Enfermo por la contaminación

Un hombre que sufrió un infarto: "Cruzaba el túnel de la Rovira y me dolía el pecho"

Los cardiólogos creen que la polución fue el desencadenante para que Jordi sufriera un ataque al corazón

Jordi frente al túnel de la Rovira.

Jordi frente al túnel de la Rovira. / Robert Ramos

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Jordi llevaba meses sintiéndose mal. Le ocurría que, tras cruzar en moto y con un casco abierto el túnel de la Rovira para ir a trabajar como cocinero en la Rambla de Catalunya, comenzaba a dolerle el pecho y se le subía el trapecio. Lo mismo sucedía cuando un autobús, en la calle, se le colocaba delante. Y, también, cuando alguna situación lo ponía nervioso. Jordi, de ahora 49 años, acabaría sufriendo un infarto poco tiempo después, el 31 de diciembre de 2017. Lo trataron en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

"Mi cardiólogo me dijo que, en la época en que me pasó, había habido varios casos de infartos y que coincidía con unos días con más polución", relata este vecino del barrio del Carmel. Jordi tenía otros factores de riesgo: era fumador y tenía sobrepeso. La polución podría haber contribuido como factor desencadenante del infarto. Es muy difícil, por no decir imposible, afirmar que este fue el único factor causal determinante, pero los médicos no dudaron en considerar a Casas un enfermo de la contaminación atmosférica.

La contaminación atmosférica no es un factor que tenga tanto peso como otros factores de riesgo, aunque ya está considerada responsable de muchas enfermedades respiratorias y cardiovasculares debido a que la mayoría de la población mundial está expuesta.

De médico en médico

Las primeras veces que Jordi comenzó a sentirse mal, antes de sufrir el infarto, iba al médico a hacerse pruebas pero, como en ese momento estaba sereno, los resultados no presentaban ninguna anomía. "Así que yo seguía trabajando. Pero volvía a ocurrirme que me ponía nervioso y notaba dolor en el pecho y malestar. Y, cuando atravesaba el maldito túnel, lo mismo", cuenta. Cruzaba el túnel cuatro veces al día.

Jordi cree que estuvo "meses infartado". Es decir, que su cuerpo llevaba tiempo avisándolo de lo que finalmente acabó ocurriendo. "Yo me daba cuenta de que la polución de los coches me fastidiaba mucho", dice. El día 31 de diciembre de 2017 llegó a Vall d'Hebron con un microinfarto que finalmente se convirtió en un infarto. "Me recuperé porque tuve la suerte de no quedarme inconsciente cuando me dio".

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Ya recuperado, desde entonces se va a dar largos paseos por la montaña del Carmel, como le prescribió su cardiólogo. Además, ha dejado de ir a trabajar en moto y ahora hace mucho uso del transporte público. Cuando tiene que coger el transporte privado, elige el coche. Evita las zonas más transitadas de Barcelona, como la Rambla de Catalunya o la calle de Aragó. "Todo lo que tengo que hacer lo suelo hacer en transporte público", destaca.

Aun así, sigue notando los efectos de la polución, pues cuando hay episodios de contaminación, no se encuentra "tan bien" como otras veces. "Entonces tengo que parar y respirar fuerte".