Ya se está utilizando en pacientes inmunodeprimidos. "Puede servir como una forma de vacunar. Una forma de vacunación pasiva", dice este infectólogo.

"Variabilidad entre países"

Como explica el Jefe de Sección del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti, en Badalona), Roger Paredes, hay "poblaciones vulnerables", de más riesgo, en las que las "dosis habituales" de la vacuna "no son suficientes". Según él, hay "mucha variabilidad" entre los diferentes países. "Algunos creen que, con la cuarta dosis, conseguirían una buena respuesta. Otros, que, por mucha vacuna que haya, esta no consigue llegar a la protección deseada", dice. Por ejemplo, un grupo de los que no responden bien son los pacientes con linfoma. "Hay anticuerpos monoclonales que se mantienen en sangre entre tres y seis meses. Nos planteamos en estas personas, que son pocas, hacer este tratamiento".

Los pacientes más vulnerables, además de los anticuerpos monoclonales que pueden servir como una protección ante el coronavirus, también cuentan con una serie de fármacos antivirales que se les administran una vez ya han dado positivo en covid-19. Son el paxlovid ("el más prioritario de todos"), el remdesivir (que se administra durante tres días a personas recién infectadas por vía intravenosa) y el molnuparivir (por vía oral, pero hay estudios que demuestran "una menor eficacia").

Aun así, Paredes recuerda que todos estos fármacos son "más caros" que la vacuna. "Por eso primero debemos maximizar la eficacia de la vacuna. En una población concreta, no es una tontería poner cuartas dosis", defiende el infectólogo de Can Ruti.

Resistencia a los anticuerpos

Por su parte, el internista e infectólogo del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) Pere Domingo teme los problemas que puedan dar los antivirales. "Se han descrito ya mutaciones del virus que genera resistencias a los antivirales. El virus intentará buscar mutaciones que no permitan que el fármaco actúe", destaca Domingo. No es una opinión compartida por todos sus colegas. "En estos momentos la resistencia a los antivirales no es un problema frecuente", opina el doctor Paredes.

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Para Domingo, sin embargo, es "seguro" que se producirán estas resistencias a los fármacos. Por eso es importante seguir investigando y encontrando nuevos antivirales. "Si tuviéramos muchos, sería un problema menor. Pero no tenemos muchos antivirales". Una opción sería, cuando haya más variedad de antivirales, hacer "combinaciones" entre ellos. La elevada transmisión diaria del virus facilita las mutaciones y los escapes, no solo a las vacunas, sino también a los fármacos.

Domingo advierte de que la subvariante BA.5, que ya está presente en el 80% o 90% de los contagios de Catalunya, es "la peor" que ha habido hasta ahora en cuanto a transmisión se refiere. Es menos graves que las anteriores y no está causando muchos ingresos en ucis. Pero, si los enfermos en hospitales siguen aumentando, lo harán también las ucis y, con ellas, la mortalidad.