Repunte de una enfermedad erradicada

¿La marca de la vacuna en el brazo es de la viruela?

En los años setenta del siglo pasado no se utilizaba la aguja hipodérmica actual, sino una con dos extremos y que se inyectaba de una manera particular

¿La marca de la vacuna en el brazo es de la viruela?

123RF

2
Se lee en minutos
Alexandra Costa

Las autoridades tratan de frenar la alerta sanitaria que ha provocado un repunte de la viruela del mono, una enfermedad que se erradicó a nivel mundial en 1980. Desde entonces, las vacunas contra esta afección viral e infecciosa se dejaron de inocular. Este miércoles, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) estimó recuperarlas. En concreto, recomendó la vacunación a los "contactos cercanos de alto riesgo". En este sentido, el Ministerio de Sanidad anunció este jueves que valora la opción de comprar dosis contra este virus. Ante esta alarma, muchas personas han repetido el mismo acto reflejo: ponerse la mano en el brazo y buscar una protuberancia que tienen desde pequeños. ¿Esa marca la provocó la vacuna de la viruela?

La respuesta es binaria: sí y no. De hecho, hay gente que tiene varios bultos en el brazo de varios pinchazos. Y la vacuna de la viruela solo consta de una dosis. A continuación te contamos por qué, si tienes más de 45 años, las vacunas te dejaron un recuerdo de por vida.

Todo se debe al tipo de aguja con la que se inoculó la vacuna. En la década de los setenta del siglo pasado, la más común era la aguja bifurcada. Es decir, con dos puntas en el extremo. "Medía cinco centímetros y se usaba para inmunizar contra la viruela", explica el Museo Histórico de Enfermería de España. De hecho, este instrumento se diseñó y patentó exclusivamente para la vacuna contra la viruela humana.

Aguja exclusiva para la viruela

"No es una inyección como la que generalmente conoce la gente", explica un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. Ya en desuso y reemplazada por las hipodérmicas, se creó como una alternativa más eficiente y rentable que el inyector de chorro que se usaba anteriormente.

Fue inventada en 1965 por el doctor Benjamin Rubin, que trabajaba en Wyeth Laboratories, y fue el principal instrumento utilizado durante la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 1966 y 1977 para erradicar la viruela.


/ Museo Histórico de Enfermería

200 millones de pinchazos

Noticias relacionadas

La aguja se sumergía en la solución de la vacuna. Cuando se sacaba, quedaba una gota de la sustancia entre ambas puntas. Posteriormente, se inyectaba. Pero de una manera concreta: se picaba en la piel unas 15 veces en pocos segundos.

Así, se formaba una pequeña protuberancia de sangre que, al cicatrizar, dejaba esa marca que acompaña a tantos millones de personas. Rubin estimó que se utilizó para administrar 200 millones de vacunas por año durante los últimos años de la campaña.