En el Hospital de Sant Pau

La presión sanitaria obliga a los hospitales a un paréntesis en duelos y adioses

  • Desde el inicio de la pandemia, los centros sanitarios han impulsado iniciativas para mejorar la gestión emocional de los pacientes con coronavirus

Isidre Correa, junto a su mujer y el equipo médico del Mar, frente a la playa de Barcelona, el pasado junio.

Isidre Correa, junto a su mujer y el equipo médico del Mar, frente a la playa de Barcelona, el pasado junio. / Getty Images / David Ramos

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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La tercera oleada de coronavirus ha paralizado algunas de las iniciativas que, en los últimos meses, habían impulsado algunos hospitales para mejorar la calidad de vida de sus pacientes con coronavirus. Así por ejemplo, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona ya no deja que los familiares de pacientes muy graves con el covid-19 entren en el hospital con un equipo de protección individual (epis) para despedirse de ellos en caso de que estén a punto de fallecer.

Esta iniciativa, que se retomará "cuando baje el riesgo de contagio" según fuentes del hospital, ha dejado de hacerse en esta oleada en Sant Pau y la situación vuelve así a ser muy parecida a la de la primera oleada el marzo pasado, cuando los enfermos de covid morían solos en los hospitales sin poderse despedir de sus familiares.

Sant Pau, igual que el resto de hospitales, siguen impulsando videollamadas, a través de tabletas de los propios centros, entre pacientes con el virus y familiares, algo que comenzó a hacerse durante la primera oleada. Ahora que las visitas a estos espacios están más restringidas que nunca, los sanitarios se preocupan también por que los pacientes se sientan lo menos solos posibles. Las enfermeras se encargan de poner en contacto a pacientes incomunicados con sus familias, sujetándoles los teléfonos y las tablets.

Por ejemplo, en el Hospital Clínic este proyecto se llama 'Acortando distancias', y tiene por objetivo de establecer una comunicación entre pacientes ingresados ​​en salas de hospitalización, críticos y semicríticos covid, sus familiares y su entorno más cercano mediante una videollamada.

Entre otras cosas, esta comunicación ayuda a la gestión emocional que viven los pacientes ingresados ​​en situación de aislamiento social y de más edad que no son hábiles en la manipulación de las nuevas tecnologías; del mismo modo que es un gran apoyo para el personal de enfermería, al que le permite realizar unos cuidados más humanizados. Otro objetivo es dar apoyo a pacientes y familias en el proceso de final de vida.

Ver el mar

Desde el inicio de esta pandemia, los centros hospitalarios han puesto en marcha diferentes iniciativas para mejorar la calidad de vida de sus pacientes con coronavirus. Una de las más destacadas en los últimos meses fue la del Hospital del Mar de Barcelona, que sacó al paseo marítimo a un paciente que había estado 50 días en la unidad de cuidados intensivos (uci) por coronavirus.

Estas salidas terapéuticas al paseo marítimo forman parte del programa de humanización de la uci del centro sanitario. El Hospital del Mar defiende las bondades de este tratamiento para ayudar a los enfermos ingresados en la uci. "Les va muy bien porque les permite recobrar el contacto con la realidad y eso beneficia a su recuperación", subrayan fuentes del centro.

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Escribir cartas

Pero hay muchas más iniciativas de este tipo. Por ejemplo, también el Hospital del Mar ha puesto en marcha el proyecto '#Cartasquecuran', a través del cual cualquier persona puede hacer llegar mensajes a las personas ingresadas con covid a través del correo electrónico cartesquecuren@hospitaldelmar.cat. El objetivo de '#Cartasquecuran' es escribir palabras de ánimo a todas las personas ingresadas en los centros, pero, sobre todo, a aquellas que se encuentran en situación de aislamiento por el covid-19.