11 jul 2020

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CRISIS SANITARIA

El miedo al contagio del covid-19 reduce los diagnósticos de cáncer hasta un 30%

La Sociedad Española de Oncología alerta de que el virus disuade de consultar a pacientes con síntomas

Uno de cada tres enfermos oncológicos ha sufrido ansiedad o depresión desde que estallara la pandemia

Beatriz Pérez

Sala de espera en el Hospital Infantil de Vall d’Hebron (Barcelona) donde se guarda la distancia de seguridad entre visitantes.

Sala de espera en el Hospital Infantil de Vall d’Hebron (Barcelona) donde se guarda la distancia de seguridad entre visitantes. / FERRAN NADEU

Los primeros diagnósticos de cáncer se han reducido entre un 20% y un 30% en mayo debido al impacto de la pandemia de coronavirus. Son cifras aproximadas (todavía no oficiales debido a la falta de perspectiva para valorar la situación) adelantadas por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que sin embargo sí dejan entrever las consecuencias que ha tenido en pacientes con otras patologías la dedicación plena de los hospitales para tratar los casos de covid-19.

"Estamos viendo que, durante mayo, empezaron a disminuir las primeras visitas a los servicios de oncología por parte de pacientes. Muchos [aquellos, por ejemplo, que se notaron un bulto en el cuerpo] no han pedido atención médica por miedo al contagio. Y esos primeros diagnósticos no se han producido", explica a EL PERIÓDICO el presidente de la SEOM, Álvaro Rodríguez-Lescure. 

El Hospital Universitario de Elche (Alicante), donde él trabaja, ha tenido un 27% menos de primeras visitas del servicio de oncología este mes. "¿Qué impacto tendrá esto en los pacientes? Honestamente, no lo sabemos aún. Lo importante es que hay que arrancar, buscando las máximas condiciones de seguridad para enfermos y profesionales", destaca. La SEOM publicará en breve datos de un estudio, en el que han participado 111 hospitales de toda España y más de 1.500 enfermos con cáncer ingresados por covid-19 durante el pico de la pandemia, que ayudará a conocer más sobre el impacto del virus en los pacientes oncológicos.

"Determinados síntomas, que en otras ocasiones hubieran llevado al paciente al médico, esta vez no le han empujado al hospital"

Álvaro Rodríguez-Lescure

Presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM)

Pero, aun sin cifras oficiales, los expertos saben que el sistema habitual de diagnóstico de cáncer se ha "paralizado" durante esta crisis sanitaria. "Ha habido pánico entre los enfermos porque determinados síntomas, que en otras ocasiones les hubieran empujado a consultar al médico, esta vez no les han llevado al hospital", afirma Rodríguez-Lescure.

También han estado paralizados los programas de cribado, esto es, de detección precoz de cánceres como el de mama o colon. En este aspecto, este experto no cree que ello vaya a tener un impacto en la "supervivencia", ya que se trata de "tumores en una fase muy inicial". "El resultado probablemente va a ser el mismo", cree. "La cuestión está en los diagnósticos que de forma normal se habrían hecho y que no se han hecho --insiste--. El año que viene podremos hacer estudios comparados y ver qué mortalidad tuvimos en el 2019, año sin covid-19, y cuál en el 2020".

"Emergencia sanitaria"

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) alertó esta semana de que el covid-19 estaba provocando una "emergencia sanitaria" en los pacientes oncológicos. "La crisis ha provocado un parón, los esfuerzos se han dirigido al abordaje del virus y, para proteger a los pacientes, se han tomado decisiones complejas como cerrar quirófanos o parar programas de cribado", cuenta la psicooncóloga de la AECC de Barcelona, Teresa López-Fando.

Asegura que también les ha afectado "psicológicamente", ya que los pacientes con cáncer son "más vulnerables". "El retraso en los diagnósticos está provocando mucho malestar emocional", advierte. Según la AECC, el 34% de los pacientes con cáncer han sufrido ansiedad y depresión.

"El retraso en los diagnósticos está provocando mucho malestar emocional"

Teresa López-Fando

Psicooncóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)

Los pacientes oncológicos también están sufriendo más a nivel laboral durante esta crisis, entre otras cosas, por los expedientes de regulación de empleo temporales (ertes). "El cáncer supone un incremento del gasto de las familias, que sufragan un 45% del mismo", explica López-Fando. La AECC ha invertido más de 9.000 euros en ayudas económicas para aspectos  básicos en los últimos meses. La asociación cree que, a largo plazo, esta situación tendrá "efectos".

"Ansiedad adicional"

En el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, por ejemplo, los tratamientos de quimioterapia se redujeron un 50% durante la pandemia, si bien en estos momentos la actividad ya se ha recuperado al 100%. "Sabemos que esto ha generado una ansiedad adicional", certifica el Jefe de Oncología Médica del centro, Josep Tabernero. "Lo más importante ahora es acelerar la situación de aquellos pacientes que se habían quedado en las fases de diagnóstico de la enfermedad o esperando el tratamiento inicial cuando este era la cirugía", añade. Vall d'Hebron está intentando que, antes de las vacaciones de verano, los enfermos pendientes de una operación puedan ser intervenidos.

"En las peores semanas del covid-19, hubo pacientes que dejaron de venir a pesar de que nunca cerramos las puertas. El flujo de pacientes diagnosticados y de primer diagnóstico bajó un 50% esas semanas", cuenta. Aun así, Tabernero cree que el impacto directo de mortalidad por el covid-19 en pacientes oncológicos ha sido más bajo que en otras patologías porque, desde el inicio, los médicos tomaron una serie de precauciones "muy grandes". "Pero esto es solo lo que podemos medir ahora --advierte--. Habrá que mirar el impacto a largo plazo: la mortalidad dentro de un año".

Rubén, con un linfoma: "Le propuse al doctor parar el tratamiento"

Rubén Tinadonis, gironés de 29 años, fue diagnosticado de un linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer hematológico) el año pasado. Cuando comenzó la pandemia estaba siguiendo una tanda de quimioterapia, a la espera de poder someterse a un trasplante de médula ósea. "A nivel personal he tenido miedo. Llegué al punto de proponerle al doctor parar el tratamiento porque me daba miedo ir al hospital y exponerme al virus", relata. El médico se negó y Tinadonis llegó a estar ingresado en la época más fuerte del covid-19 pero, por suerte, nunca se contagió.

Si bien inicialmente se barajó la opción de posponerle el trasplante de médula, ahora todo ha cambiado para mejor. "Tengo que estar cuatro meses con la nueva línea de tratamiento. Cuando acabe, ya habrá pasado lo más fuerte y podrán intervenirme", dice este joven. No tuvo ningún inconveniente derivado del virus, más allá de que, como mucha gente, ha tenido que pasar el confinamiento él solo en casa.