El impacto del covid

Habla una médica: "Con la pandemia he tenido ganas de morirme"

Sanitarios del Clínic de Barcelona homenajean a los muertos por coronavirus, en mayo.

Sanitarios del Clínic de Barcelona homenajean a los muertos por coronavirus, en mayo. / Ferran Nadeu

  • La pandemia de covid-19 está exprimiendo la salud mental de la población en general, pero sobre todo de los sanitarios. Este es el relato en primera persona de una médica de familia de Barcelona. Tiene 49 años y pide a EL PERIÓDICO mantener su anonimato.

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"Hace tres semanas que estoy de baja porque he tocado fondo. No soy la que era. En estos últimos meses me he colapsado como nunca en la vida me había pasado. Era una sensación de no poder más. Me diagnosticaron hace poco una depresión con mucha ansiedad, aunque muchos de nosotros nos hemos comenzado a medicar desde marzo o abril para poder dormir y combatir la ansiedad.

Aquellos primeros dos o tres meses fueron frenéticos, brutales. Los sanitarios tenemos un nivel de responsabilidad muy alto, por eso para mí estar de baja es una sensación muy dura, sobre todo al ser por un tema de salud mental. Es muy duro ver que tu capacidad ya no es la que era. Además, la responsabilidad va en el ADN de los médicos.

En la atención primaria, estuvimos mucho tiempo visitando con bolsas de basura. Fue dantesco. La sensación era de estar en una trinchera. Nos sentíamos ignorados y la sensación de rabia y de ansiedad era brutal. En junio la situación remitió, pero en julio hubo un repunte [en Catalunya] y la cantidad de trabajo que tuvo la primaria solo lo sabemos nosotros.

"Estar de baja es muy duro, igual que ver que tu capacidad ya no es la que era"

Aunque en verano los casos eran más leves, hubo un desgaste muy importante en los ánimos del personal. Y en septiembre volvimos a estar igual. Nos cuesta mucho no poder dar la atención que los pacientes no covid necesitan.

Y octubre fue una estocada más dura. Ese miedo de 'a ver cuándo me toca a mí', de contagiarme de coronavirus. Tengo compañeros que están viviendo un covid-19 persistente. La pandemia afectó directamente a mi estado anímico, aunque tengo otros factores que también han influido. Pero, escucha, cada persona toma las cosas como puede, no como quiere. Y ahora la sensación es de ser inútil y de no poder colaborar.

¿Que cómo me di cuenta de que debía pedirme una baja? Fue en noviembre. No acertaba ni una en el trabajo, tenía todo el rato la sensación de que me equivocaba, de que no estaba concentrada... Tenía mucha angustia. A veces me costaba respirar. Y también sentía mucha tristeza. En mi caso, ganas de morirme. Tuve un intento de suicidio.

Estamos todos, en general, tocados. Yo he atendido a personas con mucha ansiedad o muchos síntomas depresivos a consecuencia del covid. La crisis económica están impactando a mucha gente.

"Me di cuenta de que no acertaba ni una en el trabajo. Tenía mucha angustia. A veces me costaba respirar. Y mucha tristeza"

A mí también me ha afectado atender a personas que lo están pasando muy mal. No podemos hacer 60 llamadas diarias, atendiendo a más de la mitad de los pacientes que lo pasan muy mal. Dar apoyo a estas situaciones es agotador. Esta presión de trabajo no se puede comparar con ninguna otra época. Y mira que hace 18 años que ejerzo de médica. Pero, por ejemplo, nunca me había tenido que pedir una baja así.

Me acuerdo en concreto de un paciente mío de mi misma edad que se suicidó por una depresión ligada al covid-19. Esta persona también tenía otros sufrimientos; en salud, nunca las cosas tienen un solo determinante. Pero ahí también entró en juego el coronavirus. No hay palabras. Lo conocía desde hacía 18 años, lo había acompañado durante mucho tiempo.

Cuando ya no pude más, me atendió una compañera. Yo ya conocía el servicio de teleapoyo psicológico que la Fundació Galatea ofrece a los profesionales sanitarios. Llamé ahí y, en paralelo, estoy haciendo un seguimiento psicológico.

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Toda esta situación ha aumentado la sensación de impotencia en muchas personas. Y también la sobrecarga en los profesionales, hasta tres veces más. No sabes lo que es, mientras atiendes el teléfono, estar pendiente de si entran visitas urgentes... Todo el rato con cuidado de cómo te vistes para no contagiarte, ¿entiendes? Y la manera en que han ninguneado a la atención primaria... Parece que solo existen los casos graves de las ucis. Sentir que no somos nadie da rabia y mucha pena".

Los sanitarios, reacios a buscar ayuda

En una crisis, como por ejemplo esta de covid-19, primero hay un período de miedo (ahí están las estanterías del Mercadona sin papel higiénico); después, una ola de fortaleza (acuérdense de los aplausos en los balcones); y, por último, una bajada a la desilusión que se traduce en irritabilidad y tristeza (basta ahora que miren a su alrededor). Lo explica Víctor Pérez, jefe de Psiquiatría del Hospital del Mar, que alerta de cómo esta pandemia está afectando, en concreto, a los sanitarios.


Él atiende a colegas suyos con trastornos mentales; muchas de los cuales son enfermeras. "Estamos viendo ansiedad, irritabilidad y sintomatología depresiva y problemas con las drogas y esencialmente el alcohol", dice Pérez a este diario. "Pero lo que más nos preocupa es que los sanitarios son muy reacios a buscar ayuda. Siguen trabajando y dejándose el alma hasta que hacen 'crack'".


El Mar tiene un sistema de ayuda psicológica para sanitarios llamado One2One. Su lema es 'Déjate ayudar para así ayudar a muchos'. "Nos está costando muchísimo que vengan. Es por su vocación de médicos y, claro está, por el estigma de la salud mental", cuenta Pérez.


Lo que más le cuentan sus pacientes sanitarios a Pérez es que llevan meses muy cansados. A él acude a gente muy irritable, pero detrás se encuentra una sintomatología depresiva y ansiedad. Las enfermeras están especialmente tocadas. "Uno porque las mujeres tienen una vulnerabilidad mayor a la depresión y a la ansiedad, y dos porque son las que más en primera línea están, tratando con pacientes covid", dice este psiquiatra.