NUTRICIÓN

Combatir el dolor crónico con la dieta

Cada vez somos más conscientes de que una buena alimentación es básica para la salud porque nuestro organismo necesita muchos nutrientes para que nuestro cuerpo esté activo

Seguir buenos hábitos de alimentación es básico para vivir bien, pero en el caso de tener alguna patología que nos cause dolor crónico, adecuar la alimentación se vuelve imprescindible

Combatir el dolor crónico con la dieta
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GC/INFOSALUS

Los alimentos que contienen antioxidantes y ácidos grasos omega-3 nos ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación crónica, ambos perjudiciales para el organismo, ya que desequilibran todos los sistemas, alteran el metabolismo y afectan a múltiples niveles, empeorando patologías como la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico, la artritis, la fibromialgia, la fatiga crónica y otras situaciones que cursan con dolor crónico.

En una entrevista con Infosalus, la doctora en Alimentación y Nutrición, farmacéutica y dietista-nutricionista Laura Isabel Arranz señala que la alimentación puede estimular las defensas antioxidantes y antiinflamatorias de nuestro organismo, y proporcionar a este los elementos necesarios para una mejor recuperación o incluso para modular el dolor. “Con la dieta podemos hacer que el dolor disminuya y podemos tomar alimentos que son antiinflamatorios y antioxidantes. Por otro lado, es importante en casos de dolor crónico evitar en nuestra dieta la ingesta de proinflamatorios, como los azúcares añadidos, las carnes rojas y sus derivados, o los hidratos de carbono refinados (pasta, pan, bollería, galletas), además de los alimentos procesados, hay que evitar los alimentos fritos, las salsas y los productos muy grasos, además de la margarina y la manteca, la sal en exceso, o el café y el alcohol en exceso”, apunta Laura Isabel Arranz.

Alimentos antiinflamatorios y antioxidantes

Por su parte, los alimentos antiinflamatorios y a los que debemos dar prioridad en la alimentación serían las verduras y las frutas con todas las vitaminas, minerales y antioxidantes que aportan, preferentemente las que más color tengan. Además, los frutos secos y el pescado azul también hay que incluirlos por su aporte de omega-3, así como la fibra y las legumbres, que ayudarán a un buen estado del tránsito intestinal, lo que tiene efecto antiinflamatorio.

Asimismo, Laura Isabel Arranz explica que contienen antioxidantes todos los alimentos vegetales como la fruta, la verdura, los frutos secos, las semillas y las legumbres. De hecho, la doctora de Alimentación apunta que en algún estudio se ha demostrado que “la dieta vegetariana disminuye el dolor en los cuadros de síntomas crónicos porque se aportan más antioxidantes con estos alimentos, que los procedentes de una dieta omnívora o tradicional que contenga todos los grupos de alimentos”.

También aconseja incluir en la alimentación aceite de oliva, carnes blancas o magras como el pavo, el pollo, el conejo o el cerdo, yogur y otros alimentos fermentados y especias como la cúrcuma, el curry, el orégano, la pimienta, o la canela.

Una dieta mediterránea

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En este sentido, lo idóneo es seguir una dieta mediterránea abundante en alimentos vegetales, priorizando alimentos frescos y de temporada, pobre en hidratos de carbono procedentes de cereales, pasta y productos elaborados, que no contenga muchos lácteos, ni carnes, especialmente rojas, que evite los alimentos procesados industrialmente y los productos azucarados, refrescos, alcohol y cafeína.

A las personas con dolor crónico les cambia el metabolismo y la conducta alimentaria. Según apunta la doctora, este tipo de pacientes suele tener dificultades para seguir una pauta dietética, ya que “busca más alimentos calóricos, más dulces, para tener ese pequeño momento de placer. Mientras se come el dolor parece que desaparece instantáneamente, pero es un efecto efímero, y por tanto también se favorece una conducta alimentaria que puede conducir a la obesidad”.