CRISIS SANITARIA INTERNACIONAL

El desconfinamiento "no será cosa de unos días", advierten los expertos

El obligado "distanciamiento social" hará que el turismo y el ocio sean los últimos en recuperar la normalidad

Urgen los tests diagnósticos y, para que haya inmunidad colectiva, debe pasar el virus un 40% de la población

Una mujer con mascarilla para protegerse del coronavirus en la estación de metro de Diagonal, en Barcelona.

Una mujer con mascarilla para protegerse del coronavirus en la estación de metro de Diagonal, en Barcelona. / FERRAN NADEU

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Si no hay más prórrogas del estado de alarma, la ciudadanía española comenzará a salir a la calle a partir del 10 de mayo, según anunció el jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero no habrá un regreso total a la normalidad, sino más bien un "desescalamiento" gradual del confinamiento. Los expertos advierten de que la población debe prepararse porque "no será cosa de unos días" ("Podremos hacer vida normal en un año", auguró recientemente el investigador Salvador Macip en una entrevista con 'Efe') y la frustración es "lo peor" para la salud mental. 

Bares, restaurantes, playas, vida laboral, incluso el turismo, tal y como los conocíamos hasta ahora, tardarán en arrancar. O lo harán con muchos matices. La interactuación social estará tiempo marcada por una pandemia cuya magnitud es mucho mayor de lo que reflejan las cifras oficiales: su verdadero tamaño lo esbozarán más acertadamente los tests de diagnóstico a gran escala que se realicen, también, entre la población asintomática. Esta herramienta será clave para tejer el paulatino regreso a la normalidad.

"El desescalamiento no puede ser de golpe, sino progresivo. Debemos establecer garantías -en vez de términos temporales- porque hay un riesgo de rebrote", explica Joan Guix, secretario general de la Agència de Salut Pública de Catalunya (Aspcat), que ya trabaja en estas medidas. Guix incide en la importancia de realizar "muchos tests", sobre todo en "grupos de riesgo", como profesionales sanitarios o ancianos.

"Habrá dos herramientas clave: el distanciamiento social y las medidas higiénicas. Los bares o restaurantes tardarán en abrir: todo lo que suponga juntar a mucha gente deberemos retrasarlo. La presión económica no nos puede llevar a tomar decisiones precipitadas", pide Guix. "Nuestra forma de vivir será muy diferente. Ahora tenemos el coronavirus, pero estamos viendo cómo se comporta un virus en una sociedad globalizada. Habrá más epidemias", advierte. De momento, Sanidad recomienda el uso de mascarillas en el transporte público y la Generalitat de Catalunya repartirá 1,7 millones de mascarillas a partir del martes.

El turismo (que en España aporta un 12% del PIB) también se verá modificado cuando pase la cuarentena. "Aunque no podemos poner barreras a la globalización, seguramente no podremos vivir el modelo de turismo masificado, con aglomeraciones de gente de diferentes lugares y basado en el alcohol", afirma Guix. Lo mismo ocurrirá con las playas: habrá que establecer sistemas que mantengan el distanciamiento, sin aglomeraciones.

El infectólogo Oriol Mitjà, a quien el Govern encargó un informe sobre las medidas de desconfinamiento que debe adoptar Catalunya (y a quien el 'president' Torra nombró asesor personal en la materia), recomienda, en una primera fase, "coordinar iniciativas en la sociedad civil". Como explicó en Twitter, entra ellas estarían dejar salir antes a personas no vulnerables, la detección precoz de pacientes positivos y sus contactos, llevar a cabo confinamientos focalizados en zonas determinadas y evaluar la inmunidad poblacional mediante pruebas.

"Aunque no podemos poner barreras a la globalización, no viviremos un modelo de turismo masificado"

Joan Guix

Secretario de la Agència de Salut Pública de Catalunya

Estas pruebas para saber cuál es la "carga de enfermedad" en el país marcarán el desconfinamiento a nivel laboral. "Cuantas más personas hayan pasado el virus, mejor, porque estarán inmunizadas", señala el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), Benito Almirante. Para que haya inmunidad colectiva suficiente, las personas que han pasado el virus deberían representar el 30% o 40% de todas: unos 20 millones de españoles. "Si no llega  esa tasa, la inmunidad colectiva es débil. Podría haber un rebrote de la enfermedad y el sistema no se lo puede permitir", avisa. 

A un metro y medio en el trabajo

Aun así, los expertos ven necesaria que la actividad productiva se reanude pronto porque "no es un posible que un país esté parado meses", en palabras de Almirante. Pese a que ese retorno a la actividad laboral tendrá nuevas pautas: un distanciamiento social de al menos un metro y medio en los lugares de trabajo, se evitarán las reuniones "innecesarias" (a la vez que se optará por las telemáticas) y los desplazamientos a la oficina en transporte público serán con mascarilla, si bien "España no tiene en estos momentos 42 millones de mascarillas". 

"Las competiciones deportivas serán sin público y los futbolistas no podrán abrazarse cuando marquen un gol"

Benito Almirante

Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron

Por su parte, Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), subraya la necesidad de "poner a punto" los hospitales y centros de salud para que estén "aliviados", tanto en recursos humanos como materiales. "Debemos aumentar la capacidad de respuesta ante posibles nuevos problemas del coronavirus. Esto implica hacer estocaje: tener suficientes materiales de protección para largo plazo". Y, también, formar a más profesionales en el covid-19, para que puedan sustituirse los unos a los otros.

Niños y adolescentes, primero

¿Y el desconfinamiento social? "Será por grupos. La gente más vulnerable será la última en salir. Sería conveniente empezar con niños y adolescentes. Y los bares, restaurantes, espectáculos deportivos, musicales… serán el final del camino. El deporte no podrá tener público de momento. Y, cuando los futbolistas marquen un gol, no se podrán abrazar", apunta Almirante. El mismo especialista señala que un aspecto que marcará el turismo será el "miedo" de la gente a desplazarse. "Seguramente este verano la población española se moverá dentro del país. Pero el turismo masivo al que estamos acostumbrados en Barcelona no ocurrirá en los próximos meses", augura.

"La sociedad está muy cansada y aparecerán la ansiedad, la depresión o los problemas de alcohol"

Víctor Pérez

Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar

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Desde el punto de vista psicológico, comenzar a salir sentará a la gente "fantásticamente bien", según el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar (Barcelona), Víctor Pérez. Pero advierte de que la sociedad (y, en especial, los profesionales sanitarios) está "muy cansada" y comenzarán a "aparecer" problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o consumo de alcohol. "Nunca habíamos vivido una crisis de semejante magnitud. Hacer cálculos sería una imprudencia, pero es verdad que, cuando pasan estas grandes catástrofes, el dolor se socializa y cosas que antes eran un drama tremendo pasan a ser relativas", dice Pérez.

"Debemos prepararnos porque esto no será cosas de unos días, sino que implicará un alto cambio en la manera de interactuar. Y, si no tenemos esto claro, se generará más frustración, que es lo peor para la salud mental", precisa por su parte Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d'Hebron.

* Fe de errores

Si no hay más prórrogas del estado de alarma, la ciudadanía española comenzará a salir a la calle a partir del 10 de mayo, según anunció el jueves el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Pero no habrá un regreso total a la normalidad, sino más bien un «desescalamiento» gradual del confinamiento. Los expertos advierten de que la población debe prepararse porque «no será cosa de unos días» («Podremos hacer vida normal en un año», auguró recientemente el investigador Salvador Macip en una entrevista con 'Efe') y la frustración es «lo peor» para la salud mental. Bares, restaurantes, playas, vida laboral, incluso el turismo, tal y como los conocíamos hasta ahora, tardarán en arrancar. O lo harán con muchos matices. La interactuación social estará tiempo marcada por una pandemia cuya magnitud es mucho mayor de lo que reflejan las cifras oficiales: su verdadero tamaño lo esbozarán más acertadamente los tests de diagnóstico a gran escala que se realicen, también, entre la población asintomática. Esta herramienta será clave para tejer el paulatino regreso a la normalidad. «El desescalamiento no puede ser de golpe, sino progresivo. Debemos establecer garantías -en vez de términos temporales- porque hay un riesgo de rebrote», explica Joan Guix, secretario general de la Agència de Salut Pública de Catalunya (Aspcat), que ya trabaja en estas medidas. Guix incide en la importancia de realizar «muchos tests», sobre todo en «grupos de riesgo», como profesionales sanitarios o ancianos. Más información (Auto) Título noticia (Auto) «Habrá dos herramientas clave: el distanciamiento social y las medidas higiénicas. Los bares o restaurantes tardarán en abrir: todo lo que suponga juntar a mucha gente deberemos retrasarlo. La presión económica no nos puede llevar a tomar decisiones precipitadas», pide Guix. «Nuestra forma de vivir será muy diferente. Ahora tenemos el coronavirus, pero estamos viendo cómo se comporta un virus en una sociedad globalizada. Habrá más epidemias», advierte. De momento, Sanidad recomienda el uso de mascarillas en el transporte público y la Generalitat de Catalunya repartirá 1,7 millones de mascarillas a partir del martes. El turismo (que en España aporta un 12% del PIB) también se verá modificado cuando pase la cuarentena. «Aunque no podemos poner barreras a la globalización, seguramente no podremos vivir el modelo de turismo masificado, con aglomeraciones de gente de diferentes lugares y basado en el alcohol», afirma Guix. Lo mismo ocurrirá con las playas: habrá que establecer sistemas que mantengan el distanciamiento, sin aglomeraciones. El infectólogo Oriol Mitjà, a quien el Govern encargó un informe sobre las medidas de desconfinamiento que debe adoptar Catalunya (y a quien el 'president' Torra nombró asesor personal en la materia), recomienda, en una primera fase, «coordinar iniciativas en la sociedad civil». Como explicó en Twitter, entra ellas estarían dejar salir antes a personas no vulnerables, la detección precoz de pacientes positivos y sus contactos, llevar a cabo confinamientos focalizados en zonas determinadas y evaluar la inmunidad poblacional mediante pruebas. Estas pruebas para saber cuál es la «carga de enfermedad» en el país marcarán el desconfinamiento a nivel laboral. «Cuantas más personas hayan pasado el virus, mejor, porque estarán inmunizadas», señala el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), Benito Almirante. Para que haya inmunidad colectiva suficiente, las personas que han pasado el virus deberían representar el 30% o 40% de todas: unos 20 millones de españoles. «Si no llega esa tasa, la inmunidad colectiva es débil. Podría haber un rebrote de la enfermedad y el sistema no se lo puede permitir», avisa. A un metro y medio en el trabajo Aun así, los expertos ven necesaria que la actividad productiva se reanude pronto porque «no es un posible que un país esté parado meses», en palabras de Almirante. Pese a que ese retorno a la actividad laboral tendrá nuevas pautas: un distanciamiento social de al menos un metro y medio en los lugares de trabajo, se evitarán las reuniones «innecesarias» (a la vez que se optará por las telemáticas) y los desplazamientos a la oficina en transporte público serán con mascarilla, si bien «España no tiene en estos momentos 42 millones de mascarillas». Por su parte, Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), subraya la necesidad de «poner a punto» los hospitales y centros de salud para que estén «aliviados», tanto en recursos humanos como materiales. «Debemos aumentar la capacidad de respuesta ante posibles nuevos problemas del coronavirus. Esto implica hacer estocaje: tener suficientes materiales de protección para largo plazo». Y, también, formar a más profesionales en el covid-19, para que puedan sustituirse los unos a los otros. Niños y adolescentes, primero ¿Y el desconfinamiento social? «Será por grupos. La gente más vulnerable será la última en salir. Sería conveniente empezar con niños y adolescentes. Y los bares, restaurantes, espectáculos deportivos, musicales¿ serán el final del camino. El deporte no podrá tener público de momento. Y, cuando los futbolistas marquen un gol, no se podrán abrazar», apunta Almirante. El mismo especialista señala que un aspecto que marcará el turismo será el «miedo» de la gente a desplazarse. «Seguramente este verano la población española se moverá dentro del país. Pero el turismo masivo al que estamos acostumbrados en Barcelona no ocurrirá en los próximos meses», augura. Desde el punto de vista psicológico, comenzar a salir sentará a la gente «fantásticamente bien», según el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar (Barcelona), Víctor Pérez. Pero advierte de que la sociedad (y, en especial, los profesionales sanitarios) está «muy cansada» y comenzarán a «aparecer» problemas de salud mental, como ansiedad, depresión o consumo de alcohol. «Nunca habíamos vivido una crisis de semejante magnitud. Hacer cálculos sería una imprudencia, pero es verdad que, cuando pasan estas grandes catástrofes, el dolor se socializa y cosas que antes eran un drama tremendo pasan a ser relativas», dice Pérez. «Debemos prepararnos porque esto no será cosas de unos días, sino que implicará un alto cambio en la manera de interactuar. Y, si no tenemos esto claro, se generará más frustración, que es lo peor para la salud mental», precisa por su parte Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d'Hebron.