01 dic 2020

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Gente comiendo en las escaleras de la calle de la Catedral de Barcelona, el 12 de noviembre.

ELISENDA PONS

La 'tristeza covid'

La población vive sumida en un malestar general que causa insomnio, falta de concentración o tensión muscular

Beatriz Pérez

Ahora mismo existe un estado anímico general que los psicólogos denominan 'tristeza covid-19'. "Es la tristeza fruto de la suma de pérdidas, de no saber cuándo va acabar esto. Tanto el aislamiento como los duelos nos van a acompañar un largo tiempo", explica José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). La 'tristeza covid-19' no tiene que ver con los trastornos de salud mental que aquejan, cada vez más y fruto de las crisis sanitaria y económica, a la población. No reviste tanta gravedad. Tampoco tiene un diagnóstico clínico, sino se expresa a través de "malestares reactivos" como el insomnio o la falta de concentración. La irritabilidad. 

Pero no solo. Según el grupo de salud mental de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic), los centros de atención primaria (CAP) están viendo estos días, además de mucha ansiedad, muchos pacientes con tensión muscular. Abundan las lumbalgias, según la Camfic: también el cuerpo, y no solo la mente, tienen maneras de expresar el estrés.

"De todos estos malestares, nos preocupan sobre todo aquellos que se pueden enquistar en forma de aislamiento. Una secuela de la pandemia es la inhibición. Hay un cierto ambiente paranoide: personas que consideran que adaptarse a esta situación requiere aislarse del otro", dice Ubieto. Según este terapeuta, superar el duelo por las pérdidas (de trabajos, pero también de proyectos truncados y, sobre todo, de seres queridos) llevará "meses y años". "Esto no es un paréntesis. Y lo primero que debemos hacer es aceptar que no lo es. Estamos frente a una disrupción: no vamos a volver al momento anterior, a la vieja normalidad. Pero ni la nostalgia ni la espera pasiva sirven de nada", asegura Ubieto.

Este psicoterapeuta recomienda que, una vez asumido que hay "algo perdido e irrecuperable", la ciudadanía debe "ponerse las pilas" y "continuar proyectos". "Hay que identificar bien lo esencial y una parte de lo esencial es el encuentro con el otro. Tampoco hay que renunciar a los placeres. Ya que no vamos a encontrar en grandes satisfacciones, las satisfacciones del día a día son muy importantes", asegura. Y opta por asumir la realidad: "Hemos entrado en otra era".

La fatiga pandémica

El psicólogo y coordinador del grupo de investigación en estrés y salud de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Jordi Fernández Castro, apela a otro concepto: la "fatiga por pandemia". "Estamos en una situación que es común para todo el mundo. Hay personas que sufren más y otras menos. Pero nos afecta a todos", dice. Según Fernández, la población vive una situación de "estrés crónico". "Continuamente tenemos molestias, dificultades, planes que no se hacen, información negativa... Hay una situación de malestar general, no intenso pero sí continuo", valora.

Sin perspectiva temporal, la gente pierde la confianza en el futuro. Hay una sensación general de "desamparo"

Para él, la fatiga, la desmotivación, la dificultad para hacer planes y la irritabilidad están, en estos momentos, a la orden del día. Y todo esto está relacionado por un lado con la "sobreinformación" (información "excesiva, confusa y a veces contradictoria") y por la "cuestión temporal". Porque si en marzo la población creía que lo que estaba viviendo era cuestión de un mes o dos, ahora es difícil precisar cuánto durará esta situación. "Nos estamos dando cuenta de que esto va para mucho tiempo. No tener una perspectiva temporal hace perder confianza en el futuro. Tenemos un relato muy confuso de lo que está ocurriendo. No sabemos a quién culpabilizar", dice este psicólogo. Hay una sensación general de "desamparo".

¿Cómo vivir? Fernández Castro llama a cumplir las "normas sociales" para recuperar la "confianza colectiva". "Enfadarse, desanimarse, pasarlo mal no sirve de nada. Es muy importante que cada persona asuma su responsabilidad. Y fijarse en las personas cercanas que cumplen las restricciones, no fijarse en quienes no cumplen", concluye.