Un recorrido cuatro meses después

El vacío de la Fira de Barcelona: "He pasado de poner 200 vacunas al día a 19"

La Fira de Barcelona, casi vacía este viernes.

La Fira de Barcelona, casi vacía este viernes. / ELISENDA PONS (EPC)

  • Con un 80% de los mayores de 12 años inmunizados, el gran vacunódromo de Catalunya, por el que han pasado más de 700.000 personas desde mayo, se queda grande. Sus enfermeras también vacunan en las universidades y barrios vulnerables

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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La enfermera Verónica Andrada ponía, meses atrás, unas 200 vacunas del covid-19 al día. "Ayer puse 19", comenta desde la Fira de Barcelona Pasear hoy por el vacunódromo más grande de Catalunya es muy distinto a meses atrás. La imagen de este septiembre nada tiene que ver con la que se veía en mayo. Por este recinto han pasado, desde mayo, más de 700.000 personas para inmunizarse.

La Fira de Barcelona llegó a poner unas 12.000 vacunas diarias contra el covid; ahora, entre 1.000 y 4.000, dependiendo del día. Meses atrás, era frecuente ver las largas colas de personas, tanto dentro como fuera, esperando al pinchazo. También las sillas del interior ocupadas por quienes ya se habían inmunizado y debían esperar esos 15 minutos de rigor. "La verdad es que ha sido un éxito. Para la cantidad de gente que venía, nunca hubo colapso. Podían venir 100 personas de golpe y en dos minutos estaban todas vacunadas", recuerda Andrada.

Todo eso ha cambiado. Y ocurre no solo en la Fira de Barcelona, sino en todos los vacunódromos de Catalunya y el resto de España. Se han vaciado. Este viernes, apenas una veintena de personas circulan por el interior de la Fira, que además ha dejado de utilizar algunos pisos. Quienes acuden ahora a él son, mayoritariamente, menores de 12 a 16 años, que vienen con sus padres aprovechando el inicio del curso escolar. También acuden jóvenes veinteañeros y treintañeros, "el grupo que aun faltan mas personas por inmunizar", explica Lourdes Carrés, coordinadora del punto de vacunación de la Fira de Barcelona. "Pero se van animando y van viniendo", comenta Carrés. Cuando este vacunódromo abrió, eran las personas de entre 60 y 69 años quienes acudían a él en masa.

Uno de ellos es Ali Asker Sadykoub, de 20 años, que ha venido este viernes a ponerse la segunda dosis de Pfizer. "He estado esperando a hacer la selectividad para vacunarme", comenta sentado tras el pinchazo. La mayor parte de sus amigos, asegura, están vacunados. Y dice que no le da miedo el coronavirus.

Salut prevé cerrar pronto los vacunodrómos, aunque se desconoce la fecha. Pero tiene sentido: en Catalunya casi el 80% de la población mayor de 12 años ya está inmunizada. "Las personas pendientes de recibir la vacuna son menos", justifica Carrés. Aun así, la Fira de Barcelona sigue abierta como vacunódromo y a ella se puede acudir tanto con cita como sin cita previa, cada día de la semana de 9 a 14 horas y de 15 a 20 horas.

Liderado por la primaria

Detrás de este gran vacunódromo está el impagable trabajo de los centros de atención primaria (CAP). Sus enfermeras, junto a las de hospitales y mutua, son las que han estado liderando todos estos meses la vacunación, sin dejar de hacer nunca pruebas diagnósticas. Estas mismas enfermeras, con menos trabajo en los vacunódromos, son las que ahora trabajan en los puntos de vacunación sin cita de las universidades, barrios y otras iniciativas con colectivos de bajas tasas vacunales. También son quienes administrarán las terceras dosis en residencias. "No hay previsión de cierre de este vacunódromo. De momento seguimos abiertos y lo que hacemos es ajustar los dispositivos desde la Fira para ayudar mas a la comunidad. El personal de aquí es el que va a las universidades como un equipo móvil", cuenta Carrés.

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Las enfermeras siguen llamando a vacunarse a todos aquellos que aún no lo han hecho. "Vacunaos, por favor, la vacuna es segura, el covid existe. Mucha gente lo esta pasando muy mal y entre todos tenemos que intentar colaborar", reclama Andrada.