PRÁCTICAS RESTAURATIVAS

Mediación para sanar la sociedad

Los conflictos y la polarización han aumentado en todas las esferas de la vida cotidiana

Los expertos piden impulsar espacios de diálogo y reflexión basados en la escucha activa

Manifestación en contra de la sentencia del ’procés’ en Barcelona. 

Manifestación en contra de la sentencia del ’procés’ en Barcelona.  / FERRAN NADEU

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Gemma Tramullas

Mientras miles de quejas, reclamaciones, peticiones y denuncias relacionadas con la gestión de la pandemia del covid-19 transitan lentamente por los órganos competentes, un malestar invisible se ha instalado en la sociedad. Este malestar se manifiesta en forma de un alto nivel de conflictividad y de angustia en todas las esferas de la vida cotidiana y especialmente en la relación con los demás.

En un artículo titulado 'El malestar que el covid-19 trajo a la cultura', Javier Wilhelm, mediador profesional y psicólogo, resume este desasosiego en una frase: “Uno no sabe, a veces, dónde está ni para qué”. Ante la actual acumulación de conflictos emocionales, políticos, entre ciudadanos y con la Administración, los expertos en este ámbito sugieren buscar respuestas más allá de los tribunales. Concretamente, apuntan a la utilidad de aplicar los principios de la justicia restaurativa en la resolución de conflictos, tanto personales como colectivos, derivados o acentuados por la pandemia.

“Como sociedad no hemos sido muy creativos en la manera que tenemos de responder cuando sufrimos un daño o tenemos un conflicto -afirma Aida C. Rodríguez, responsable de proyectos de la Càtedra de Justícia Social i Restaurativa de la Facultat Pere Tarrés-. Lo primero que buscamos es una respuesta jurídica, pero la experiencia nos dice que la justicia no satisface plenamente a las víctimas porque el daño tiene una dimensión humana profunda y necesita una reparación humana”.

Protagonismo de las víctimas

A diferencia de la vía judicial, la práctica restaurativa es voluntaria y atiende a las necesidades, sobre todo emocionales, de las personas. El protagonismo es de las víctimas, que tienen un papel activo durante todo el proceso y deben poder expresarse en espacios seguros. Una de las principales herramientas del enfoque restaurativo es el diálogo facilitado a través de mediadores profesionales.

Rodríguez expresa sus reservas sobre la utilidad del enfoque restaurativo en los casos relacionados con el coronavirus que puedan ir por la vía penal y en la misma línea se manifiesta Javier Wilhelm: “En los conflictos donde se pueda demostrar que se ha vulnerado intencionadamente la salud de la gente no se puede mediar -asegura-. Yo no sentaría a un político en una misma mesa con una persona que ha perdido a su padre. Ahí debe actuar la justicia para determinar responsabilidades".

En todo caso, iniciar un proceso de mediación no implica renunciar a ningún derecho, sea la vía judicial civil, penal o administrativa. Pero según Wilhelm, “sería interesante que las personas que han perdido un ser querido en las residencias y no tienen respuestas puedan tener un espacio seguro de contención, ayuda y acompañamiento”.

La cultura de la mediación, que tiene un largo recorrido en Catalunya, permite crear metodologías adecuadas a cada contexto, también para la era po-covid. Tanto Rodríguez como Wilhelm apuntan a los círculos de diálogo, una técnica que se utiliza cuando los conflictos afectan a muchas personas y tiene implicaciones colectivas.

En estos círculos coinciden personas de distintas sensibilidades y se promueve la escucha atenta para salir de la dinámica del reproche y crear espacios para la reflexión que reduzcan la polarización. En septiembre del 2018, 250 personas se apuntaron a estos círculos para hablar de sus experiencias y emociones durante el 'procés', una iniciativa del máster de Mediació Professional de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) que codirige Wilhelm.

Sociedad polarizada

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Respecto de quién debería impulsar la creación de estos espacios de diálogo hay diversidad de opiniones. Mientras Rodríguez considera que la iniciativa debería surgir de los propios implicados “para facilitar su transparencia", Wilhelm lo ve como una iniciativa enmarcada en las políticas públicas, bien desde la Administración o desde organizaciones legitimadas.

Ante la creciente polarización de la sociedad, ambos coinciden en la urgencia de aplicar el enfoque restaurativo y la mediación a la resolución de conflictos: “Nuestra vida tal como la conocíamos ha cambiado y tenemos que acostumbrarnos a esta pérdida -concluye Wilhelm-. Hay que reconstruir los vínculos sociales, porque todos hemos resultado dañados y tenemos miedo de la gente. Si no hacemos nada, el día de mañana veremos surgir estas heridas”.

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