LA TERCERA OLA ACELERA

Illa advierte de que vienen "otras semanas duras" sin hacer autocrítica

  • El ministro reconoce que la Navidad está causando un aumento de casos y de presión hospitalaria pero no cuestiona las restricciones laxas que se impusieron

  • Sanidad notifica 25.456 contagios en un solo día, a solo 139 del récord absoluto de la pandemia, mientras que la incidencia sigue disparada

Illa advierte de que vienen "otras semanas duras" sin hacer autocrítica
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“Vamos a tener otras semanas duras, de aumento de casos y de presión hospitalaria”. Así ha alertado Salvador Illa sobre lo que nos espera en la cuesta sanitaria de enero. ¿La causa? El ministro de Sanidad admite que se ha debido al incremento de la movilidad propia de las fechas navideñas aunque lo ha presentado como el resultado inevitable de las festividades, como si las administraciones no hubieran podido hacer hacer más.

Como en la primera y en la segunda ola, los datos que el Ministerio de Sanidad remite cada tarde serán portadores de muy malas noticias. Los del jueves ya lo fueron y los de este viernes aún más. La cifra de contagios notificados, 25.456, roza el récord absoluto de la pandemia, registrado en pleno pico de la segunda ola, el 30 de octubre. Entonces fueron 25.595.

70 muertes por cada 10.000 contagios

No es una cifra cualquiera. Dado que la letalidad por infección detectada está ahora en el entorno del 0,7%, de esos 25.500 personas es previsible que fallezcan 180 en las próximas tres, cuatro o cinco semanas.

Con esta abultada notificación de contagios, la incidencia acumulada ha dado otro salto, al escalar en un solo día de 321 casos por 100.000 habitantes a 350. La subida desde el pasado lunes ha sido del 28% y desde el 10 de diciembre, el día en el que empezaron a torcerse la cosas del 86%.

350 casos por 100.000 habitantes significa que en la actualidad hay 150.960 infectados en España, de los cuáles han muerto o morirán 1.050.

Cascada de restricciones

Frente a esta situación, el Gobierno ya adelantó el jueves que no habrá cambio de estrategia ni confinamiento domiciliario, como reclaman muchos expertos. "Hay que reducir la movilidad al máximo y reducir los contactos. Si hacemos esto, en un horizonte de tiempo, volveremos a estabilizar" los casos ha dicho Illa.La consigna es repetir el repertorio de restricciones que adoptaron la comunidades en la segunda ola al amparo del estado de alarma y ahora están volviendo a poner en práctica. La gran mayoría, con la excepción de Madrid, han prolongado el cierre perimetral.La que en peor situación está, Extremadura, con una incidencia de 799 casos, ha cerrado este jueves los locales de hostelería y restauración, el comercio no esencial y los espectáculos y ocio.La siguiente en la lista, Baleares (546 casos) ha anunciado este jueves el cierre durante dos semanas, a partir del martes próximo, de bares y restaurantes, grandes superficies y gimnasios de Mallorca.

Madrid 'encierra' a 1,2 millones de habitantes

A poco distancia está ya Madrid (507) que sigue con su estrategia de mantener intocables las restricciones en vigor desde finales de octubre y lo fía todo al cierres de zonas sanitarias. Desde el lunes 1,2 millones de habitantes estarán afectados por los confinamientos perimetrales de 44 áreas sanitarias donde se da el 25% de los casos. Por vez primera desde que el Gobierno impuso un estado de alarma específico para Madrid, afectan también a la totalidad dos grandes municipios, Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.La mayoría de habitantes desconoce los límites de sus áreas y el incumplimiento de los cierres es generalizado pero el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, echó la culpa a “la escasa colaboración de la Delegación del Gobierno”, mientras que elogió a su compañero de partido, el alcalde José Luis Martínez Almeida y su policía municipal.Catalunya, que ocupa la cuarta plaza (434),  no se atreve por el momento a cerrar la hostelería, la medida que tan buenos resultados le dio en la segunda ola. En la Comunidad Valenciana (393), la presión hospitalaria ha obligado a suspender todas las operaciones no urgentes.

La mayoría de consejeros han admitido, como Illa, que los contagios de estos días son la  factura de la  Navidad. Escudero no ha sido una excepción pero lo ha atribuido a la “responsabilidad individual” de los ciudadanos, porque las administraciones no pueden llegar a todas partes.

La vacunación, a medio gas aún

La mayor esperanza de éstas se llama vacuna, pero sus efectos tardarán meses en notarse y más al ritmo lento con el que han empezado a distribuirse. El parte diario del Ministerio de Sanidad cerró la semana con  277.976 dosis administradas, el 37,4% del total recibido. No se ha conseguido inocular aún más que el 75% de la remesa de que llegó la segunda semana y el lunes llega ya la tercer.

Madrid sigue a la cola, ya muy distanciada del resto, con solo el 14,3% de inoculaciones, mientras que Catalunya ha cogido algo de velocidad pero sigue por debajo de la media con el 32,2%. Desde el primer día, Asturias y Galicia destacaron por su eficacia y siguen demostrando que tal difícil no debe ser, dado que ya han repartido el 75% y el 65% de la dosis recibidas.  

Para acelerar la tarea, Madrid decidió copiar a Catalunya y poner también las inyecciones los festivos pero fue más que nada simbólico. El día de Reyes solo vacunó una residencia. Ayer acordó empezar a vacunar a los sanitarios si haber acabado con las residencias, como también había decidido días atrás la ‘conselleria’ de Sanitat.

Illa, como siempre parco en las críticas, sostuvo que el ritmo de vacunación es "aceptable”, aunque todavía “tiene que mejorar”.

El teletrabajo no será obligatorio

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Illa le ha respondido que la obligatoriedad no es necesaria porque la empresas se están comportando en este terreno de un modo “muy responsable”.