Pandemia de coronavirus

La vacuna alivia a los geriátricos: "Ya no nos morimos"

Los ancianos del geriátrico de Sant Pere de les Fonts (Terrassa) reciben la segunda dosis de la vacuna, este jueves.

Los ancianos del geriátrico de Sant Pere de les Fonts (Terrassa) reciben la segunda dosis de la vacuna, este jueves. / Ferran Nadeu

  • El fármaco reduce un 55% los positivos en las residencias en solo 10 días. El centro Sant Pere de les Fonts (Terrassa), que ya ha puesto todas las dosis, respira más tranquilo. "No bajaremos la guardia", asegura su director.

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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"Lo vivimos como una liberación", explica Andrés Rueda, director del Centre Geriàtic Sant Pere de les Fonts (Terrassa). Se refiere a la vacunación contra el covid-19, que el centro concluyó ayer, cuando las ancianas y el personal recibieron la segunda dosis del fármaco. La Conselleria de Salut de Catalunya acabará de vacunar todas las residencias de ancianos entre la próxima semana y la siguiente. "La presión y el miedo que se vive aquí ante un brote genera sensación de fatiga", afirma Rueda.

Enfermeras vacunan a una residente del geriátrico Sant Pere de les Fonts de Terrassa, el jueves.

Y eso que esta residencia puede presumir de no haber tenido nunca ningún positivo entre sus 73 residentes, la gran mayoría mujeres. Cuando la pandemia empezó, la dirección le vio rápidamente las orejas al lobo y el 29 de febrero del año pasado hizo la mascarilla obligatoria entre el personal. "Veíamos lo que pasaba en Italia, en China... y nos adelantamos", cuenta Rueda, también presidente de la Associació Catalana de Directors de Centres d'Atenció a la Dependència Gerontològica (Ascad).

El geriátrico llegó a instalar en su entrada un arco de desinfección. Por él pasaron este jueves las enfermeras del centro de atención primaria (CAP) Antoni Creus de Terrassa para vacunar. Esta residencia no ha sufrido los retrasos de las vacunas y han podido seguir el calendario.

Una de las que se vacunó ayer fue Pepita Gallinat, de 85 años. "Estoy contenta, yo confío en la vacuna. Tiene que haber algo para que se termine todo esto", explica a este diario sentada en un banco del patio. "Sé que es una vacuna que se ha hecho muy deprisa y que hay alguna duda, pero la ciencia está tan adelantada, que confío en ella. No me da miedo", asegura.

Pepita Gallinat recibe la segunda dosis, el jueves.

/ Ferran Nadeu

El coronavirus, por el contrario, sí le da miedo a Pepita, pero más por su familia (y, en especial, sus hijas), que por sí misma. Lo cuenta con emoción. "Yo mi vida ya la tengo hecha", dice esta mujer. Aunque echa de menos a los suyos. "Hace mucho que no estoy con mi familia. La veo por videollamada".

Los efectos positivos de la vacunación ya están haciéndose notar en los geriátricos. La incidencia del virus en los centros ha descendido en las últimas semanas. El fármaco comienza a ser efectivo a los 10 o 14 días de la primera dosis, antes de administrar la segunda.

Según datos de Salut de este viernes, en Catalunya hay 459 casos positivos en geriátricos, una cifra muy inferior a los 1.280 de hace 10 días (que suponían un 55% más de positivos que ahora). Además, hay también 104 residencias con algún caso confirmado, pero hace 10 días eran 237 residencias: un 38,3% más que ahora.

Miedo a las variantes

Pese a que residentes y personal de este centro ya están vacunados y, por tanto, protegidos del virus, este geriátrico de Terrassa ni se plantea comenzar a abrir las puertas del mismo. El temor a una pandemia que todavía no ha acabado está todo el tiempo presente.

"Tenemos miedo de la variante inglesa y de la brasileña. Cuando tomamos las medidas aquí, solo teníamos un caso de coronavirus en Barcelona. Así que no abriremos aunque estemos todos vacunados porque están saliendo nuevas variantes", explica Rueda.

El geriátrico de Sant Pere de les Fonts recibe la segunda dosis.

/ Ferran Nadeu

Aun así, él defiende la efectividad de la vacuna. "Es verdad que [en España] hubo brotes en residencias, pero creemos que se produjeron antes de la vacunación. Las residencias vacunadas se están defendiendo muy bien", dice Rueda.

El también coordinador de residencias de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales asegura que el hecho de que algunos geriátricos se hayan infectado días después de ponerse la primera dosis (y antes de la segunda) les hace pensar que no deben "bajar la guardia".

Celebración

La alegría y el buen ánimo impregnaban el jueves cada rincón del geriátrico Sant Pere de les Fonts. "¡Ya estamos vacunados!", exclama una trabajadora del centro después de que las enfermeras acabaran de vacunar a los residentes. "¿Ya no nos morimos?", pregunta una abuela. "¡Ya no nos morimos!", le responde.

Pese a sus largas vidas, estas residentes octogenarias no han vivido antes nada parecido a esta pandemia de covid-19. Lo dice Pepita Gallinat, quien trabajó como dependienta en sus tiempos. "Yo no he visto nada como esto y eso que he visto muchas cosas", asegura. Gallinat ha vivido "pestes de tifus" y de tuberculosis. "Ahí también moría mucha gente. Y luego la guerra, que fue terrible. Pero al menos podías emigrar e ir a otro país. Ahora, una cosa tan mundial, nunca la había vivido. Nunca", dice Gallinat.

Una anciana del geriátrico abraza a una trabajadora del geriátrico.

/ Ferran Nadeu

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Junto a ella, a Isabel Martínez (96 años y natural de Almería), se le humedecen los ojos al recordar que, durante toda la pandemia, solo ha visto una vez a su sobrino, quien cuida de ella "como si fuera un hijo", debido a las fuertes restricciones de entrada y salida del centro. Ella, que llegó a Catalunya con 18 años, es viuda desde hace ocho. Nunca tuvo hijos. "Mi sobrino se porta muy bien conmigo", asegura.

Martínez explica que está "contenta" de haberse vacunado, y no solo por ella y sus compañeros, sino por "no pegarle el virus a otros". "Le tenía un poquito de respeto. Hemos hecho lo que teníamos que hacer", zanja.