EL DEBATE SOBRE LAS MEDIDAS CONTRA EL CORONAVIRUS

Madrid no logra reducir la saturación de sus ucis tras dos meses de restricciones

Los hospitales madrileños tenían el pasado viernes 434 pacientes en unidades de críticos frente a los 412 del 21 de septiembre

Sería imposible para Catalunya cumplir su objetivo de rebajar a la mitad su nivel ocupación con la medidas más laxas tomadas por Ayuso

Un ingresado en la uci del Clínic de Barcelona.  

Un ingresado en la uci del Clínic de Barcelona.   / MANU MITRU

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Manuel Vilaseró

Casi dos meses después de que Madrid tomara la primera medida de cierto calado para cortar el crecimiento exponencial de los contagios, la ocupación de sus ucis sigue a un nivel parecido. El Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso puso en marcha el cierre de 37 áreas de salud el pasado 21 de septiembre. Entonces 412 pacientes de covid ocupaban ya sus camas de críticos. El pasado viernes 13 de noviembre,  la cifra era aún superior, 434.

La ocupación de estas instalaciones en Madrid se mantiene más de diez puntos por encima del 25% de ocupación que el ‘semáforo’ del Ministerio de Sanidad considera el umbral de reisgo muy alto y no por capricho. Una saturación de este nivel afecta a la atención de los pacientes graves de otras dolencias y situaría a estas instalaciones al borde del colapso ante la aparición de un repunte brusco de los contagios.

El agravio

El sentimiento de agravio de los sectores más afectados por las duras restricciones impuestas en Catalunya frente a las más laxas de Madrid lleva una semana alimentado el debate  de si sería posible bajar la curva abriendo más la mano como lo ha hecho el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso. Se cita como principal argumento que esta comunidad ha logrado bajar la incidencia de casos a más de la mitad pero se olvida que las cifras de contagios en Madrid son un indicador poco fiable debido a las distorsiones introducidas por el sistema de testeo. Por eso es mejor tomar como referencia, por ejemplo, los ingresados en las ucis, una cifra que no admite discusión y en la que se descubre que la región de la capital de España no es precisamente un ejemplo a seguir.

Catalunya  se adelantó no solo a Madrid sino también a otras comunidades al cerrar bares, restaurantes, un aparte de los comercios y equipamientos deportivos con una incidencia relativamente baja. Al observar que que los contagios estaban fuera de control  intentó atajarlos con medidas drásticas. En las ucis había sólo 270 ingresados pero, tal como se preveía, la cifra se disparó a más de 600 en las siguientes tres semanas, hasta que la pasada entró en una fase de estabilización. Los expertos calculan que la caída de contagios debe notarse en las ucis a las dos o tres semanas máximo desde el momento en que éstos se notifican. 

El objetivo

Salut Pública cuenta con que sus restricciones la sitúen en unas semanas más en menos de 300 ingresados en las ucis. Un objetivo razonable desde el punto de vista sanitario que no parece fácil  de alcanzar y más si empiezan a relajar las restricciones a partir del 23 de noviembre como se ha anunciado. Sería más fácil con el confinamiento total de corta duración que recetan muchos expertos y que el Gobierno ha rechazado.

 

Con medidas como las de Madrid sería directamente imposible alcanzar el objetivo que se plantea Catalunya. La curva de esta autonomía se mantuvo estancada durante más de un mes desde que el 2 de octubre se contabilizaban 513 personas ingresadas en las unidades de críticos. Algo que de ocurrir en Catalunya acarrearía más de una dimisión.