29 oct 2020

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SALUD MENTAL

Los ancianos, los que más sufren el malestar emocional a causa del virus

"Hay una relación entre la socialización y el riesgo de desarrollar depresiones o ansiedad", dice un geriatra

Trastornos adaptativos, estrés postraumático o síndromes confusionales los están afectando más

Beatriz Pérez

Un anciano en la residencia geriátrica La Pau de Barcelona el pasado mayo mientras se realizaban en ella pruebas PCR.

Un anciano en la residencia geriátrica La Pau de Barcelona el pasado mayo mientras se realizaban en ella pruebas PCR. / FERRAN NADEU

El malestar emocional que vive la población en esta época tan convulsa podría estar afectando, más intensamente, a las personas mayores. "Aún es pronto para tener datos concluyentes. Pero, en mi opinión, sí les afecta más. En muchos casos, su interacción social estaba relacionado con las rutinas que hacían antes y que han quedado muy limitadas: salir a comprar, hablar con la vecina…", explica el vicepresidente de la Societat Catalana de Geriatria i Gerontologia, Jordi Amblàs. "Y hay una estrecha relación entre la socialización y el riesgo de desarrollar patologías como depresiones o ansiedad", añade. Además, gran parte de los ancianos viven en sus carnes la "brecha digital" y no pueden comunicarse con sus familiares y conocidos mediante las nuevas tecnologías.

Además, hay otra realidad que afecta a este colectivo, que es el dejar de utilizar recursos de los centros del día. Así pues, dejaron de realizar actividades de estimulación cognitiva que "seguro" ha tenido repercusiones en ellos.

"Es pronto para decir si los mayores han desarrollado una depresión. Pero sí que podemos decir que muchos han sufrido trastornos adaptativos cuya sintomatología es similar al estrés postraumático que se vive después de un ataque terrorista o una guerra, por ejemplo", relata Amblàs. Insomnio y ansiedad serían dos de los problemas ligados a los trastornos adaptativos.

Mayores con demencia

También sufren más aquellos ancianos que ya tenían una patología de base, como la demencia, la cual se ha visto agravada por la pandemia. Y aquellos que estaban en residencias, donde pasaron a estar confinados sin apenas contacto y con sanitarios vestidos con equipos de protección individual (epis), sufren más síndromes confusionales.

"Hasta ahora, en esta pandemia, se ha impulsado mucho la lógica de la salud pública. Es una realidad compleja, pero deben tenerse en cuenta otras lógicas, como la de la salud mental", opina Amblàs. "Por ejemplo, en las residencias vivimos situaciones muy extrema, pues hubo mucha mortalidad. Pero ahora estamos en una situación buena: en Catalunya la afectación es ínfima. No hay casos positivos porque hemos sido muy contundentes. Ahora podría ser la hora de poner en la balanza otros elementos", concluye.